Viva Aerobus y Volaris, las dos aerolíneas de bajo costo en México, ampliaron sus pérdidas en el primer trimestre del año, esto debido a una mayor exposición a los gastos operativos, propios de su estructura, relacionados con el alza al combustible y a la apreciación del peso sobre el dólar. En total, las dos líneas aéreas, que están en proceso de fusión, perdieron 145 millones de dólares en el primer cuarto del año.
Si bien el primer trimestre resulta ser uno de baja demanda, y con pérdidas, ambas aerolíneas tuvieron su peor desempeño para el primer trimestre en el último lustro.
Las dos aerolíneas de bajo costo en México, las cuales ya han iniciado el proceso regulatorio de fusión, profundizaron sus pérdidas en el primer trimestre en 57 por ciento.
“Durante el primer trimestre, las tendencias de la demanda se mantuvieron consistentes con las del año pasado, reflejando una cautela persistente del consumidor ante un entorno macroeconómico más débil. Estas condiciones se vieron agravadas por disrupciones temporales del mercado en Jalisco y por precios elevados del combustible que alcanzaron 4.5 dólares por galón”, refirió Juan Carlos Zuazua, director general de Viva Aerobus.
El nivel de afectación por el alza del combustible de avión, que se ha duplicado en el último mes, depende de la estructura de costos operativas de las líneas aéreas.
De acuerdo con un análisis de Oxford Economics, el impacto negativo del encarecimiento de turbosina suele ser mayor en las estructuras financieras de líneas aéreas de bajo costo.
Si bien, en la industria aérea el componente del combustible representa alrededor del 30 por ciento de los gastos operativos, este depende de la aerolínea, particularmente las de bajo costo, que suelen apostar por el volumen con costos de turbosina manejables.
“Para algunas compañías de bajo coste, el combustible puede llegar a constituir hasta el 60 por ciento de dichos costes. Esto hace que el sector sea muy vulnerable a las fluctuaciones del precio del petróleo. Algunas aerolíneas son mucho más vulnerables que otras, dependiendo de otros costes y de sus reservas de efectivo”, apunta el análisis de Oxford Economics.
En el caso de Volaris el gasto por combustible representó el 32.7 por ciento de sus costos totales durante el primer trimestre.
Para aminorar el impacto del acelerado crecimiento en el costo de turbosina, Volaris implementó un plan de compensación aumentando las tarifas aéreas en mercados específicos en alrededor del 10 por ciento.
Asimismo, la aerolínea aumentó el costo en 20 por ciento, en promedio, de servicios adicionales. con lo que espera paliar el efecto adverso del combustible mientras este persista.
Las aerolíneas de bajo costo en México, además, implementaron recortes de capacidad. Y seguirán haciéndolo, lo que generará un menor desempeño en el transporte de pasajeros hacia el cierre del año.
“Redujimos proactivamente la capacidad para alinearla con el entorno de demanda actual, manteniendo al mismo tiempo la ejecución disciplinada y la flexibilidad”, agregó Zuazua.
De cara a los siguientes tres meses, es decir, mayo, junio y julio, las aerolíneas de bajo costo tendrán una caída en oferta, medida en asientos milla, del orden de 1 al 3 por ciento.
Volaris anunció que, en mayo, la reducción de asientos-milla en su red alcanzará el 9 por ciento.
“Mantenemos plena flexibilidad para ajustar la capacidad a medida que evolucionan las condiciones, con acciones centradas principalmente en el mercado nacional, ya que los mercados internacionales continúan demostrando una mayor absorción de precios”, apuntó Enrique Beltranena, director general de Volaris.

Pausa en entregas de aviones
Debido al entorno volátil, no solo por el encarecimiento del combustible, sino por una menor demanda en el mercado hacia y desde Estados Unidos, así como algunas disrupciones debido a la violencia, las aerolíneas mexicanas están tomando decisiones de cara a este año.
Volaris, que pretendía crecer 7 por ciento este año, ha recortado su perspectiva a una proyección aproximada del 4 por ciento; sin embargo, las previsiones para el final del periodo no han sido publicadas debido a la volatilidad en la industria aérea.
Además, la aerolínea pospuso una serie de entregas de aeronaves para tratar de controlar su capacidad ante la “turbulencia” en la demanda, y las disrupciones generadas por los motores P&W.
“Por ello, la mayoría de las entregas previstas para 2027 y 2028 se han reprogramado y no se realizará ninguna inversión adicional en aeronaves hasta que los motores GTF Advantage entren en servicio”, refirió Beltranena en llamada con analistas.
La crisis energética global ha golpeado con especial dureza a las aerolíneas de bajo costo, cuyo modelo de negocio depende de márgenes de beneficio estrechos que se ven pulverizados por los altos precios de la turbosina.
En este contexto, la aerolínea de bajo costo con más de 30 años en el mercado de Estados Unidos, Spirit Airlines inició la semana pasada un cese ordenado de sus operaciones y la suspensión definitiva de sus vuelos tras el fracaso de un rescate financiero por parte de la Casa Blanca.
Ante el vacío dejado por Spirit y la cantidad de pasajeros varados, los gigantes de la industria han activado un plan de contingencia para estabilizar el mercado.







