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El dilema de Canadá en el Mundial 2026: ¿Boicotear a EU o viajar a LA para apoyar a su equipo?

La selección de Canadá perdió la oportunidad de permanecer en Vancouver para disputar la fase de eliminación directa tras caer ante Suiza.

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El torneo deportivo más importante del mundo está dejando al descubierto varias situaciones que reflejan la compleja relación entre Canadá y EU. EFE (BOB FRID/EFE)

Los aficionados canadienses al futbol enfrentan un dilema patriótico.

Después de conseguir el primer punto de su historia en una Copa del Mundo de la FIFA y luego su primera victoria, la selección masculina de Canadá perdió la oportunidad de permanecer en Vancouver para disputar la fase de eliminación directa tras caer ante Suiza. En su lugar, enfrentará a Sudáfrica el domingo en Los Ángeles.

Eso obliga a los seguidores a decidir entre acompañar a Les Rouges pase lo que pase o mantener el boicot a Estados Unidos que comenzó hace más de un año, cuando el presidente Donald Trump afirmó que utilizaría la “fuerza económica” para convertir a Canadá en el estado número 51 de la Unión Americana.

¿De qué trata el boicot canadiense contra Trump?

El torneo deportivo más importante del mundo está dejando al descubierto varias situaciones que reflejan la compleja relación entre Canadá y su vecino, aliado histórico, principal socio comercial y copatrocinador del Mundial.


Arylnn Poczynek, de 54 años, solía viajar constantemente a Estados Unidos, pero dejó de hacerlo tras el regreso de Trump a la Casa Blanca. Desde entonces solo ha cruzado la frontera una vez, para asistir a un funeral. Sin embargo, hará una excepción para volar desde Edmonton, Alberta, a Los Ángeles y presenciar el partido del domingo.

“Eso debería dar una idea de la importancia que tiene este partido para mí”, dijo en entrevista telefónica. “Es algo realmente excepcional”.

No es el único.

La demanda de boletos para el partido en Los Ángeles era muy alta, de acuerdo con Matt Serson, directivo de The Voyageurs, el principal grupo de animación de la selección canadiense.

Un paquete de entradas asignado por Canada Soccer “se agotó en cuestión de minutos” el jueves por la mañana, afirmó Serson, quien calculó que incluía alrededor de 5,600 boletos. Canada Soccer no respondió a una solicitud de comentarios.

Los viajes de residentes canadienses a Estados Unidos han disminuido cerca de 30 por ciento respecto a los niveles previos al regreso de Trump, según Statistics Canada.

Aun así, Serson contó que pasó buena parte del jueves ayudando frenéticamente a aficionados con boletos y arreglos de viaje.

“Ya tenemos muchísimos mensajes en redes sociales de canadienses que están en Los Ángeles preguntando por boletos, así que será una afición muy favorable para Canadá.”

El deporte refleja la estrecha relación entre ambos países

Los deportes profesionales ilustran qué tan entrelazadas están las relaciones entre Canadá y Estados Unidos.

Las principales ligas norteamericanas de hockey, basquetbol, beisbol y futbol están dominadas por equipos estadounidenses, aunque también cuentan con franquicias canadienses.

El año pasado, cuando Trump comenzó a burlarse de Canadá y amenazar con imponer aranceles, los aficionados respondieron dentro de los estadios.

Abuchearon ruidosamente el himno estadounidense antes de un partido de hockey entre ambos países en el torneo 4 Nations Face-Off.

Posteriormente, durante la ceremonia inaugural del Mundial en Toronto, algunos aficionados silbaron la bandera estadounidense cuando fue presentada, lo que provocó fuertes críticas del embajador de Trump en Canadá, Pete Hoekstra. (Algunos asistentes también abuchearon la bandera de Estados Unidos durante la ceremonia de México).

Un entrenador estadounidense que conquistó a Canadá

El entrenador de Canadá, Jesse Marsch, es estadounidense. Pero eso parece no importar.

Los aficionados canadienses se han identificado con él gracias a su energía en la banda, su pasión y la forma en que canta con entusiasmo el himno nacional antes de cada partido.

Marsch, quien anteriormente fue asistente técnico de la selección de Estados Unidos, ha hecho comentarios que generaron molestia en su país natal.

“En Estados Unidos, a veces teníamos que rogarles a los jugadores que cantaran el himno nacional”, declaró poco antes del debut de Canadá frente a Bosnia y Herzegovina. “En cambio, los futbolistas canadienses lo cantan con orgullo.”

La declaración provocó una respuesta airada de Clint Dempsey, uno de los máximos goleadores históricos de la selección estadounidense.

“No voy a aceptar consejos de alguien que cambió de bando y ahora canta el himno de otro país”, respondió.

El Mundial también pone en riesgo el futuro de los Whitecaps

El primer ministro canadiense, Mark Carney, se ha involucrado plenamente con el Mundial.

Viajó dos veces de costa a costa para asistir a los partidos de Canadá en Vancouver e incluso sorprendió al plantel con un discurso en el vestidor después de la goleada 6-0 sobre Qatar.

Pero mientras el BC Place de Vancouver vive un ambiente de euforia mundialista, existe una ironía incómoda.

Los Vancouver Whitecaps, equipo de la Major League Soccer y principal inquilino del estadio, enfrentan un futuro incierto e incluso podrían mudarse a Estados Unidos.

Aunque disputaron la final de la MLS Cup el año pasado y actualmente comparten el liderato de la Conferencia Oeste, ese éxito podría no ser suficiente para asegurar su permanencia.

Sus propietarios llevan 19 meses buscando inversionistas que permitan mantener al club en la ciudad, pero actualmente la franquicia representa un negocio con pérdidas.

El equipo no controla el BC Place, lo que complica la programación de partidos y limita los ingresos. Además, en Estados Unidos existen mayores oportunidades comerciales, desde patrocinadores del sector salud privado hasta empresas de apuestas deportivas.

Un consorcio presentó una oferta para comprar a los Whitecaps y trasladarlos a Las Vegas.

Eso abriría la posibilidad de que Vancouver pierda otra franquicia deportiva hacia una ciudad estadounidense, como ocurrió en 2001 cuando el equipo de la NBA se mudó a Memphis, Tennessee.

El Mundial como esperanza

Los aficionados locales se han movilizado con la esperanza de que el Mundial cambie el destino del club.

Mike Reynolds, seguidor de los Whitecaps de 43 años, pidió el día libre en el trabajo y pagó 1,600 dólares canadienses (unos 1,127 dólares estadounidenses) por un asiento en la parte más alta del BC Place para ver el duelo entre Canadá y Suiza el miércoles.

Mientras caminaba rumbo al estadio entre miles de aficionados vestidos de rojo, habló del nuevo momento que vive el futbol canadiense, un país que antes de 2022 solo había clasificado una vez a una Copa del Mundo.

“Solo en los últimos años, gracias a Alphonso Davies y otras figuras como Jonathan David, Cyle Larin y varios más, realmente hemos tenido motivos para emocionarnos”, dijo.

“Espero que este torneo demuestre que en esta ciudad existe una verdadera pasión por el futbol, que hay una afición auténtica”, añadió Reynolds. “Y que eso convenza a alguien de dar un paso al frente para mantener este deporte aquí”.

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