Estados Unidos registró un aumento semanal de 14.9 por ciento en sus exportaciones de diésel entre el 19 y el 25 de septiembre, pese a que, durante ese periodo, el combustible alcanzó un precio máximo histórico de 6.5276 dólares por galón el 22 de septiembre.
En la última semana, las exportaciones de combustibles destilados promediaron 1 millón 529 mil de barriles diarios, frente a 1,331 millones de la semana previa, de acuerdo con datos publicados este miércoles 30 de septiembre por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés).
De esta manera, las intenciones del presidente Donald Trump de prohibir las exportaciones de diésel para contener su precio todavía no se han materializado, aunque han disminuido respecto a volúmenes de venta previos.
En las últimas cuatro semanas, las exportaciones de diésel promediaron 1 millón 508 mil barriles diarios, lo que significó una reducción de 14.6 por ciento respecto al cierre de agosto. Además, se ubicó en su nivel más bajo desde principios de julio.
¿Qué dijo Donald Trump sobre los precios de los combustibles?
El mandatario estadounidense declaró ante medios que su administración continúa analizando alternativas para amortiguar los precios, ya que una eventual prohibición a las exportaciones podría provocar un aumento en el precio de las gasolinas.
Carlos Pascual, vicepresidente senior y director de Geopolítica y Asuntos Internacionales de S&P Global Energy, advirtió que restringir las exportaciones de diésel podría generar un sobreabasto en Estados Unidos y terminar reduciendo la producción de las refinerías.
“Si bloqueas la exportación de diésel o cualquier otro producto, vas a tener un sobreabastecimiento del mercado de Estados Unidos. Si no lo puedes exportar, entonces, ¿qué va a acontecer? Se va a reducir la producción”, explicó.
El especialista agregó que una menor elaboración de diésel tendría consecuencias sobre otros petrolíferos, debido a que las refinerías producen simultáneamente diferentes combustibles a partir del procesamiento de crudo.
“Si reduces la producción de diésel, vas a reducir la producción de gasolina y vas a hacer el problema peor”, advirtió Pascual en el panel “Fracturas globales y energía en Norteamérica: opciones estratégicas para la competitividad de México” organizado por S&P Global.
La mala señal de restringir exportaciones de diésel
Además, consideró que una eventual decisión de restringir las exportaciones enviaría una señal negativa al mercado energético, particularmente si responde a presiones políticas de corto plazo de cara a las elecciones estadounidenses de noviembre.
Pascual agregó que una medida de este tipo tendría repercusiones fuera de Estados Unidos, principalmente entre los países que dependen de sus combustibles. Advirtió que tendría “un impacto enorme en México, en Brasil” y otros mercados.
En el caso mexicano, el especialista destacó que una interrupción del suministro de diésel sería más manejable que una eventual restricción del gas natural estadounidense, debido a que México podría recurrir al mercado marítimo internacional para diversificar sus compras.
“Es mucho más sencillo traer un barco de diésel y hay un mercado súper dinámico y es mucho más fácil diversificar el suministro”, apuntó.







