No es el inicio de una distopía de ciencia ficción, cada vez más mujeres influencers y activistas conservadoras hablan abiertamente de un deseo: renunciar a su derecho al voto.
Lejos de tratarse de una postura personal, los movimientos conservadores estadounidenses plantean la idea de un sistema de voto que excluya a todas las mujeres de la vida pública del país mediante el “household voting”. ¿De qué se trata esta propuesta?
En redes sociales ha estallado la indignación después de que la empresaria de ultraderecha Erika Kirk, en la cumbre anual de la asociación que dirige, Turning Point USA, defendiera públicamente que los hombres deben ser “el jefe espiritual del hogar” basándose en conceptos bíblicos.
En el encuentro, llevado a cabo en San Antonio, Texas, en junio, Kirk dio micrófonos a panelistas que proponen que el voto estadounidense se ejerza por hogar o familia, algo que virtualmente anularía el voto de las mujeres.
“Mi sistema del voto ideal sería un voto por familia, un hogar, un voto. El esposo sería quien decidiera en última instancia, pero creo que los dos deberían compartir las mismas opiniones políticas y religiosas. No creo que eso sea renunciar a tu poder”, dijo la influencer Savanna Faith Stone en The Pocketodcast en agosto de 2025.
Stone fue una de las invitadas de Kirk al cónclave conservador en el que participaron cerca de dos mil mujeres, donde reiteró su postura de que el feminismo constituye “la mentira más grande” que les vendieron a las mujeres y que su único propósito real ha sido el de “debilitar la institución familiar y el matrimonio.
En Estados Unidos, las mujeres obtuvieron el derecho al voto a nivel nacional en 1920, con la ratificación de la Decimonovena Enmienda a la Constitución.
¿Qué es el movimiento tradwife y cuál es su relación con el ‘household voting’?
El movimiento tradwife (abreviatura de traditional wife, “esposa tradicional”) es una tendencia cultural y de redes sociales en la que algunas mujeres promueven o adoptan un estilo de vida inspirado en los roles tradicionales de género.
Generalmente, ser una tradwife implica que la mujer se dedica principalmente al hogar, la crianza de los hijos y el cuidado de la familia, mientras que el hombre asume el papel principal de proveedor económico.
Su estética visual de este movimiento se inspira en la década de los años 50 e intenta vender el trabajo del hogar de una forma glamurosa y conveniente para las mujeres. Sus principales figuras defienden el modelo “household vote”.
La organización We R Women On Fire, una colectiva mexicana de divulgación, ciberactivismo y acompañamiento feminista fundada en 2020 por Sofía Márquez, recordó en redes sociales que los derechos de las mujeres pueden ser cuestionados aun después de ser conquistados.
“No se trata de tener miedo, se trata de tener memoria. Y de entender que la libertad de las mujeres nunca debería depender de la aprobación, la autorización o la decisión de alguien más”, explicó la colectiva.
“Tus derechos no son negociables. Tu voz no es reemplazable. Tu autonomía no debería estar en discusión”, finalizó la colectiva feminista.







