México planteó a Estados Unidos que la vía para reducir el déficit comercial que preocupa a la administración de Donald Trump no pasa por restringir el comercio dentro del T-MEC, sino por incrementar la producción regional de insumos estratégicos en Norteamérica, una propuesta que se convertirá en uno de los ejes de la revisión formal del tratado comercial que arrancará el próximo 20 de julio.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que el gobierno mexicano propuso sustituir importaciones provenientes de otras regiones del mundo mediante una mayor integración industrial entre México, Estados Unidos y Canadá, particularmente en sectores como farmacéuticos, semiconductores, electrónica y manufacturas de alto valor agregado.
“Si queremos reducir el déficit comercial, necesitamos producir más en Norteamérica, es decir, en Estados Unidos, México y Canadá, para no importar tantas cosas”, afirmó durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Como ejemplo, señaló que Norteamérica mantiene una elevada dependencia externa en industrias estratégicas.
“Importamos prácticamente toda la penicilina que necesitamos. Todos los elementos sustantivos para producir medicamentos los importamos. Semiconductores, 90 por ciento los importamos. ¿Cómo producimos eso de este lado? Si no lo resolvemos, nunca vamos a resolver el déficit”, sostuvo.
La propuesta mexicana surge después de que el gobierno estadounidense rechazó extender desde ahora la vigencia del T-MEC de 2036 a 2042, al considerar prioritario atender primero el déficit comercial que mantiene con México y Canadá mediante revisiones anuales del acuerdo.
El funcionario explicó que la administración de Donald Trump mantiene como prioridad recuperar empleos manufactureros y reducir el déficit comercial estadounidense, objetivo que México considera alcanzable únicamente si Norteamérica incrementa su capacidad productiva.
Sectore automotriz, en el centro del T-MEC
El secretario Marcelo Ebrard adelantó que durante la reunión del próximo 20 de julio con funcionarios estadounidenses también se discutirá el fortalecimiento de las reglas de origen, siempre que ello no eleve costos para las empresas instaladas en Norteamérica.
Al respecto, Carlos Navarrete, especialista en Estrategia de Auditoría Interna y Control Interno, explicó que en industrias como la automotriz los componentes pueden cruzar las fronteras hasta ocho veces antes de convertirse en un vehículo terminado, por lo que cualquier intento por deshacer esa integración afectaría la competitividad de los tres países.
“Desenredar 30 años de integración productiva frente a presiones políticas a corto plazo desencadenaría un colapso de la continuidad empresarial que ninguna nación podría absorber sin destruir su propia competitividad”, advirtió.
Por su parte, la especialista en relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica, Lisa Munro, consideró que interpretar el déficit comercial como un marcador de ganadores y perdedores conduce a conclusiones equivocadas.
“Un déficit comercial no es un marcador. Es un registro contable que dice cuánto valor cruza una frontera en cada dirección. No dice quién capturó el valor, quién asumió el costo o quién abarató su mano de obra para beneficiar a otro país”, explicó.
Del lado de EU, los ocho principales organismos que representan a la industria automotriz solicitaron alcanzar cuanto antes un consenso para extender el T-MEC, que ha sido una “historia de éxito” al impulsar miles de millones de dólares en inversiones y generar miles de empleos manufactureros desde 2020.
“Instamos a que se restablezca el trato preferencial para los bienes que cumplen con las reglas de origen y mantenga la estabilidad y previsibilidad que ha permitido prosperar a la industria durante los últimos seis años”, señalaron.






