¡Una orden de longaniza con salsa molcajeteada, chato! Entre todos los restaurantes de la Ciudad de México, Mario Moreno ‘Cantinflas’ tenía su favorito y ese era Don Lázaro, el viajero.
Para los vecinos de la colonia Santa María la Ribera, el restaurante es un viejo conocido no solo por sus 80 años de historia, sino también por los platillos con los que ha alimentado a distintas familias del popular barrio de la capital.
Y, en especial, por el sazón tan particular de sus chiles en nogada, una estrella fugaz que aparece en su menú cada año, cargada con más de 30 ingredientes y con un peso de un kilo.
Don Lázaro, el viajero, es un lugar que parece ser tan mexicano como el pozole, el mezcal y el mole, pero que fue fundado por un hombre ucraniano que llegó a México escapando de la Guerra Civil Española.
Fue él quien, sin sospecharlo, creó uno de los platillos predilectos del actor de la Época de Oro del cine mexicano: la longaniza al carbón servida con una salsa especial hecha en molcajete.

¿Cuál es la historia de Don Lázaro, el viajero? Así se creó el restaurante
Lázaro era un hombre ucraniano que, antes de llegar a México, pasó una temporada en España con su esposa; no obstante, la Guerra Civil en aquel país acabó con el idilio de la pareja.
En busca de un nuevo hogar y escapando del conflicto armado, ambos llegaron en barco a Veracruz, según relató Elsa, encargada del restaurante, para el podcast Restaurantes de México y algo más.
México no solo se convirtió en el refugio de la pareja; también se enamoraron profundamente del país, en especial de su cocina, de acuerdo con el sitio web de Don Lázaro, el viajero.
Pero la idea de abrir su propio negocio no nació solo del cariño que le tenían a la gastronomía mexicana. Para Lázaro también fue un medio para conseguir un objetivo aún más significativo: tener el dinero suficiente para sustentar una escuela callejera.
“Cuando llega a México se da cuenta que hay muchos niños que no saben leer ni escribir y entonces decide hacer este proyecto que se llamaba ‘Libro de Mural Abierto’”, explicó Cristina, una de las encargadas del restaurante, para Canal Once.
El proyecto consistía en crear murales especiales en terrenos baldíos para enseñarles a los menores: “Los niños venían a que ellos les enseñaran a leer, escribir, sumar, multiplicar”, comentó.
‘Libro de Mural Abierto’ se financiaba con el dinero que se obtenía del restaurante, el cual comenzó a tener éxito no solo por la labor social de su fundador, sino también por el sazón de sus alimentos.
Lázaro estaba tan comprometido con esta vocación que incluso solía ofrecer platillos gratuitos a los alumnos del Instituto Politécnico Nacional que tenían buenas calificaciones, de acuerdo con Elsa.
¿Cómo eran las visitas de Cantinflas a Don Lázaro, el viajero?
El restaurante es un espacio ampliamente conocido en Santa María la Ribera; gran parte de sus comensales son vecinos, a quienes el lugar rinde homenaje con un mural en el que se colocaron los nombres de sus parroquianos más asiduos.
Pero, tal como sucede con otros negocios, el rumor sobre lo delicioso de los platillos llegó hasta oídos de uno de los actores más populares del país: Mario Moreno ‘Cantinflas’.
En su página de Facebook, Don Lázaro, el viajero, explica que ‘Cantinflas’ solía acudir al restaurante para pedir un platillo muy específico: la longaniza ahumada que se ofrece por orden.
“Uno de nuestros famosos clientes era el señor Mario Moreno ‘Cantinflas’, quien mandaba pedir su orden de longaniza, y su salsa especial hecha en molcajete”, afirma el restaurante.
Don Lázaro, el viajero, también añade que cuando él no podía acudir personalmente a comer, enviaba a su chófer para que comprara la orden de la proteína, la cual se le mandaba acompañada de tortillas y salsa verde.
¿Cómo son los chiles en nogada de Don Lázaro, el viajero?
Aunque ‘Cantinflas’ disfrutaba de un platillo menos elaborado, la estrella del menú de Don Lázaro, el viajero, son sus chiles en nogada, los cuales se elaboran con más de 30 ingredientes.
Se trata de una receta familiar para la cual se eligen los ingredientes de forma especial, según compartió Elsa en la entrevista: “Empezamos con seleccionar el chile uno por uno para que nos dé el tamaño que necesitamos, son mexicanos, obviamente”, dijo.
Para la elaboración, el tamaño es muy importante, ya que el relleno es basto, pesa 400 gramos y se prepara con carne de puerco que se corta en cubos pequeños, lo que le da un giro a la receta tradicional.

Como todo buen chile, la nogada es uno de los puntos clave. Para esta no escatiman en nuez, ya que buscan una textura espesa. El platillo se cubre con 400 gramos de este aderezo.
La corona llega con la granada, de la cual se ponen 200 gramos. Todo en conjunto da como resultado un chile en nogada con un peso de un kilogramo, el cual no solo es elogiado por su tamaño, sino también por su sabor.
Los chiles en nogada tienen un precio de 515 pesos. Sin embargo, el restaurante también ofrece platillos de la gastronomía mexicana, como caldo de gallina, arroz rojo, frijoles refritos, cecina adobada, mole poblano y cochinita pibil.
Los precios van de los 60 pesos por una taza de caldo de gallina sin carne a los 265 pesos por platos como la tampiqueña con enchiladas, ensalada, frijoles y papa. Y, si quieres comer como ‘Cantinflas’, puedes pedir la longaniza al carbón por 135 pesos.
¿En dónde está Don Lázaro, el viajero?
Don Lázaro, el viajero, se encuentra en Circuito Interior Instituto Técnico Industrial 241, Santa María la Ribera, Cuauhtémoc, Ciudad de México.







