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EU e Irán vuelven a la guerra: Así colapsó el acuerdo que buscaba la paz en Medio Oriente

El enfrentamiento entre EU e Irán revivió semanas después del acuerdo de paz: ataques en el estrecho de Ormuz, nuevas sanciones y bombardeos.

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¿Por qué Estados Unidos e Irán volvieron a enfrentarse? La crisis en Ormuz, paso a paso. (AP)

Una semana después de que Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo preliminar con el objetivo de poner fin a la guerra, un dron iraní se estrelló contra un buque de carga que navegaba por el estrecho de Ormuz.

El ataque del 25 de junio desencadenó una serie de hostilidades que devolvieron a Washington y Teherán a una guerra total menos de un mes después del acuerdo para el cese de los combates.

Cada ataque y contraataque erosionó los pilares del acuerdo, que ahora colapsó, aunque todavía existen esfuerzos para salvarlo. Ambas partes rebasaron las líneas rojas que fijaron previamente. Un retorno a una guerra a gran escala, que desestabilizaría aún más Oriente Medio y alteraría la economía mundial, parece cada vez más probable.

Irán ataca barcos que emplean una ruta que elude su control

El ataque al mercante ocurrió después de que Irán advirtió a las embarcaciones que no utilizaran una ruta alternativa por el estrecho de Ormuz, supervisada por el Ejército de Estados Unidos, cuyo objetivo es quedar fuera del control de Teherán.


Irán cerró en gran medida la vía marítima —por la que, en tiempos de paz, pasa una quinta parte del petróleo y el gas que se comercializa en el mundo— tras el ataque sorpresa de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, que inició la guerra. Teherán llegó a considerar el control del estrecho y su amplio impacto económico como un punto clave de presión en su confrontación con Washington.

El acuerdo preliminar contemplaba la reapertura total del estrecho, pero también incluía un lenguaje que sugería que Irán administraría el tráfico y podría cobrar un peaje en el futuro. La República Islámica se aferró a esa interpretación al sostener que tiene derecho a controlar el estrecho y que la ruta alternativa constituye una violación del pacto.

Estados Unidos y otros países cuestionan esa afirmación y sostienen que el estrecho debe permanecer abierto para todos y con libre tránsito, como antes de la guerra.

EU ataca Irán, que responde en el golfo Pérsico

Washington lanzó ataques contra Irán un día después del incidente del 25 de junio. Golpeó lo que el Ejército estadounidense describió como emplazamientos de misiles y drones, además de sitios de radar costeros.

Al día siguiente, Teherán atacó un petrolero que utilizaba la ruta alternativa por el estrecho. La Casa Blanca respondió con nuevos bombardeos. En esta ocasión, Irán lanzó ataques contra países del golfo Pérsico cercanos y alcanzó Kuwait y Baréin, ambos con presencia de tropas estadounidenses.

Ambas partes dieron un paso atrás la semana siguiente y enviaron delegaciones a Qatar, país que desempeñó un papel clave en la mediación del acuerdo. Sin embargo, no sostuvieron conversaciones directas.

Irán reiteró su advertencia contra el uso de la ruta alternativa mientras se preparaba para un funeral de varios días por su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, quien murió en los primeros compases de la guerra. El funeral comenzó el 4 de julio, con multitudes que pedían venganza contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Se reanudan los combates tras ataques a tres barcos

Días después, Irán atacó tres embarcaciones en el estrecho de Ormuz.

Estados Unidos respondió con una oleada de bombardeos que, según afirmó, tuvo como objetivo sistemas de defensa antiaérea, radares y más de 60 embarcaciones pequeñas utilizadas por la Guardia Revolucionaria, la fuerza paramilitar de la República Islámica. Ese tipo de embarcaciones sirven para hostigar a barcos en el estrecho.

Además, la Casa Blanca revocó una exención que permitía a Irán, por primera vez en años, vender petróleo en el mercado internacional a cambio de dólares estadounidenses. Esa medida formaba parte del acuerdo provisional.

Teherán condenó los ataques de Washington y el restablecimiento de las sanciones petroleras como violaciones del acuerdo. También insistió en que tiene derecho a controlar el estrecho, algo que el mando militar considera una “línea roja inquebrantable”. Irán amplió sus ataques de represalia y golpeó Baréin, Kuwait y Qatar, país mediador.

Trump, tras abandonar una cumbre de la OTAN, emitió mensajes contradictorios.

Afirmó que los ataques estadounidenses respondían a las agresiones contra la navegación y advirtió que “si vuelve a ocurrir, ¡será mucho peor!”. Pero también pareció descartar una acción militar prolongada al señalar que “cualquier cosa que ocurra va a ocurrir muy rápido”. Además, sugirió que su Ejército podría “simplemente terminar el trabajo”.

Desde entonces, los combates aumentaron de intensidad. Estados Unidos restableció el miércoles el bloqueo a los puertos iraníes, medida que había levantado como parte del pacto.

La siguiente línea roja es la infraestructura civil

En los últimos días, Estados Unidos amplió sus ataques al norte de Irán y alcanzó objetivos lejos del estrecho. El viernes bombardeó puentes y centrales eléctricas en el sur, además de derribar una torre que, según afirmó, utilizaba la Guardia Revolucionaria para la vigilancia marítima en uno de los principales puertos del país.

Teherán informó el sábado que los ataques estadounidenses cobraron la vida de al menos 50 personas y dejaron más de 500 heridos desde la reanudación de las hostilidades.

Trump amenazó en repetidas ocasiones con atacar infraestructura civil en Irán y, en una etapa anterior del conflicto, prometió aniquilar a “toda la civilización” iraní. Hasta ese momento, se retractó en diversas ocasiones al citar avances diplomáticos.

Sin embargo, el liderazgo de la República Islámica puede considerar que ya se cruzó otra línea roja. Irán atacó el viernes y nuevamente el sábado una planta desalinizadora de agua en el árido territorio de Kuwait.

Trump también planteó la posibilidad de tomar el control del estrecho de Ormuz por la fuerza, incluso mediante la captura de una o más islas estratégicas bajo control de Teherán. Esa operación requeriría una presencia naval mucho mayor y, posiblemente, decenas de miles de tropas terrestres.

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