Colectivos feministas y organizaciones civiles realizaron este lunes una marcha por calles del centro de Monterrey para exigir justicia por los recientes feminicidios registrados en Nuevo León y demandar mayores acciones de prevención ante la violencia contra las mujeres.
La movilización surgió tras los casos de Mónica Briseth, asesinada en Apodaca, y Pamela Yahaira Alvarado, quien murió después de permanecer dos días hospitalizada tras ser presuntamente rociada con gasolina e incendiada en el municipio de Juárez.
La protesta convocada por la colectiva Morras Feministas Mty reunió a decenas de mujeres, familiares de víctimas y activistas que recorrieron las principales avenidas del primer cuadro de la ciudad con pancartas, cruces y consignas para exigir investigaciones con perspectiva de género, castigo para los responsables y políticas públicas que permitan prevenir este tipo de delitos.
Durante el recorrido, las manifestantes señalaron que, aunque ambos casos ya registran personas detenidas y los procesos judiciales avanzan, la violencia feminicida continúa cobrando víctimas en la entidad. Advirtieron que la atención debe centrarse no solo en la persecución de los responsables, sino también en fortalecer las acciones preventivas y los mecanismos de protección para mujeres en situación de riesgo.
La movilización ocurre días después de que la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León informara que, de los 35 asesinatos de mujeres registrados en lo que va de 2026, 11 han sido clasificados como feminicidios, mientras que los 24 restantes corresponden a otros tipos de homicidio, de acuerdo con la integración de las carpetas de investigación.
El vicefiscal de Control y Desarrollo, Alejandro Carlín Balboa, aseguró que aproximadamente el 85 por ciento de los feminicidios ya han sido esclarecidos, al señalar que existen personas identificadas, detenidas o vinculadas a proceso en la mayoría de los casos.
No obstante, colectivos insistieron en que el porcentaje de resolución no disminuye la gravedad del problema ni el impacto que estos crímenes tienen sobre las familias de las víctimas.
Por su parte, el fiscal general de Justicia, Javier Flores, reconoció la preocupación por la violencia contra las mujeres y afirmó que, si bien la Fiscalía investiga y persigue estos delitos, las acciones preventivas corresponden también a otras instituciones, como el Instituto Estatal de las Mujeres y las dependencias responsables de la atención y protección de las víctimas.
Los casos de Mónica Briseth y Pamela Yahaira generaron una amplia indignación en Nuevo León debido a la violencia con la que fueron asesinadas y porque ambas eran madres de familia. Sus feminicidios reavivaron el debate sobre la efectividad de las medidas de protección, la atención a denuncias previas y la necesidad de reforzar las estrategias para combatir la violencia de género.







