La inversión productiva en México moderó su avance en mayo a 2.4 por ciento anual, pero ligó dos meses al alza, impulsada prácticamente por el sector público, mientras que la del sector privado volvió a debilitarse.
El Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo (IMFBCF) del Inegi, que permite conocer el comportamiento de la inversión en activos en el corto plazo que realizó el sector público, repuntó 19.5 por ciento anual, la mayor cifra en 21 meses.
En contraste, la del sector privado avanzó apenas 0.2 por ciento, desde el 5.1 por ciento reportado en el mes previo.
Por sector, el gasto en construcción creció 2.0 por ciento anual, con una caída de 5.4 por ciento en el residencial, y un alza de 11.8 por ciento en el no residencial.
En maquinaria y equipo el crecimiento fue de 2.5 por ciento, con una caída de 7.7 por ciento en el componente nacional y un crecimiento de 8.9 por ciento en el importado.
A tasa mensual, la inversión productiva interrumpió en mayo su incipiente recuperación, al registrar una caída de 0.4 por ciento, luego del avance de 4.1 por ciento de abril.
Para Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex, la contracción mensual se explica principalmente por una caída de casi 8 por ciento en la construcción residencial, que en buena medida corrige el comportamiento atípico del mes previo.
Sin embargo, advirtió que el salto de casi 12 por ciento anual en la inversión no residencial responde también a una base de comparación baja, además de que buena parte del gasto pudo estar ligado a los preparativos para el Mundial 2026, por lo que no descarta que se trate de un evento aislado.

Alza de la inversión en México no está consolidada
Quiroz subrayó que aún no puede confirmarse que haya quedado atrás la parálisis en los proyectos de inversión, ya que persiste la incertidumbre por la revisión del T-MEC, lo que mantendrá cierta cautela hasta tener mayor certeza sobre las reglas del comercio en la región, mencionó en entrevista en El Financiero TV.
Ernesto O’Farrill, presidente de Bursamétrica, coincidió en que el repunte de la obra pública no necesariamente marca una tendencia consistente, además de que en abril entraron en vigor nuevas reglas de operación y se realizaron múltiples obras vinculadas al Mundial 2026. A su juicio, al gobierno le faltan recursos para sostener ese ritmo de gasto de forma duradera.
Andrés Abadía, economista en jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics, consideró que la brecha entre la inversión pública y la privada refleja que el sector público sigue siendo el motor de la inversión, impulsada por el gasto en infraestructura, mientras que la privada mantiene cautela ante la incertidumbre sobre los flujos comerciales y el T-MEC.
Advirtió que México aún no capitaliza de forma clara la tendencia de relocalización de inversiones, en parte por el entorno generado por la política comercial de Estados Unidos, y calificó la recuperación como frágil, con probables contracciones mensuales en algunos meses.
Para consolidar una tendencia de alza más firme, dijo, será clave que la inversión privada tome el relevo, lo que requerirá recortes en la tasa de interés de Banxico (Banxico), inflación bajo control y mayor certidumbre comercial.
Entre los riesgos a la baja, mencionó la política comercial estadounidense, la volatilidad en Medio Oriente y los problemas de seguridad en México, que también limitan la inversión tanto local como extranjera.

Caída de la inversión acumulada en México
La inversión fija bruta acumula una caída de 0.5 por ciento entre enero y mayo, frente al mismo periodo de 2025. Por tipo de comprador, la inversión pública avanzó 9.4 por ciento, mientras que la privada retrocedió 1.9 por ciento.
Dentro de la construcción, la obra pública saltó 11.6 por ciento, frente a una caída de 1.1 por ciento en la construcción privada. En maquinaria y equipo, la inversión pública creció 5.7 por ciento anual, en tanto que la privada cayó 5.1 por ciento.
Abadía añadió que, del lado positivo, un mayor gasto en infraestructura, el arranque de proyectos de inversión público-privados, una menor tasa de interés y un eventual impulso de las exportaciones manufactureras no automotrices podrían ayudar a que México aproveche mejor su ventaja competitiva frente a otras economías emergentes en la atracción de inversión.
Los resultados de mayo muestran que la recuperación de la inversión sigue siendo frágil y depende del gasto público, mientras la privada continúa como un lastre para una recuperación más sólida.







