Capital Jurídico

Sanciones, Cadenas de Suministro y Riesgo Empresarial

Para las empresas que realizan operaciones en México, el riesgo asociado con estructuras criminales transnacionales ha dejado de ser un elemento periférico de cumplimiento para convertirse en una variable central de planeación.

Para las empresas que realizan operaciones en México, el riesgo asociado con estructuras criminales transnacionales ha dejado de ser un elemento periférico de cumplimiento para convertirse en una variable central de planeación. En sectores expuestos a cadenas de suministro complejas, interacción con terceros, flujos intensivos de efectivo o presencia en regiones de riesgo, la evaluación de sanciones, beneficiarios finales y trazabilidad operativa debe incorporarse desde el diseño de la estrategia comercial, financiera y de inversión.

En ese contexto, el anuncio realizado el 23 de julio por la OFAC marca un punto de inflexión para empresas, inversionistas y consejos de administración con exposición a México. La medida alcanza redes familiares y empresas con legitimidad aparente en distintos sectores, presuntamente utilizadas para lavar recursos derivados de actividades ilícitas.

El riesgo sancionatorio asociado con estructuras criminales en México ya no debe verse como un asunto aislado de procuración de justicia, sino como un frente de supervisión financiera, cumplimiento transfronterizo y gestión de riesgos corporativos.

La señal regulatoria es consistente con una tendencia amplia en la que autoridades de EUA observan con creciente atención sectores y regiones específicas en los que grupos pueden extraer valor, imponer controles económicos o infiltrarse en cadenas de suministro. Para la comunidad de negocios esto desplaza el análisis de la revisión de listas de sanciones a una evaluación más profunda de resiliencia operativa, trazabilidad comercial y due diligence de calidad.

Desde la designación de FTOs y SDGTs la exposición legal de compañías que operan en México o que se abastecen desde el país se ha ampliado de forma considerable. El concepto de apoyo material puede abarcar servicios financieros, transporte, bienes, alojamiento o asesoría, y su alcance resulta especialmente sensible cuando una empresa conoce, o debió conocer, la conexión de una contraparte con una estructura ilícita.

El estándar de conocimiento constructivo eleva el umbral de cuidado exigible. Cuando una compañía ignora señales de alerta, la buena fe puede dejar de ser una defensa confiable si la información era razonablemente descubrible. En materia de sanciones, además, pueden operar criterios de responsabilidad objetiva, y el pago de extorsiones a grupos delictivos generalmente no elimina el riesgo de aplicación de la ley, incluso cuando el pago se presenta como una condición para mantener la operación.

El mapa de riesgo para empresas con operaciones, inversiones o cadenas de suministro en México debe considerar la concentración geográfica en entidades específicas y la dependencia de distribuidores, proveedores y subcontratistas con beneficiarios finales difíciles de verificar, además de prácticas de extorsión contra productores, empacadores o distribuidores y el uso de canales comerciales aparentemente legítimos para generar o mover recursos ilícitos.

La respuesta empresarial debe tratarse como agenda de administración de riesgos y no como ejercicio documental. Las empresas deben actualizar marcos de compliance para reflejar la exposición derivada de designaciones terroristas y prohibiciones de apoyo material, realizar evaluaciones basadas en geografía, industria y perfil de contrapartes, reforzar la identificación de señales de alerta (operaciones inusuales en efectivo, pagos canalizados por jurisdicciones sin relación económica, estructuras societarias opacas o titularidad real no verificable) y robustecer el due diligence mediante análisis de beneficiario final, monitoreo de medios adversos, revisión de listas de OFAC, cláusulas contractuales anticorrupción y de sanciones y supervisión continua.

El reto adquiere una dimensión adicional en un momento en que el país requiere de inversiones de calidad y largo plazo de manera urgente y se suma a una coyuntura compleja marcada por una dinámica geopolítica y comercial en rápida reconfiguración y retos internos relevantes que incluyen medidas gubernamentales que han generado una percepción de desgaste institucional en el país.

Esto no significa que las empresas multinacionales deban abandonar determinados sectores en México que siguen representando oportunidades relevantes para inversión, comercio y crecimiento regional, pero el precio del riesgo se altera.

Para bancos, inversionistas, exportadores, compradores estratégicos y empresas con operaciones mexicanas, la pregunta ya no es solo si una contraparte aparece en una lista de sanciones, sino si el negocio puede demostrar que entiende quién controla sus relaciones comerciales, cómo fluye el dinero y qué tan preparada está la organización para responder cuando las señales de alerta dejan de ser ruido y se convierten en un riesgo material.

Juan Carlos Machorro

Juan Carlos Machorro

Líder de la práctica transaccional de Santamarina y Steta

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