¿Le habrá enseñado el anime de Blue Lock y por eso definió con elegancia ese mano a mano? Cuando más trabado estaba el partido en el Estadio Ciudad de México, Mateo Chávez comenzó la goleada de México ante Chequia en el Mundial 2026 con su gol en un contragolpe veloz por la banda derecha. Tras colocar el balón al fondo de las redes, el futbolista del Everidise corrió hacia Armando González ‘La Hormiga’ para celebrar con la icónica “fusión” de Dragon Ball, un festejo que rápidamente se volvió viral entre los aficionados.
La celebración no fue casualidad. Ambos futbolistas crecieron juntos desde la infancia, compartieron vestidor durante años y construyeron una amistad que los llevó desde canchas infantiles hasta una Copa del Mundo.
Mientras Mateo y ‘La Hormiga’ celebraban dentro del campo, en la tribuna se vivía otra escena igual de emotiva. Paulo César ‘El Tilón’ Chávez, padre del lateral, se quitó la camiseta, gritó el gol y terminó entre lágrimas al ver a su hijo marcar en un Mundial.
¿Qué historia une a Mateo Chávez y ‘La Hormiga’ desde la infancia?
La historia entre Mateo Chávez y Armando González ‘La Hormiga’ comenzó mucho antes de que ambos vistieran la camiseta de Chivas o de la Selección Mexicana. Su primer contacto se dio en Aguascalientes, cuando tenían alrededor de 5 años, en escuelas filiales ligadas al Necaxa, club en el que el padre de Mateo, Paulo ‘El Tilón’ Chávez, desarrollaba parte de su carrera.
Durante su etapa infantil y juvenil jugaron en distintos equipos de formación, compitieron en torneos locales y regionales, y mantuvieron una convivencia constante tanto en entrenamientos como fuera de ellos.
El siguiente punto clave llegó cuando ambos ingresaron a las fuerzas básicas de Chivas. En Guadalajara volvieron a coincidir en varias categorías, donde enfrentaron juntos la exigencia del club, la competencia interna por un lugar y el salto entre divisiones juveniles. Más adelante también compartieron vestidor en el Tapatío, el equipo filial en la Liga de Expansión, donde consolidaron su desarrollo antes de dar el paso definitivo.
Su evolución los llevó al primer equipo rojiblanco, donde debutaron en el máximo circuito y comenzaron a construir sus carreras profesionales. Incluso formaron parte del proceso que los llevó a conquistar un título en categorías sub-23 con las Chivas, de la mano del entrenador Pepe Meléndez.
Los dos recibieron la oportunidad de debutar con el primer equipo del conjunto rojiblanco en 2024, cuando el equipo aún estaba dirigido por el argentino Fernando Gago, quien después salió de la institución para irse a Boca Juniors.
Posteriormente, sus caminos tomaron rumbos distintos. Mateo Chávez fue fichado por el AZ Alkmaar de la Eredivisie en mayo de 2025, donde jugó un total de 30 partidos en la pasada temporada.
Mientras que ‘La Hormiga’ González se quedó con el Rebaño Sagrado y fue campeón de goleo en el Apertura 2025, y en el pasado torneo anotó 12 goles antes de concentrar con la escuadra de Javier Aguirre para el Mundial 2026.
Ahora, ambos forman parte de la Selección Mexicana, que recientemente logró un paso perfecto en la Copa del Mundo bajo la dirección de Javier Aguirre. El gol de Mateo Chávez ante Chequia y su celebración al estilo de Dragon Ball junto a su amigo representaron la culminación de un largo recorrido que comenzó en las inferiores del Necaxa y los llevó a vivir juntos una de las mejores etapas del futbol mexicano en el torneo más importante del mundo.
¿Cómo celebró ‘El Tilón’ Chávez el primer gol mundialista de su hijo?
El gol de Mateo Chávez también tuvo un impacto especial fuera de la cancha. En la tribuna del Coloso de Santa Úrsula, su padre, Paulo ‘El Tilón’ Chávez, protagonizó una de las imágenes más emotivas del partido.
El exmediocampista celebró con euforia la anotación de su hijo. Se levantó de su asiento, se quitó la camiseta, gritó el gol y brincó junto a la afición antes de romper en llanto. La reacción reflejó no solo la emoción del momento, sino el peso de una historia personal.
Hace 28 años, ‘El Tilón’ formó parte del proceso de la Selección Mexicana rumbo a Francia 1998, pero fue descartado de la lista final de Manuel Lapuente a pocos días del torneo. Desde entonces, ese episodio se convirtió en la mayor frustración de su carrera.
Para ‘El Tilón’ Chávez, el gol de su hijo en el Mundial 2026 representó una especie de revancha para él y toda su familia, que tuvo que sufrir el trago amargo de no poder representar a México en la máxima justa futbolística.







