La familia de Renee Good, la estadounidense fallecida por el ataque de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante la campaña migratoria ordenada por el presidente Donald Trump en el estado en enero, demandó este jueves al Gobierno federal por homicidio y uso excesivo de la fuerza.
El hermano de Good, Brent Ganger, presentó dos demandas, una de ellas de casi 150 páginas, en representación de Renee y su esposa Rebeca Good.
En la primera, presentada contra Estados Unidos, alegan la muerte “ilícita” de Renee Good, además de “agresión, detención ilegal, imposición intencional de daño emocional y negligencia”, y solicitan un juicio ante un juez, no un jurado.
En la segunda se cita a Jonathan Ross, el agente del ICE que disparó; así como a Tom Homan, ‘zar de la frontera" de la Casa Blanca; a Stephen Miller, asesor de Trump y acusado de ser el arquitecto de sus políticas antiinmigración; y a la entonces secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem.
La demanda acusa a Ross de disparar tres veces contra Good cuando ella intentaba alejarse lentamente en su vehículo y de negación de atención médica después de que recibiera los disparos.
La demanda denuncia discriminación y perfilamiento racial y acusa a los agentes federales de un uso excesivo y letal de la fuerza, así como de realizar detenciones ilegales sin sospecha razonable durante la Operación Metro Surge, ordenada por la Casa Blanca pese al rechazo de las autoridades locales y estatales.
Además, se acusa a la Administración de Trump de perseguir, intimidar, detener y forzar enfrentamientos con vecinos, observadores legales y periodistas que filmaban o alertaban sobre la presencia de ICE.
El hermano de la víctima exigió, en un comunicado recogido por organizaciones y medios, que se rindan cuentas y defendió que la muerte de su hermana no representa los valores de Estados Unidos.
Renee Good, de 37 años, murió el pasado 7 de enero en Mineápolis tras recibir tres disparos por parte de un agente de ICE mientras protestaba contra la presencia del cuerpo en la ciudad.
Tras su muerte se desató una oleada de protestas contra la actuación de los agentes migratorios que también provocó la muerte de Alex Pretti, un estadounidense también de 37 años, asesinadoo en la misma ciudad tras recibir varios disparos de otros oficiales mientras protestaba contra su presencia.







