La amante loca de los venenos, las plantas medicinales y los sapos por fin regresó. La tercera temporada de Los diarios de la boticaria —estrenada el 2 de octubre— continúa la historia de Maomao y Jinshi después de la rebelión del clan Shi. Fuera de la ficción existe otro misterio que rodea a la franquicia: la identidad de la persona que creó su historia.
Su autora, Natsu Hyūga, mantiene su rostro en el anonimato y utiliza como representación a Uririn, una pequeña cría de jabalí que aparece en su lugar durante algunas actividades y eventos relacionados con la obra.
Y no es la única. Algunos de los autores de series como Demon Slayer, Jujutsu Kaisen y Beastars prefieren permanecer lejos de las fotografías y han sustituido su imagen por cocodrilos, gatos, gallinas y otros personajes, pese a que sus historias son conocidas por millones de personas alrededor del mundo.
¿Por qué algunos autores japoneses ocultan su rostro?
Ocultar el rostro o utilizar un seudónimo no es una regla dentro de la industria del manga y las novelas japonesas, ni todos los autores toman esta decisión por el mismo motivo.
Sin embargo, la privacidad de los autores cobró mayor relevancia con el crecimiento de las redes sociales, donde una fotografía o un dato personal puede difundirse rápidamente y alcanzar a millones de personas.
De igual forma, la exposición de los datos personales de los autores puede provocar que la conversación se aleje de las obras y se concentre en la edad, el sexo o la apariencia de sus creadores.
La identidad del autor también puede influir en la forma en que algunos lectores reciben una obra. Un editor de manga en activo explicó al periodista Ryūji Kayama, de Bunshun, que todavía existen personas que reaccionan negativamente en redes sociales cuando descubren que un shōnen fue creado por una mujer.
Este tipo de publicaciones, dirigidas principalmente al público masculino joven, incluye títulos como Demon Slayer, Jujutsu Kaisen, Fullmetal Alchemist, One Piece y My Hero Academia. De acuerdo con el editor, esta clase de reacciones preocupa a algunas mangakas y puede llevarlas a mantener en privado datos como su sexo.
Para algunos creadores, mantener estos datos fuera del alcance público permite establecer una frontera entre su trabajo y su vida personal. Esta decisión no les impide promocionar sus historias, conceder entrevistas o mantener contacto con sus lectores, pero sí les permite controlar qué información sobre ellos forma parte de su carrera profesional.
Esta decisión de mantener su identidad en privado también dio paso a una práctica particular entre algunos creadores, quienes adoptaron avatares, máscaras o disfraces como su imagen pública, como ocurre con Natsu Hyūga, Koyoharu Gotouge y Gege Akutami.

Un pequeño jabalí, el refugio de Natsu Hyūga, autora de ‘Los diarios de la boticaria’
La autora Natsu Hyūga se presenta como Uririn en eventos, por ejemplo, en 2025 apareció con este disfraz de jabalí durante una entrevista para NHK World-Japan donde habló de la historia de Maomao.
Antes de adoptar Natsu Hyūga, seudónimo inspirado en el hyūganatsu, una fruta cítrica japonesa similar a una naranja, la escritora incluso contempló utilizar Uribō, un término relacionado con los jabalíes.
Uririn también cuenta con una versión digital. En conferencias organizadas por NHK Culture en 2024 y 2026, la autora apareció representada por este avatar 2D.
El misterio alrededor de su apariencia contrasta con el crecimiento de su novela. Las diferentes publicaciones relacionadas con Los diarios de la boticaria superaron los 57 millones de ejemplares en circulación a nivel mundial, mientras que la adaptación al anime estrenó su tercera temporada el 2 de octubre.
Además, próximamente se estrenará en Japón una película escrita y supervisada por la propia autora, así como una adaptación live-action protagonizada por la actriz Mana Ashida.

El cocodrilo con lentes de Koyoharu Gotouge, creador de ‘Demon Slayer’
El misterio es todavía mayor alrededor de Koyoharu Gotouge, responsable de Demon Slayer, una de las franquicias de manga y anime japonesas más exitosas de los últimos años.
Actualmente, el manga que relata las aventuras de Tanjiro y Nezuko supera los 220 millones de copias vendidas y cuenta con dos de las películas de anime más taquilleras de la historia: con Mugen Train y Castillo Infinito.
Los datos personales confirmados sobre Gotouge son escasos. Su fecha de nacimiento es el 5 de mayo de 1989 y procede de la prefectura de Fukuoka, pero no existe una fotografía oficial de su rostro y tampoco ha revelado públicamente su sexo.
En lugar de una fotografía, Gotouge se representa mediante un cocodrilo con lentes, imagen utilizada en los mangas y en los comentarios del autor.
El animal terminó por convertirse en una identidad alternativa tan reconocible que los seguidores comenzaron a referirse al creador como ‘Wani-sensei’, que puede traducirse como ‘maestro cocodrilo’. Incluso Gotouge ha utilizado al personaje para hacer bromas dentro de sus publicaciones.

Gege Akutami, autor de ‘Jujutsu Kaisen’, se ocultó en un gato y en un disfraz de Mechamaru
Un gato blanco de un solo ojo es suficiente para que los lectores de Jujutsu Kaisen identifiquen a Gege Akutami, creador de la historia protagonizada por Yuji Itadori.
El mangaka tampoco muestra su rostro y utiliza al felino como autorretrato. Sin embargo, en 2021 encontró una peculiar solución para conceder su primera entrevista televisiva sin abandonar esa decisión.
Akutami participó en el programa japonés Mando Kobayashi después de que Jujutsu Kaisen recibiera el máximo reconocimiento de los premios organizados por el espacio televisivo.
La producción creó un Mechamaru especial para la entrevista. De esta forma, Akutami pudo conversar con el presentador Kendo Kobayashi a través del personaje de su propia historia.
La aparición se convirtió en uno de los ejemplos más peculiares de cómo un mangaka puede participar en la promoción de su obra y, al mismo tiempo, mantener su apariencia fuera del alcance del público.

¿Qué otros autores de manga mantienen oculta su identidad?
Los casos no terminan con ellos tres. Otros creadores japoneses también utilizan seudónimos, avatares o máscaras.
Paru Itagaki, creadora de Beastars, mantiene su rostro oculto con una enorme máscara de Legom, la gallina de su propio manga. Incluso apareció con ella en 2018 para recibir el Premio Cultural Osamu Tezuka.
Shū Sakuratani, mangaka de Rooster Fighter, emplea una máscara de gallo. En su visita a la CCXP México 2026, un seguidor le regaló una versión personalizada que combinó la imagen de Keiji, protagonista de su manga, con el diseño característico de las máscaras de la lucha libre mexicana.
Sin importar si se esconden detrás de jabalíes, cocodrilos, gatos o gallos, los autores de manga encontraron distintas formas de mantenerse lejos de los reflectores sin perder la conexión con sus lectores. Al final, sus rostros pueden permanecer como un misterio, pero sus historias y personajes, como Maomao, Satoru Gojo o Tanjiro Kamado, se encargaron de hacerlos reconocibles alrededor del mundo.







