En los últimos 17 años nuestras finanzas públicas han mostrado una tendencia creciente del déficit presupuestario tradicional, es decir ha sido mayor el gasto neto total que los ingresos presupuestarios de cada año. Del año de la crisis económica de 1994 al año 2008 el déficit se mantuvo moderado, ya que no alcanzó el -1%, sin embargo, a partir del año 2009 el déficit fue del -2.1% y desde este año existe una tendencia de aumento en el mismo, tanto solo por citar un ejemplo en el año 2024 fue del -5%, el mayor nivel alcanzado desde 1989, aquellos años eran cuando las crisis de las finanzas públicas llevaban a crisis económicas y por ello aprendimos la lección como país de la importancia de mantener el equilibrio fiscal para tener finanzas públicas sanas.
Lo anterior ha ocasionado que del año 2008 el Saldo Histórico de Requerimientos Financieros del Sector Público “SHRFSP” evolucionara de un 31.4% del PIB a un 43.3% en el año 2019, para llegar a un 52.7% en el año 2025. Todo ello se explica por un mayor ritmo de crecimiento del gasto público, por ejemplo, en el año 2019 el gasto representaba un 23.1% del PIB y al cierre del 2025 ha alcanzado un 27.2%, en tanto que los ingresos presupuestarios en ese mismo período de tiempo representaban el 21.4% del PIB y al cierre del año pasado fueron del 23.3%.
Los ingresos presupuestarios han mostrado un ritmo moderado de crecimiento, derivado de una disminución de los ingresos petroleros. Sin embargo, el crecimiento constante de los ingresos tributarios ha logrado mantener a flote a los ingresos públicos, por ejemplo, en el 2013 los ingresos tributarios representaban el 9.2% del PIB y con las reformas fiscales y esfuerzos para mejorar la recaudación han alcanzado un nivel récord en el año 2025 de un 15.2%.
Como comentaba anteriormente el gasto público ha mostrado una tendencia de crecimiento en los últimos años, ante ello tenemos como reto mejorar la calidad en la planeación y ejecución del gasto. En la aplicación del gasto ha sido recurrente el mal uso de los recursos públicos por casos relacionados con la utilización indebida de los mismos en los tres niveles de gobierno, pero también ha habido un uso ineficiente del gasto por el destino a proyectos de infraestructura que no necesariamente tienen un impacto en la atracción de inversión. Cada que hay un uso indebido o deficiente del gasto público implica una afectación a los derechos humanos de nuestra población, ya que se dejan de destinar recursos para atender temas prioritarios que ayuden a mejorar la calidad de vida en aspectos básicos como salud, educación, y seguridad.
Los ingresos que percibe el erario hacen posible la existencia del Estado mexicano a fin de sufragar los gastos que ello implica. A lo largo de estos años el civismo fiscal se ha enfocado al cumplimiento en el pago de las contribuciones, pero ahora también tiene que ser abordado en el uso eficiente del gasto público. Tanto la omisión en el pago del tributo, como el dispendio en el gasto, tienen un mismo efecto, al deteriorar la calidad de vida de las personas. Por ello considero que, al abordar la perspectiva y sostenibilidad de nuestras finanzas públicas, debemos vincularla con la importancia de disponer de ingresos públicos suficientes y con el ejercicio de un gasto adecuadamente planeado, eficiente y de calidad, donde se cierren los espacios a la discrecionalidad, al dispendio y utilización indebida del mismo.
Toda política pública debe ser evaluada de manera objetiva, y las finanzas públicas no son la excepción, tanto el marco tributario como el uso del gasto deben someterse a una evaluación rigurosa. En el caso de la política fiscal se debe evaluar la repercusión que tienen las distintas reformas tributarias no solo en la obtención de ingresos, sino también en el ahorro, en cómo afecta el crecimiento económico y la inversión, en la certidumbre jurídica a los contribuyentes, en el costo del cumplimiento fiscal, en la generación de empleos formales de calidad y con ello reducir el empleo informal que se ubica aproximadamente en 55%.
A partir del año 2025 el Ejecutivo Federal tiene como estrategia reducir gradualmente el déficit fiscal con una contención en el crecimiento del gasto, pero tenemos como reto mejorar la calidad del gasto en un horizonte de corto, mediano y largo plazo, dando espacio a inversiones mejor planeadas que aumenten la productividad del país y eviten el dispendio de este. #OpiniónCoparmex