La historia de Luka Modric y Edin Dzeko suele contarse a través de títulos, goles y récords. Sin embargo, antes de convertirse en referentes del futbol europeo y protagonistas del Mundial 2026, ambos vivieron una realidad marcada por uno de los conflictos más sangrientos de finales del siglo XX: la guerra de los Balcanes.
Mientras Modric crecía en una Croacia devastada por la guerra de Independencia, Edin Dzeko intentaba sobrevivir en una Sarajevo asediada durante la guerra de Bosnia. Las explosiones, los desplazamientos forzados y la pérdida de seres queridos formaron parte de una infancia que contrastaba con los escenarios que años después los verían brillar.
Lejos de quebrarlos, aquellas experiencias moldearon el carácter de dos futbolistas que se convirtieron en símbolos nacionales. Sus trayectorias representan no sólo el éxito deportivo, sino también la capacidad de sobreponerse a circunstancias extremas.
Hoy, ambos son considerados emblemas de sus selecciones y ejemplos de resiliencia para millones de aficionados alrededor del mundo. Con 40 años, ambos jugadores son el corazón de sus equipos para el Mundial 2026.
La infancia de Luka Modric en medio de la guerra de Croacia
La vida de Luka Modric cambió drásticamente cuando estalló la Guerra de Independencia de Croacia en 1991. Diversos reportes documentan que su familia abandonó su hogar tras el asesinato de su abuelo por fuerzas serbias durante el conflicto. Posteriormente, se refugiaron en la ciudad de Zadar, donde vivieron durante años en hoteles para desplazados.
De acuerdo con información y testimonios recopilados por medios internacionales, el actual capitán croata comenzó a desarrollar su talento futbolístico mientras vivía como refugiado. Jugaba en estacionamientos y espacios improvisados mientras la guerra continuaba alrededor suyo.
Aquella experiencia, según declaraciones atribuidas al propio futbolista en distintos reportes, fortaleció su mentalidad competitiva y capacidad para enfrentar la adversidad.
Edin Dzeko y la supervivencia durante el asedio de Sarajevo
La historia de Edin Dzeko no es menos impactante. Nacido en Sarajevo en 1986, tenía apenas seis años cuando comenzó la guerra de Bosnia.
Según UNICEF Bosnia y Herzegovina, el delantero creció entre parques cubiertos por escombros y metralla. El organismo señala que el futbol se convirtió en una vía de escape durante una infancia marcada por el conflicto armado.
Un reportaje reciente de beIN Sports relata que Dzeko vivió bombardeos constantes, escasez de alimentos y refugios antiaéreos. La publicación también recoge una historia ampliamente difundida en Bosnia: una decisión de su madre evitó que saliera a jugar con amigos poco antes de que una granada impactara la zona donde se encontraban reunidos.
En entrevistas recogidas por medios internacionales, el delantero ha recordado que durante la guerra era imposible disfrutar una infancia normal y que muchas veces la prioridad era simplemente mantenerse con vida.
De refugiados y sobrevivientes a figuras del futbol mundial
Tras superar aquellos años de violencia, ambos emprendieron carreras extraordinarias.
Modric pasó por las categorías juveniles del Dinamo Zagreb antes de consolidarse en clubes como Tottenham Hotspur y Real Madrid. Con Croacia alcanzó la final del Mundial de Rusia 2018 y se convirtió en uno de los futbolistas más laureados de su generación.
Dzeko, en tanto, inició su trayectoria profesional en el Zeljeznicar de Sarajevo antes de destacar en Wolfsburg, Manchester City, Roma e Inter de Milán. Además, lideró a Bosnia-Herzegovina en su histórica clasificación al Mundial de Brasil 2014.
El legado de Modric y Dzeko más allá del Mundial
Más allá de sus estadísticas, ambos representan la reconstrucción de sociedades que atravesaron conflictos devastadores.
Modric es visto como un símbolo de la identidad croata contemporánea, mientras que Dzeko se ha convertido en una de las figuras más influyentes de Bosnia-Herzegovina y funge como embajador de UNICEF en su país.
Sus historias recuerdan que detrás de las estrellas del futbol existen trayectorias humanas marcadas por la adversidad. En el caso de ambos jugadores, el camino hacia los escenarios más importantes del deporte comenzó mucho antes de los estadios llenos: inició en medio de una guerra.







