En estos momentos, en algún lugar de la Reggio Emilia, una familia italiana se sienta a la mesa a comer carnes frías, quesos y pasta, mientras toman Riunite, vino de las uvas Lambrusco que cosechan en sus viñedos y las cuales, además, son el sustento de su cooperativa.
El Lambrusco, uno de los más consumidos en México y Estados Unidos, tiene una estricta denominación de origen en Italia; sin embargo, también ha tenido que sacudirse la fama de supuestamente ser mal vino. Una de las etiquetas con las que creció en popularidad es Riunite.
Jonathan Campos, director de Marketing de IDI Distribuciones (encargada de su distribución en México), afirma en entrevista que Riunite llegó al país como un vino “diferente”, de sabores más ligeros, frisantes y de dulzor natural, en un mercado de mayoría de vinos de perfiles más complejos y, en su mayoría, secos.
“Se sataniza, incluso se cuestiona la calidad sin saber que el perfil del vino ha sido creado con esa estructura frisante, con ese cuerpo, con ese color, con ese aroma”, explica.

Jorge Campos considera que Riunite vino a “democratizar” en medio de un mundo tan especializado de sommeliers: “Al tener un perfil completamente diferente, quienes a lo mejor no gustan de este perfil de vino pueden decir: ‘Es un vino mal elaborado’. Por supuesto que no lo es, simplemente tiene un perfil muy particular que está diseñado para un consumidor y que increíblemente hace sentido en México”.
Una de las formas con las que se defienden es precisamente con el respaldo de su origen italiano de más de 70 años de historia.
Así nació el vino Riunite en 1950
Detrás de Cantine Riunite hay una cooperativa de más de mil 400 familias de la región de Emilia-Romaña, dice Jonathan Campos. Cada una aporta sus cosechas de uva, posee una parte proporcional de la empresa y recibe utilidades administradas por un consejo que elige periódicamente a su presidente.
“Estás hablando de familias, de pasión, de la historia, de tradición (...) Es un vino con toda la herencia italiana, con la calidad. Siempre tenemos presente estas imágenes de las grandes mesas, las familias, la nonna, la pasta. Es lo que Riunite busca transmitir”, agrega.

Esta historia comenzó en la posguerra de 1950, con apenas nueve bodegas en la provincia de Reggio Emilia, al norte de Italia, las cuales formaron Cantine Cooperative Riunite. El nombre significa “reunidos”.
Para 1969, Riunite extendió sus burbujas a través del océano: llegó a Estados Unidos y logró su sueño americano al volverse parte de la vida cotidiana. El crecimiento fue apresurado: en los años 80 superó el millón de hectolitros embotellados, con lo cual se convirtió en el tercer productor vinícola más grande del mundo, explica su sitio web oficial.
Tras la fusión de Cantine Riunite y CIV en 2008, subió como la espuma y actualmente tiene presencia en 80 países, de los cuales México destaca, pues es “uno de los mercados más importantes para Riunite a nivel global”.
¿Por qué México es un mercado tan importante para Riunite?
De acuerdo con Campos, en México, el consumo de vino se sitúa entre 1.2 y 1.5 litros por persona al año, un nivel considerado bajo en comparación con otros países. Así se reparte esa “copita de vez en cuando”:
- Vino nacional: representa entre el 25% y el 30% del consumo total.
- Vino importado: abarcan el 70% restante del mercado.
- Vino italiano: representa entre el 12% y el 13% del volumen consumido en el país.
Algunos sommeliers se explican el bajo consumo por una mala experiencia al comenzar a beber vino, pues quizá encontraron una opción poco amigable con un paladar nuevo. Y ahí encuentra su oportunidad el Lambrusco.
“Riunite llega a México con un perfil que no existía (...) Hace mucho sentido con el consumidor mexicano, porque nuestro paladar está acostumbrado a productos ligeros, dulces, mucho más afrutados”, comenta Jonathan Campos.
Se trata de una opción de baja graduación alcohólica (cuenta con solo 8%), “es muy ligero y pues muy fácil de tomar”, dice. Incluso han apostado por versiones Cero (vino desalcoholizado), al cual no pueden llamar Lambrusco por las normas estrictas de la Denominación de Origen italiana.
Aunque ya tienen consumidores de las generaciones X y Millennials, ahora buscan llegar a la enigmática Gen Z, esa que dicen que casi no toma alcohol. Actualmente, están en medio de una campaña multigeneracional protagonizada por Isabel Lascurain, Wattsopa y Andy Badillo.
¿Qué tipo de vino es el Lambrusco?
La uva Lambrusco es nativa y exclusiva de Emilia-Romaña, región en la que existen 12 variedades distintas, como Grasparossa, Sorbara, Salamino, Maestri, Marani, entre otras. Algunos de estoos vinos incluyen otras uvas tradicionales de la región como la vid Ancellotta, Malvasia de Candia aromática, Grechetto amabile y Merlot.
Hay varias clasificaciones italianas del Lambrusco:
- IGT (Indicazione Geografica Tipica): elaborado con al menos 85% de uva de la zona.
- DOC (Denominazione di Origine Controllata): zona vinícola geográficamente adecuada.
- DOCG (Denominazione di Origine Controllata e Garantita): reservada para la más alta calidad con métodos controlados.
Jonathan Campos explica que el Lambrusco posee notas de cereza y un dulzor 100% natural (sin saborizantes ni colorantes añadidos). Se elabora con el método Charmat, con doble fermentación en tanque: durante el proceso se interrumpe la fermentación para preservar el azúcar natural de la uva y generar su burbuja natural.
¿Con qué tomar Lambrusco?
Jonathan Campos aconseja tomar siempre bien fresco, a una temperatura de entre 8 y 10 °C, pero sobre todo, disfrutarlo sin protocolos. También es ideal para preparar mezclas refrescantes como un tinto de verano.
Estas son algunas opciones de maridaje de Riunite:







