La industria de vehículos pesados en México aceleró su recuperación y con ello ve una oportunidad para convertirse en un hub de producción y exportación, aprovechando su capacidad manufacturera, mano de obra especializada, integración con Norteamérica y una cadena de suministro con margen para crecer.
Durante agosto, la fabricación alcanzó 16 mil 389 unidades, un alza de 100.2 por ciento anual, mientras que las exportaciones sumaron 14 mil 310 vehículos, un crecimiento de 116.7 por ciento. En los primeros ocho meses, la producción acumuló 101 mil 940 unidades y los envíos al exterior 85 mil 687.
Rogelio Arzate, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), consideró que México ya cuenta con condiciones para competir internacionalmente, aunque deberá incrementar sus capacidades y profundizar su cadena de suministro.
“México sigue siendo, en vehículos pesados, referente internacional. Ya lo mencionaba: desde la perspectiva de calidad, de la mano de obra mexicana y, sobre todo, de lo que nosotros podemos ofrecer desde México en el desarrollo de tecnologías”, explicó el ejecutivo.
Detalló que el país cuenta con 12 plantas productivas y próximamente tendrá una decimotercera en Nuevo León, vinculada con el grupo Volvo. Para Arzate, el crecimiento debe acompañarse de una mayor integración con Norteamérica y de inversiones que permitan elevar la escala productiva.
“Lo que necesitamos es seguir trabajando, uno, trabajar con Norteamérica para seguir esta integración; y dos, incrementar nuestras capacidades”, sostuvo Arzate.

Mercado estadounidense de vehículos pesados es clave para México
La fortaleza de México también está en su vínculo con Estados Unidos. El país es el principal destino de autopartes para alrededor de 21 estados de la Unión Americana y el segundo para otros 19, una integración que la industria busca profundizar para generar mayor valor desde territorio nacional.
“Y además, desarrollar cadenas de proveeduría tanto en Norteamérica como en Estados Unidos, pero sobre todo seguir haciendo lo que estamos haciendo, que es incrementar la proveeduría desde México, con no solamente tier 1 o niveles 1, sino también tier 2, tier 3, tier 4. Eso nos ayudaría de manera significativa”, apuntó.
La oportunidad pasa por la transformación tecnológica del transporte. Aunque el diésel continúa predominando, las empresas ya cuentan con oferta eléctrica y a gas natural, realizan pruebas con hidrógeno y trabajan con autoridades en la normalización de biocombustibles.
“Esto nos pone a la vanguardia en lo que estamos generando desde México para el mundo y, sobre todo, para Norteamérica. Entonces, esos son, creo que, los pilares que nosotros debemos de seguir para seguir siendo competitivos, seguir impulsando el mercado tanto interno como externo de vehículos pesados”, afirmó.
Mercado de vehículos pesados: Necesario blindarse frente al T-MEC
Para consolidar esta posición, la industria de vehículos pesados necesita blindar su competitividad frente a la revisión del T-MEC y evitar que los aranceles al contenido no estadounidense encarezcan la producción nacional, consideró Guillermo Rosales, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Explicó que la prioridad es conservar las reglas de origen vigentes en el T-MEC, que establecen un contenido regional de 64 por ciento y subirán a 70 por ciento en 2027, mientras se negocia una reducción de los aranceles.
“Queremos que la parte de aranceles sea reducida al mínimo. Tú sabes que ahorita estamos pagando 25 por ciento del contenido no americano, y es importante que nosotros sigamos trabajando de la mano con el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Economía”, señaló el directivo.
Arzate sostuvo que la apuesta por convertirse en un hub exigirá aumentar la escala productiva y, aunque reconoció, existen otras regiones que cuentan con una mayor capacidad para fabricar vehículos pesados, México tendrá la ventaja de que Estados Unidos está elevando la adquisición de vehículos pesados por un cambio de tecnología.
“Aunque la mayor parte de los vehículos pesados producidos actualmente en México utiliza diésel, las empresas ya cuentan con soluciones eléctricas y a gas natural, mientras avanzan en pruebas con hidrógeno y trabajan con autoridades en la normalización de biocombustibles”, destacó Arzate, quien consideró que el país debe continuar atrayendo inversiones para no ser únicamente un centro de ensamblaje y avanzar hacia una plataforma global productiva.







