La ‘Mano de Dios‘ y el ‘Gol del Siglo’ de Diego Armando Maradona son, quizás, dos de las imágenes más populares en la historia del futbol; sin embargo, hay una muy peculiar historia detrás de la playera que el astro argentino usó en ese partido contra Inglaterra: no era el jersey oficial, sino uno improvisado y comprado en Tepito, según testimonios.
Esa tarde, la selección de Argentina salió ante Inglaterra por algo más que el duelo de los cuartos de final del Mundial del Mundial de México 1986. El duelo tenía tintes políticos. Los sudamericanos salieron a pelear el orgullo ante los europeos 4 años después del fin de la Guerra de las Malvinas.
Pero a pocas horas del partido, había un problema: las playeras para jugar. No eran los tiempos modernos donde las marcas proveen a los equipos —y más a uno tan comercial como Argentina— con basta indumentaria, sino que únicamente llevaban dos juegos de camisetas y las habían intercambiado en un partido previo.
Además, la tela de la equipación no le gustaba a los jugadores ni al entrenador por ser muy pesada, ante lo que decidieron arreglárselas por sí mismos y, gracias al trabajo de las cocineras del equipo, improvisaron la que a la postre se convertiría en la playera más cara en la historia del futbol.
¿Por qué Argentina compró camisetas en Tepito para el Mundial de 1986?
Pero... ¿en qué momento una selección como Argentina saldría a buscar sus playeras al barrio de Tepito? Definitivamente eran otros tiempos y otro futbol, pero todo tiene un porqué.
De acuerdo con el testimonio del campeón del mundo Óscar Ruggeri para Fox Sports, Carlos Bilardo —entonces entrenador de la Albiceleste— le había pedido a la marca que los vestía, Le Coq Sportif, una playera con ‘pequeños orificios’ para facilitar la transpiración, puesto que los partidos se jugaban hacia el mediodía y a gran altura sobre el nivel del mar en aquella Copa del Mundo.
Durante la fase de grupos no hubo problemas. Lucieron su clásica playera con líneas celeste claro y blanco —que contaba con las especificaciones del entrenador— en sus partidos contra Corea del Sur, Italia y Bulgaria. Fue hasta octavos de final que estrenaron su camiseta azul oscuro contra Uruguay, a quien vencieron, pero fue entonces que llegaron los problemas.
“Teníamos las azules esas, cambiamos las remeras; nos llevamos una y cambiamos la otra con los uruguayos”, recordó Ruggeri en el programa 90 Minutos. “Nos toca Inglaterra y sortean y nos toca jugar con azul otra vez. Y no teníamos, habían llevado dos juegos nada más de azules”.

De acuerdo con Jorge Valdano para el canal de YouTube Museo del Deporte, las camisetas alternativas “eran más gruesas, un poco más pesadas. Ese día (contra Uruguay) llovió y la camiseta acabó pesando dos kilos”.
¿La solución? “Mandaron a comprar a Tepito... no sé, ahí, ‘una feria’ (problema) ahí andaban por las calles”, explicó Ruggeri en Fox Sports. Primero, hallaron unas playeras que estaban hechas de nailon, las cuales no permitían la transpiración y salieron de nuevo a buscar otras.
En el programa ESPN FC, Ruggeri explicó que eligieron ir a Tepito porque en la concentración estaba el portero Héctor Miguel Zelada, el cual para ese entonces jugaba para las ‘Águilas’ del América y conocía la ciudad. “Teníamos que jugar a los dos días y no teníamos ropa”, contextualizó.
“Estas las trajeron de un negocio de por ahí”, continuó en Fox Sports. Eran relativamente similares a las oficiales, solo que tenían franjas en dos tonos diferentes de azul —a diferencia de la oficial que era un color sólido—; de la misma marca, aunque con el logotipo un poco más pequeño.
Pero los ‘malabares’ no terminaron allí. Faltaba el escudo de la Asociación del Futbol Argentino (AFA), el cual se lo recortaron a las otras playeras y se lo pusieron a las nuevas. Los números tampoco eran los oficiales: eran “grises, brillosos” porque, de acuerdo con Ruggeri, eran de futbol americano.
Fue entonces cuando aparecieron las heroínas silenciosas: las cocineras del equipo, las cuales le estamparon con planchas los números a las playeras. “Íbamos a la cocina y todas las pibas pegando los números”, recordó. “Hay 40 remeras, no hay más”, pues únicamente compraron dos para cada quien.
De acuerdo con Valdano para Museo del Deporte, la playera tenía “un brillo, casi cabaretero, que no parecía el más apropiado para jugar el Mundial”. Sin embargo, el entrenador la eligió porque le gustó al ‘Pelusa’: “Cuando la estaban revisando, pasa Maradona por ahí, la ve y le encanta; dice: ‘ay, qué camiseta más bonita’ y entonces Billardo aceptó que esa camiseta fuera (con) la que jugáramos contra Inglaterra”.

El también escritor hizo hincapié en las particularidades de estas playeras: “Tiene el defecto de que el escudo no es completo, era un escudo improvisado (...). El partido más importante del futbol argentino tiene un escudo que no es el real de la AFA y una camiseta comprada en un mercadillo”.
El resto fue historia: Argentina venció a Inglaterra y a la postre fue campeón del Mundial de México.
Hecha en México: La camiseta de Maradona vs. Inglaterra es la más cara en la historia del futbol
Al final del partido, Maradona intercambió su playera con Steve Hodge, un mediocampista de Inglaterra. Durante algunos años, la prestó para ser exhibida en el Museo Nacional del Futbol en Manchester.
En 2020, tras la muerte de Maradona, expresó que no tenía interés en cambiarla pero cambió de opinión para 2022, cuando la casa Sotheby’s la puso en subasta y fue vendida por casi 9.3 millones de dólares por un comprador anónimo.

Alfonso Silva, gerente de Le Coq Sportif Méxco para ese entonces, recordó el momento de la venta: “Se las entregué en una bolsa de plástico, tampoco de forma individual, cada una en una bolsita que decía Le Coq Sportif y su talla. Todas fueron 42, excepto ocho que fueron 40, me acuerdo perfecto”, recordó en una entrevista para ESPN.
Alfredo Mier, quien tenía la licencia de Le Coq Sportif, contó también a ESPN sobre aquella transacción: “No las regalé, se las vendí. En aquella época costaban 220 pesos una playera, como dos mil pesos. Se les rebajó el 30 por ciento de descuento, que se les hace a cualquier proveedor”.
Según explicó Mier, las etiquetas se mandaban a hacer en Iztapalapa, mientras que la tela era de un proveedor en Azcapotzalco. En ese entonces, destacaron que en la etiqueta de la playera subastada de Maradona se puede leer la leyenda “Hecho en México”.
Las playeras no eran ‘piratas’. De acuerdo con Mier, “no era tan simple como hoy hacer una réplica”, además de que Silva explicó que “tampoco era una marca tan popular”; sin embargo, no dieron detalles sobre si el punto de venta fue realmente en Tepito u otra parte de la capital.







