La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) endureció su estrategia contra los cárteles y ahora busca afectar las estructuras económicas que permiten su operación, afirmó Omar Reyes, titular del órgano de fiscalización.
Destacó que entre 2024 y este año, la dependencia incorporó a 2 mil 395 sujetos a la Lista de Personas Bloqueadas, como parte de las acciones para identificar y frenar los recursos financieros de organizaciones criminales.
Además, inmovilizó 24 mil 622 cuentas por un monto aproximado de 8 mil 670 millones de pesos, enfatizó el funcionario durante su participación en el Foro Internacional de Delitos Financieros CI-First.
Del total de cuentas inmovilizadas, 7 mil 861 están vinculadas con organizaciones criminales de mayor presencia e incidencia en el país.
“Setenta por ciento de los aseguramientos que hace la Unidad de Inteligencia Financiera están relacionados con organizaciones criminales que afectan la seguridad de este país”, señaló Reyes.
Explicó que esta estrategia busca ir más allá del bloqueo de cuentas individuales para afectar las estructuras financieras de los cárteles que permiten operar a los grupos criminales.
La incorporación de la UIF al gabinete de seguridad permite articular la inteligencia financiera con las operaciones de seguridad y las investigaciones criminales, en coordinación con la Fiscalía General de la República (FGR).
La nueva estrategia busca identificar redes, empresas, personas, beneficiarios finales y flujos financieros para generar información que pueda convertirse en actos de investigación y pruebas.
Cada inmovilización y cada incorporación a la Lista de Personas Bloqueadas está acompañada de una denuncia ante la FGR, con el objetivo de que los hallazgos financieros avancen hacia investigaciones y procesos judiciales.
Clave la cooperación internacional contra cárteles
La cooperación internacional también forma parte de la estrategia, particularmente con EU y organismos como el Grupo Egmont, para intercambiar información sobre movimientos financieros relacionados con organizaciones criminales.
Reyes destacó el papel de las instituciones financieras en la detección temprana de riesgos, con reportes y avisos sobre operaciones que pueden presentar comportamientos inusuales.
Resaltó la colaboración con la Asociación de Bancos de México (ABM), con la que se mantiene un intercambio de información permanente para fortalecer el análisis y detectar posibles riesgos en el sistema financiero.
La información generada por la banca es recibida y analizada por la UIF, que la contrasta con otras fuentes para encontrar patrones y elementos que permitan profundizar en determinados casos.
Aclaró que detectar una operación inusual no constituye por sí mismo el resultado final de una investigación. La información debe ser analizada y, cuando existan elementos suficientes, utilizada para orientar las investigaciones de las autoridades competentes.
Por primera vez, la dependencia cuenta con una unidad que puede intercambiar información diariamente con agencias del gobierno de EU y coordinarse con corporaciones policiales mexicanas.
Esta coordinación permite integrar análisis financieros, información policial y datos obtenidos mediante cooperación internacional a las investigaciones contra redes criminales que operan en ambos países.
Justin Campbell, jefe adjunto de la División de Investigación Criminal del Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRSCI), advirtió que los delitos financieros cruzan fronteras y ninguna institución puede combatir por sí sola las redes de lavado de dinero.
“Estos desafíos cruzan fronteras, cruzan áreas de especialización y nos necesitamos unos a otros para tener éxito”, puntualizó.
Reyes recalcó que, para fortalecer sus capacidades, la UIF incrementó su plantilla de 183 a 293 servidores públicos, de 2024 a 2026.
El reto, planteó Reyes, consiste en transformar la información financiera en inteligencia para fortalecer las investigaciones contra las estructuras que facilitan las actividades criminales.
La coordinación nacional y la cooperación internacional serán indispensables para consolidar una inteligencia financiera preventiva y proactiva, capaz de responder a la evolución de los mecanismos utilizados para mover y ocultar recursos.







