Durante años, la presidenta Claudia Sheinbaum se opuso al fracking; sin embargo, las condiciones energéticas movieron a la mandataria a cambiar de opinión y presentó un comité científico que evaluará la viabilidad para tomar una decisión que va más allá de polos opuestos.
Parte de este cambio de visión de Claudia Sheinbaum se debe al déficit que tiene el país en el tema de gas natural, ya que consume más de 9.1 mil millones de pies cúbicos diarios, pero la producción llega apenas a 2.3 mil millones de pies cúbicos, por lo que es necesario importar la diferencia desde Estados Unidos.
En su columna Coordenadas, Enrique Quintana señala que en 2025, de acuerdo con la Administración de Información Energética de EU, México le compra entre 6 mil 638 millones a 7 mil 500 millones de pies cúbicos de gas, cercano al 75 por ciento del consumo total mexicano.
Si esta dependencia no fuera tan grande, no habría necesidad de considerar el fracking, señala Quintana, pero las condiciones cambiaron y por eso ahora expertos de la UNAM, IPN, UAM, UANL, el Instituto Mexicano del Petróleo y del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, tiene dos meses para entregar una primera orientación.
El comité tendrá que analizar la viabilidad con base en las siguientes cuatro preguntas.
¿Todo recurso geológico es comercialmente viable?
En el aspecto económico, cabe señalar que las reservas de gas no convencional del país se calculan entre 545 y 681 billones de pies cúbicos.
Analistas como Ramsés Pech indican que la autosuficiencia obligaría a perforar entre 3 mil y 3,500 pozos anuales durante 10 años, con inversiones anuales de entre 35 mil a 45 mil millones de dólares.
Un problema sería que perforar un pozo en México cuesta de 7 a 8 millones de dólares, contra el 1 a 2 millones en EU. “Y el gas de referencia Henry Hub promedió 3.5 dólares por millón de BTU entre 2020 y 2026: competir contra ese precio no será sencillo”, señala Quintana.
¿Qué pasa con el agua en el fracking?
Este es el tema más delicado, pues las perforaciones requerirían entre 10 y 14 millones de litros de agua por pozo, esto representa 10 veces más que una perforación convencional.
Las mayores reservas no convencionales del país se concentran precisamente en las cuencas de Burgos, Sabinas y Tampico-Misantla, entre Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas: zonas que la Conagua clasifica con alto estrés hídrico.
El comité deberá verificar de dónde se obtendrá el agua, el manejo de los fluidos de retorno y quién asumirá el costo ante posibles errores.
¿Cómo afecta el fracking al medio ambiente?
Enrique Quintana relata que el Global Methane Tracker 2025 de la Agencia Internacional de Energía calcula que el sector energético generó alrededor de 145 millones de toneladas de metano en 2024, esto representa más del 35 por ciento del total generado por los seres humanos.
Entre los estándares que deberá aplicar México se encuentra un monitoreo satelital, verificar independiente y con control estricto de fugas, mediante voluntad regulatoria y presupuesto.
¿Cuenta Pemex con la capacidad operativa para el fracking?
Pemex deberá recurrir a socios privados, contratos de exploración y producción, certeza jurídica y cadenas de suministro, porque no tiene la tecnología ni experiencia para desarrollar el tema.
“La revisión del T-MEC, que se acerca, añade otra variable: cualquier esquema de participación privada quedará sujeto a una negociación comercial que no favorece la improvisación.
“Si el comité funciona como debe, su dictamen marcará la diferencia entre una política energética basada en evidencia y otra basada en urgencia", dice Quintana.







