La acusación de Estados Unidos contra cuatro personas por traficar armas para el Cártel de Sinaloa fue celebrada por el embajador estadounidense en México, Ronald ‘Ron’ Johnson.
A través de sus redes sociales, el funcionario señaló que la acusación de la Fiscalía del Distrito Norte de Texas contra Loyd Walter Hall, residente de la localidad de Amarillo, es resultado del compromiso de Donald Trump por desmantelar las redes de tráfico de armas de las cuáles el gobierno de Claudia Sheinbaum ha mostrado su preocupación.
Ronald Johnson insistió que el tráfico de armas es responsable de alimentar la violencia de los cárteles, así que rastrearlas “es esencial para desarmar a los cárteles, hacer responsables a los traficantes y proteger a nuestras comunidades”.
Además, el que las autoridades demuestren que la red de cuatro personas vinculadas con el suministro de armas al Cártel de Sinaloa desde Estados Unidos es una muestra de “por qué nuestros países deben seguir trabajando juntos para detener el flujo de armas a manos criminales”.
Desde EU trafican armas para el Cártel de Sinaloa: ¿Qué se sabe de la red de Loyd Walter Hall?
De acuerdo con los fiscales de Texas, Loyd Walter Hall brindaba apoyo material al Cártel de Sinaloa, considerado como organización terrorista extranjera, esto al distribuir drogas en Estados Unidos, así como poseer un arma de fuego.
Los 12 cargos en contra del hombre de 27 años se centran principalmente en la conspiración para la compra y el tráfico ilícito de armas de fuego.
En su red le acompañan Jesús Quesada Meza, un mexicano de 30 años residente de Dumas, Texas, así como Omar Velásquez, residente de Utah de 44 años, ambos acusados de tráfico ilícito de armas de fuego.
Otra de las participantes en la organización criminal ligada al Cártel de Sinaloa es Catlynn Ann Townsend, una mujer de 29 años, de Amarillo, acusada de dar declaraciones falsas relacionadas con un vendedor de armas de fuego con licencia.
Entre 2024 y este año colaboraron con uno de los miembros del Cártel de Sinaloa en Chihuahua, lo que funcionó para suministrar armas, conocimientos técnicos y asesoramiento para evadir a las autoridades estadounidenses.
“Quienes arman a sabiendas a organizaciones criminales violentas y las ayudan a explotar nuestras leyes amenazan la seguridad de las comunidades a ambos lados de la frontera”, declaró Brian Garner, Agente Especial a Cargo de la División de Campo de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) en Dallas.







