Petróleos Mexicanos (Pemex) destinó 84 millones de dólares durante el primer semestre de 2026 a coberturas financieras para proteger sus ingresos y flujos de efectivo frente a la volatilidad de los precios del petróleo, los márgenes internacionales de refinación y el tipo de cambio, informó la empresa al presentar sus resultados financieros del segundo trimestre.
Durante la presentación de los resultados, Elizabeth González, directora corporativa de Finanzas de Pemex, explicó que “fortalecer la liquidez también implica proteger los ingresos y los flujos efectivos (de) la volatilidad de precios, márgenes y tipos de cambio”, por lo que la empresa mantiene su programa de coberturas.
Añadió que éste busca “mitigar la exposición a movimientos adversos en precios de crudo y márgenes de refinación”, y precisó que “la volatilidad observada durante el primer semestre se tradujo en un coste neto de protección de 84 millones de dólares, consistente con una estrategia preventiva que busca dar mayor certeza a los flujos de la empresa”.
En su informe trimestral, Pemex detalló que parte de esa estrategia consiste en proteger su exposición a reducciones en los crack spreads de gasolina y diésel mediante contratos financieros tipo swap.
Durante el primer semestre del año, la empresa cubrió 5.43 millones de barriles de gasolina y 1.41 millones de barriles de diésel, luego de que la volatilidad provocada por las tensiones geopolíticas incrementara la incertidumbre en los mercados energéticos.
Para Carlos Gustavo Sánchez Lugo, especialista en refinación del Observatorio Ciudadano de la Energía (OCE), el hecho de que Pemex mantenga coberturas petroleras sobre los márgenes de refinación evidencia la importancia que tiene el llamado crack spread para la rentabilidad del negocio refinador.
El especialista explicó que el crack spread es uno de los principales indicadores utilizados por la industria para medir la rentabilidad de una refinería, ya que representa el margen bruto potencial entre el costo del petróleo y el valor de los combustibles obtenidos tras su procesamiento.
De acuerdo con el análisis presentado por Sánchez Lugo, entre 2000 y 2025 el crack spread del mercado de referencia de la Costa del Golfo de Estados Unidos promedió 12.6 dólares por barril y permaneció por debajo de 15 dólares durante aproximadamente el 75 por ciento del tiempo.
Sólo en periodos extraordinarios, como 2022, los márgenes superaron los 20 dólares por barril, escenario en el que las refinerías más eficientes lograron capturar buena parte de ese diferencial y elevar significativamente su rentabilidad.
Sin embargo, el especialista sostuvo que Pemex no ha logrado beneficiarse plenamente de esos episodios favorables. “La refinación es un negocio. La filosofía no es producir todos los combustibles posibles al costo que sea, sino producir a la mayor rentabilidad posible”, afirmó.
A su juicio, el problema no radica en las condiciones del mercado internacional, sino en la capacidad del Sistema Nacional de Refinación (SNR) para capturar ese valor debido a limitaciones estructurales de configuración, eficiencia y utilización.
Agregó que las refinerías mexicanas operan por debajo de su punto de equilibrio, debido a sus elevados costos y a su limitada capacidad para convertir residuos pesados en combustibles de mayor valor comercial, lo que les impide aprovechar plenamente los períodos de altos márgenes internacionales.
El diagnóstico coincide con otros análisis independientes sobre el desempeño del negocio refinador de Pemex. Francisco Barnés de Castro, expresidente de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), estimó que Pemex Transformación Industrial perdió en promedio 35.2 dólares por cada barril de crudo procesado entre 2019 y 2022, mientras que Petrobras obtuvo utilidades de 5.6 dólares por barril; Marathon, de 3.5 dólares; Valero, de 3.1 dólares y ExxonMobil, de 1.6 dólares por barril.
A juicio del especialista, las pérdidas de la subsidiaria de refinación de Pemex son “extraordinariamente grandes”, considerando que la refinación suele ser un negocio de márgenes reducidos, pero donde la mayoría de las grandes petroleras continúan generando utilidades.







