No se realizó una incineración masiva de personas en el Rancho Izaguirre, afirmó la Fiscalía General de la República (FGR) tras la difusión del testimonio de un presunto integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La dependencia aseguró que la declaración es “falsa” y que el procesamiento pericial del inmueble se encuentra en un 92 por ciento. Sin embargo, tras el descubrimiento del sitio en 2025, colectivos presentaron supuestos restos y testimonios que aseguran que personas reclutadas fueron enterradas en el lugar.
La institución que encabeza Ernestina Godoy señaló que la Fiscalía Especializada en Derechos Humanos lleva 15 personas procesadas por su probable participación en el campo de adiestramiento.
Además, las investigaciones continúan con el análisis de telefonía y dispositivos móviles bajo control judicial, así como con testimonios de víctimas.
¿De quién es el testimonio sobre el Rancho Izaguirre?
El video al que respondió la FGR fue difundido por Telegiornale 1 (TG1), un noticiero televisivo de la emisora pública estatal italiana RAI.
El testimonio corresponde a un presunto integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación, quien relató sus actividades como sicario de dicho grupo criminal y la insensibilidad al hablar de asesinatos por órdenes de la organización.
El sujeto aseguró que en el Rancho Izaguirre fueron ejecutadas más de 500 personas y que él habría calcinado a 250. La FGR aseguró que esta afirmación es “falsa”.
Desde 2025 a la fecha, las autoridades federales no presentaron mayores avances respecto al Rancho Izaguirre. La última información se dio en una conferencia de prensa encabezada por Alejandro Gertz Manero, exfiscal general.
Desde entonces, las versiones sobre la incineración de cuerpos y la ejecución de personas reclutadas o de presuntos miembros de organizaciones antagónicas rodean la historia del Rancho Izaguirre, sin claridad sobre el tema.
Proceso de reclutamiento del CJNG y la base de operaciones en Teuchitlán
El inmueble localizado en Teuchitlán, Jalisco, era una de las bases de operaciones de un campo de adiestramiento, aunque la mayoría de las personas no sobrevivían a las pruebas a las que eran sometidas por integrantes del crimen organizado.
De acuerdo con la investigación, los jóvenes eran contratados bajo una oferta de trabajo como jornaleros en Guadalajara. Eran citados en un punto donde después eran trasladados al Rancho Izaguirre.
En los vehículos, les retiraban teléfonos y pertenencias antes de llegar a ‘La Escuelita’, como se le conocía a este inmueble. Las pruebas iban desde el manejo de armas hasta ejercicios tácticos, pero aquellos que no superaban las evaluaciones eran ejecutados.







