Los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) acordaron contratos con la industria de defensa por al menos 50 mil millones de dólares, informó un funcionario de la alianza, con el objetivo de demostrar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que Europa está atendiendo sus demandas para aumentar el gasto militar.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dio a conocer parte de los contratos este martes durante un foro de la industria de defensa celebrado en Ankara, capital de Turquía, donde los líderes de la alianza militar se reúnen esta semana para su cumbre anual.
¿En qué se invertirá el dinero acordado por la OTAN?
Entre los acuerdos destacan 12 mil millones de dólares destinados a la compra de drones de nueva generación, aviones de vigilancia y aeronaves militares.
Uno de los aspectos más relevantes es que algunos contratos reflejan el interés de Europa por adquirir equipos fabricados dentro del continente que anteriormente compraba a empresas estadounidenses.
Por ejemplo, 11 países adquirirán sistemas aerotransportados de detección por radar de la empresa sueca Saab AB, en sustitución de un modelo fabricado por Boeing Co.
El acuerdo tiene un valor de 5 mil millones de dólares, de acuerdo con un diplomático de la OTAN.
Otros contratos, en cambio, fortalecen los vínculos con fabricantes estadounidenses para la adquisición de equipos considerados estratégicos.
Dinamarca, Finlandia, Alemania y Noruega comprarán hasta cinco aeronaves de vigilancia marítima Triton, fabricadas por Northrop Grumman Corp., por un monto de 2 mil 700 millones de dólares, indicó el diplomático, quien habló bajo condición de anonimato para describir los acuerdos.
La OTAN busca convencer a Trump de que invierte en defensa
Los funcionarios de la OTAN diseñaron toda la semana de actividades como un esfuerzo para convencer a Trump, presentando una agenda favorable para la industria de defensa y respaldándola con cifras que buscan transmitir un mensaje claro: Europa está incrementando su compromiso dentro de la alianza y destinando miles de millones de dólares adicionales a defensa.
Durante años, Trump ha criticado a la OTAN al argumentar que Europa y Canadá se benefician del poderío militar estadounidense sin invertir lo suficiente en su propia seguridad.
En respuesta, los miembros de la alianza han incrementado considerablemente su gasto militar, impulsados además por la guerra entre Rusia y Ucrania, conflicto que ha reforzado la preocupación europea por su seguridad.
Invertirán en capacidad contra drones
Entre las adquisiciones anunciadas este martes también figura la compra del avión militar A400M de Airbus SE por parte de siete países aliados. La aeronave fortalece las capacidades de transporte aéreo y reabastecimiento en vuelo, y el contrato está valuado en 4 mil 300 millones de dólares, según el diplomático.
De manera adicional, los aliados invertirán más de 40 mil millones de dólares durante los próximos cinco años para fortalecer sus capacidades contra drones, informó Rutte.
Europa, lejos de alcanzar la autosuficiencia militar
Pese a estos anuncios, Europa aún está lejos de alcanzar la autosuficiencia militar y continúa dependiendo del exterior para producir herramientas esenciales de la guerra moderna, como drones y sistemas avanzados de defensa aérea.
Los contratos anunciados este martes buscan reducir algunas de esas carencias.
En el caso del sistema de detección por radar de Saab, el cambio refleja el creciente interés europeo por garantizar que su seguridad no dependa por completo de fabricantes estadounidenses.
Los aviones de Boeing “nos han servido bien y siguen haciéndolo”, afirmó Rutte, “pero están llegando al final de su vida útil”.
Agregó que los nuevos equipos permitirán mantener las capacidades de la OTAN “sólidas y creíbles durante las próximas décadas”.
Sin embargo, el impulso europeo por priorizar proveedores locales ha generado fricciones con Estados Unidos, que busca que sus aliados incrementen el gasto en defensa, pero continúen comprando armamento estadounidense.
Las tensiones aumentaron después de que la Unión Europea diseñó un programa de préstamos para defensa por 150 mil millones de euros (172 mil millones de dólares), así como otro crédito por 90 mil millones de euros destinado a Ucrania, ambos con prioridad para empresas europeas.







