Economía

¿Se complica revisión del T-MEC? México, EU y Canadá no cumplirán fecha límite del 1 de julio

El acuerdo, firmado por Trump durante su primer mandato, incluye una fecha límite el próximo mes para extender el pacto por otros 16 años.

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México sostiene que la prioridad debe ser mantener el T-MEC como un acuerdo trilateral entre los tres países. (Foto: Shutterstock)

Estados Unidos, México y Canadá están encaminados a dejar pasar la fecha límite del 1 de julio para renovar su acuerdo comercial, lo que abre la posibilidad de meses o incluso años de negociaciones sobre reglas y aranceles para la industria automotriz y otros sectores, según personas familiarizadas con el proceso.

El acuerdo, firmado por el presidente Donald Trump durante su primer mandato, incluye una fecha límite el próximo mes para extender el pacto por otros 16 años.

Si los tres países no acuerdan renovarlo, el tratado permanecerá vigente al menos hasta 2036 —salvo que alguno decida abandonarlo por completo— y entrará en un esquema de revisiones anuales continuas.

Funcionarios cercanos a las conversaciones afirman que ese escenario es ahora el más probable.


Al negarse a renovar formalmente el tratado, la administración Trump desencadenaría nuevas negociaciones y un periodo indefinido de incertidumbre sobre el futuro del acuerdo, dijeron las fuentes, que solicitaron no ser identificadas debido a la naturaleza privada de las conversaciones.

Mientras tanto, y en paralelo al proceso de revisión, Estados Unidos ya inició conversaciones bilaterales por separado con Canadá y México para abordar diversos desacuerdos comerciales.

Algunos de esos temas guardan una relación limitada con el tratado conocido como T-MEC (USMCA, por sus siglas en inglés). Las partes podrían alcanzar acuerdos paralelos para resolverlos sin necesidad de modificar el texto principal del acuerdo.

Un acuerdo comercial de casi 2 billones de dólares

Las implicaciones económicas son enormes para los tres países que integran el T-MEC, anteriormente conocido como TLCAN antes de que Trump renegociara y rebautizara el acuerdo.

Las tres economías intercambian cerca de 2 billones de dólares anuales en bienes y servicios, y los productos que cumplen con las disposiciones del T-MEC han permanecido, en gran medida, exentos de la ola de aranceles impulsada por Trump, incluidos los nuevos gravámenes anunciados esta semana.

Canadá y México figuran entre los principales socios comerciales de Estados Unidos y son los mayores compradores de productos estadounidenses.

Sin embargo, ambos países han enfrentado nuevos aranceles sobre sectores como el automotriz y el acero, situación que ha deteriorado las relaciones comerciales e incluso provocado llamados al boicot.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha señalado que Washington no aprobará automáticamente una extensión del acuerdo.

Estados Unidos y México ya programaron una tercera ronda de conversaciones para mediados de julio, mientras que las discusiones con Canadá han sido menos formales.

Dominic LeBlanc, ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, se reunió esta semana con Greer en Washington y posteriormente minimizó la importancia de la fecha límite del 1 de julio.

“Creo que debemos ser cuidadosos y no crear un precipicio donde no existe”, afirmó.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) declinó comentar y remitió a declaraciones recientes de Greer, quien aseguró a France 24 que “no creo que vayamos a renovarlo directamente el 1 de julio, pero participaremos en negociaciones separadas”.

Trump busca fortalecer la manufactura estadounidense

Uno de los principales objetivos de Trump es atraer más empleos manufactureros, especialmente en la industria automotriz, hacia territorio estadounidense. Para ello considera que los aranceles y las reglas comerciales son herramientas fundamentales.

La Casa Blanca impulsa un nuevo requisito para que los vehículos incorporen al menos 50 por ciento de contenido estadounidense para acceder a un trato libre de aranceles, una condición que Trump ya había intentado introducir sin éxito durante la renegociación del tratado en su primer mandato.

También han resurgido viejas disputas comerciales, como el sistema canadiense de gestión de productos lácteos, que restringe las importaciones. Asimismo, programas de defensa se han convertido en un nuevo foco de tensión, incluido el debate sobre si Canadá cumplirá con la compra de aviones de combate F-35.

No está claro hasta dónde puede llegar la Casa Blanca para modificar las condiciones comerciales sin alterar el texto legal del T-MEC, lo que probablemente requeriría una votación políticamente complicada en el Congreso estadounidense.

Según fuentes cercanas a las negociaciones, Greer ha dado señales de que la administración busca obtener cambios sin pasar por el Congreso, presionando a México y Canadá para aceptar concesiones que quedarían plasmadas en cartas paralelas o protocolos complementarios.

La principal negociadora comercial de Canadá, Janice Charette, describió estos mecanismos como una especie de “pieza bilateral tipo Lego” que podría añadirse al acuerdo original.

Canadá busca alivio arancelario; México centra atención en autos

Altos funcionarios del gobierno canadiense, encabezado por el primer ministro Mark Carney, buscan alcanzar acuerdos que permitan aliviar los elevados aranceles impuestos por Trump sobre acero, aluminio, automóviles y madera.

Aunque Carney generó fricciones con Trump tras acusar a las grandes potencias de utilizar tácticas coercitivas durante un discurso en Davos, recientemente ha adoptado un tono más conciliador.

En un evento en Nueva York promovió una mayor cooperación con Estados Unidos en minerales críticos como la potasa y el uranio. Además, Trump ha mostrado interés en una versión modificada del oleoducto Keystone XL.

Esta semana, el gobierno canadiense también abandonó una propuesta que habría obligado a plataformas como Netflix y Disney a destinar el 15 por ciento de sus ingresos en Canadá a la producción de contenido local. La decisión fue celebrada por el embajador estadounidense en Ottawa.

Aun así, funcionarios canadienses se preparan para un escenario en el que las negociaciones arancelarias se prolonguen durante años, posiblemente hasta el final del mandato de Trump en 2029.

Conforme se intensifican las conversaciones, consideran posible que Trump continúe utilizando medidas de presión, como nuevos aranceles o críticas públicas contra Canadá, e incluso que amenace con retirar a Estados Unidos del acuerdo comercial para obtener concesiones adicionales.

México insiste en preservar el acuerdo trilateral

Las conversaciones con México se han concentrado principalmente en el sector automotriz. Al igual que Canadá, la economía mexicana enfrenta los efectos de la incertidumbre derivada de los aranceles.

La segunda economía más grande de América Latina acumula ya 19 meses consecutivos de caída en la inversión total.

Consultado sobre el tema, el gobierno mexicano remitió a una carta difundida por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en la que sostiene que la prioridad debe ser mantener el T-MEC como un acuerdo trilateral entre los tres países.

Sigue siendo incierto si Trump aceptará renovar formalmente el tratado o si optará por mantenerlo bajo revisiones permanentes, una situación que dificultaría la atracción de inversiones para sus socios comerciales.

Si la Casa Blanca no se compromete con una renovación, Canadá y México podrían mostrarse reacios a otorgar nuevas concesiones.

Trump conserva además la facultad de notificar con seis meses de anticipación la salida de Estados Unidos del acuerdo, una posibilidad que ha considerado en privado, aunque recientemente ha evitado plantearla públicamente.

Por ahora, las negociaciones parecen dirigirse hacia acuerdos paralelos con México y Canadá, similares a los pactos que Trump ha alcanzado con otros países para intercambiar alivio arancelario a cambio de determinadas concesiones comerciales.

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