China dijo que acordó con Estados Unidos reducir aranceles sobre algunos productos para promover el comercio bilateral, una señal de que la relación entre las dos mayores economías del mundo sigue estabilizándose tras la histórica reunión entre sus líderes.
El Ministerio de Comercio de China emitió el sábado una actualización sobre las conversaciones comerciales bilaterales luego de una cumbre de dos días en Pekín entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping.
La dependencia señaló que Pekín y Washington adoptarán una serie de medidas, incluyendo recortes mutuos de aranceles sobre ciertos productos, para ampliar el comercio bilateral en sectores como la agricultura. No ofreció más detalles y agregó que ambos equipos todavía negocian los términos específicos.
El resultado demuestra que ambos países “pueden encontrar soluciones a los problemas mediante el diálogo y la cooperación”, indicó el Ministerio de Comercio, señalando que las condiciones fueron discutidas durante conversaciones comerciales en Corea del Sur previas al encuentro entre Xi y Trump.
¿De qué habló Trump con Xi Jinping?
Trump concluyó su visita a Pekín el viernes, en el primer viaje de un presidente estadounidense a China en casi una década.
Ambos líderes mantuvieron un tono positivo sobre la relación bilateral, aunque también discutieron temas delicados que van desde comercio y Taiwán hasta la guerra en Irán.
Trump había sugerido que los aranceles no fueron tema en sus reuniones con Xi.
“No discutimos aranceles”, dijo Trump el viernes a periodistas a bordo del Air Force One. “Ellos están pagando aranceles sustanciales, pero no lo discutimos”.
Bloomberg Economics señaló en un reporte publicado el viernes que todavía no está claro en qué nivel quedarán los aranceles.
Si Estados Unidos cumple su intención declarada de reinstalar las tarifas recíprocas previas, “China vería un incremento de alrededor de 10 por ciento en su tasa arancelaria, lo que podría provocar represalias”.
¿Qué otros acuerdos hay entre China y EU tras cumbre en Pekín?
La declaración china confirmó planes para comprar aviones estadounidenses, aunque sin precisar cantidad ni fabricante. Larry Culp, director ejecutivo de GE Aerospace, y Kelly Ortberg, CEO de Boeing Co., viajaron con Trump a la cumbre en Pekín y se reunieron con funcionarios chinos.
Trump afirmó durante una entrevista televisiva que China compraría 200 aeronaves “grandes”, algo que Boeing confirmó. Se esperaba que China adquiriera hasta 500 aviones 737 Max.
China también señaló que atenderá activamente las preocupaciones estadounidenses sobre licencias de importación para sus plantas procesadoras de carne de res, así como problemas relacionados con las importaciones avícolas desde ciertos estados de EU.
Bloomberg reportó previamente que China renovó las licencias de importación para cientos de plantas procesadoras de carne estadounidense con el objetivo de reactivar el comercio cárnico.
El Ministerio de Comercio reiteró que ambas partes acordaron establecer consejos de inversión y comercio para discutir preocupaciones bilaterales.
El representante comercial de EU, Jamieson Greer, dijo anteriormente que ambos países discutieron crear una “Junta de Comercio” que permitiría reducir aranceles sobre al menos 30 mil millones de dólares en bienes no críticos.
Uno de los ejemplos mencionados por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, fueron los fuegos artificiales, que describió como el tipo de “bienes de consumo muy básicos que seguirán llegando desde China pase lo que pase”.
China añadió que Estados Unidos abordará las preocupaciones de Pekín sobre la retención automática de productos lácteos y acuáticos chinos, la exportación de plantas ornamentales hacia EU y la designación de Shandong como zona libre de influenza aviar altamente patógena.
Actualmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) retiene productos lácteos provenientes de China debido a la presencia de melamina, así como algunos productos acuáticos por el uso de sustancias no aprobadas.
Eso significa, en la práctica, que dichos productos serán rechazados salvo que los importadores puedan demostrar que cumplen con las normas.






