Rafael del Castillo fue presidente de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) durante la organización de la segunda Copa del Mundo celebrada en México y también encabezó el organismo en la etapa que derivó en el escándalo de los ‘cachirules’, que dejó a la Selección Mexicana fuera del Mundial de Italia 1990.
Su figura volvió a cobrar relevancia debido al estreno de la película México 86 de Netflix, donde el personaje de Martín de la Torre, interpretado por el actor Diego Luna, está inspirado parcialmente en el exdirigente.
Sin embargo, la historia presentada en pantalla no reproduce de manera exacta los hechos reales, ya que se trata de una adaptación de ficción basada en acontecimientos históricos.
La historia de Rafael del Castillo, el expresidente de la FMF
Rafael del Castillo obtuvo el grado de doctor en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y presidió la FMF entre 1980 y 1988.
Durante su gestión impulsó cambios en la estructura del futbol mexicano con el objetivo de alinearla a estándares internacionales. Entre sus principales aportaciones se encuentra el fortalecimiento de las selecciones menores, una estrategia orientada a generar talento de manera continua.
“Impulsó la estructuración de Selecciones Menores para construir una pirámide más sólida que permitiera generar talento de manera continua”, recordó el actual comisionado de la FMF, Mikel Arriola, durante un homenaje realizado semanas antes del fallecimiento del exdirectivo.
Arriola también destacó que Del Castillo fue una pieza clave para que México organizara la Copa del Mundo de 1986, torneo en el que la Selección Mexicana consiguió una de las actuaciones más destacadas de su historia al alcanzar los cuartos de final.
No obstante, su trayectoria al frente de la FMF quedó marcada por el escándalo de los ‘cachirules’. El caso estalló en 1988, cuando se descubrió que al menos cuatro jugadores mexicanos excedían la edad permitida para participar en el Campeonato Sub-20 de la Concacaf.

José de la Fuente, Gerardo Jiménez, José Luis Mata y Aurelio Rivera habrían superado por varios años el límite establecido para el torneo. La situación fue denunciada públicamente por el periodista José Ramón Fernández, lo que derivó en una investigación y posterior sanción de la FIFA.
Como consecuencia, México fue excluido de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, del Campeonato Mundial Juvenil de 1989 y de la Copa del Mundo de Italia 1990. Tras el escándalo, concluyó la gestión de Rafael del Castillo al frente del futbol mexicano.
¿Cómo consiguió México la sede del Mundial de 1986?
Aunque México 86 toma como referencia relatos incluidos en el libro El 86: El año en que México cambió al mundo, del periodista Francisco Javier González, la producción de Netflix presenta una versión dramatizada de los acontecimientos.
De acuerdo con declaraciones de Rafael del Castillo Jr., Miguel López Portillo —quien era primo del entonces presidente de México, José López Portillo— fue quien contactó a su padre cuando surgió la posibilidad de que el país organizara la Copa del Mundo de 1986.
Según el relato de Del Castillo Jr., José López Portillo sondeó con Rafael del Castillo la viabilidad de llevar el Mundial a México. Sin embargo, el proyecto enfrentaba dificultades debido a la crisis económica y la reciente devaluación del peso.

Posteriormente, Del Castillo se reunió con Miguel de la Madrid, entonces presidente electo, para exponerle la propuesta. De acuerdo con el testimonio, el gobierno federal carecía de los recursos necesarios para financiar un evento de tal magnitud.
Fue entonces cuando cobraron relevancia figuras como Emilio Azcárraga Milmo y Guillermo Cañedo. Según Del Castillo Jr., ambos fueron fundamentales para concretar la candidatura mexicana.
“Azcárraga hizo el Mundial, porque el gobierno no tenía ni un peso, la FMF tampoco. Ahí está la historia”, afirmó en declaraciones para ESPN.
Del Castillo Jr. también relató que su padre logró influir en Hermann Neuberger, presidente de la Comisión Revisora de Estadios de la FIFA, durante el proceso de evaluación de las candidaturas. Según la anécdota, el dirigente mexicano apeló su participación en la Segunda Guerra Mundial para que informara en favor del proyecto mexicano, y en contra del estadounidense.
Asimismo, aseguró que Rafael del Castillo reorientó una manifestación que dificultó la llegada de la delegación estadounidense a una de las presentaciones relacionadas con la elección de la sede. La votación favoreció a México y se quedó con el Mundial de 1986.







