La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) tiene claro que la postura monetaria alcanzada debe permanecer por un largo periodo para enfrentar los choques inflacionarios, en un entorno de debilidad económica que ha sido más profunda de lo esperado.
Para el resto del año, algunos miembros de la junta indicaron que se espera una recuperación económica más moderada de lo anticipado
Tras la publicación de la minuta del anuncio de la decisión de política monetaria del pasado 7 de mayo, en la que se decidió por mayoría recortar la tasa en 25 puntos base para dejarla en 6.50 por ciento, analistas descartaron cualquier ajuste al referencial en 2026 y 2027.
Las actas revelaron que un integrante de la junta aseguró abiertamente que con este ajuste se puso fin al ciclo de recortes. Enlistó la debilidad económica y la apreciación del peso frente al dólar como factores que moderan la inflación. Si bien es un reto el conflicto en Medio Oriente, porque tiene riesgos en ambos lados del balance, señaló.
Otro miembro expuso que las consideraciones cíclicas de la economía, ya incorporando el efecto adverso del choque global ocasionado por los energéticos, ganarían importancia en la determinación de la inflación en México. De esta forma, el nivel actual de la tasa de interés permite enfrentar los riesgos tanto al alza como a la baja.
Otro más apuntó que “es indispensable comunicar que hacia delante se tendrá cautela y se llevará a cabo un monitoreo estrecho del entorno inflacionario y sus determinantes” y también indicó que las presiones en los precios de los energéticos por la guerra en Medio Oriente han sido contenidas por las políticas fiscales.
En tanto, otro integrante advirtió que los determinantes tradicionales de la inflación no han propiciado la convergencia de la misma a la meta de 3.0 por ciento. “La desaceleración económica revelada por las últimas cifras y las condiciones de holgura actuales son insuficientes para contrarrestar las presiones al alza en los precios”.
Sobre el desempeño económico, la mayoría mencionó que, de acuerdo con la estimación oportuna del PIB, en el primer trimestre se registró una contracción trimestral del 0.77 por ciento. Esto fue mayor a lo anticipado.
Para el resto del año, la mayoría señaló que se anticipa que las condiciones de holgura continúen ampliándose. Uno indicó que el balance de riesgos para la economía sigue sesgado a la baja y otro contempló que se podría ajustar el estimado de crecimiento de Banxico, de 1.6 por ciento en 2026.

Alínean pausa prolongada en el recorte a las tasas de interés
Julio Ruíz, economista jefe de Citi México, enfatizó que toda la Junta de Gobierno coincide en que no son necesarios más recortes a la tasa, por lo que es poco probable que se alejen de lo expuesto en la guía de prospectiva monetaria y no hagan ningún ajuste el resto del año.
No obstante, afirmó que uno de los factores clave es la debilidad económica. Recordó que Moody‘s Ratings aseveró que el bajo crecimiento afecta los niveles de deuda respecto al PIB. “Es importante que podamos salir de este ciclo de debilidad”, apuntó a El Financiero Bloomberg.
A pesar de la rebaja en la calificación con Moody’s, de “Baa2” a “Baa3” y el cambio de perspectiva con S&P de “estable” a “negativa”, el experto descartó que México pierda el grado de inversión en el corto plazo, pero sí es un riesgo que está latente.
Para analistas de Banamex, la mayoría en Banxico sobreestima las condiciones de holgura en la actividad productiva y desestima un panorama inflacionario complejo. A futuro, ven un mayor sesgo a que el siguiente movimiento sea un recorte “dada la postura acomodaticia mostrada”.
El economista para América Latina de Goldman Sachs, Alberto Ramos, consideró que, a pesar de la orientación de “mantener” las tasas, Banxico podría contemplar recortes si el crecimiento se mantiene débil y el tipo de cambio está bien anclado.
Banxico: A favor de una mayor cautela monetaria
Galia Borja justificó su voto a favor de mantener la tasa en 6.75 por ciento al señalar que los choques de oferta acumulados en el año y el conflicto en Medio Oriente han complicado el entorno inflacionario, por lo que una pausa permitiría evaluar mejor el panorama y preservar el poder adquisitivo de la moneda y contribuir al crecimiento.
“En mi opinión, adoptar un enfoque de cautela y mantener la postura actual es adecuado para, hacia delante, contar con mayor información que nos permita valorar mejor el panorama inflacionario y sus determinantes”, dijo.
El otro voto disidente fue Jonathan Heath. Anotó que la postura monetaria neutral alcanzada, con un margen estrecho para reducciones adicionales tanto en la tasa objetivo como en el diferencial de tasas con el exterior, en conjunto con una elevada incertidumbre, justifican una pausa que debería ser de naturaleza prolongada.







