Beatriz Uscanga, madre buscadora en Veracruz, denunció que hombres encapuchados ingresaron a su domicilio durante la madrugada, la golpearon y le dieron dos navajazos en el abdomen. Asegura que contaba con medidas de protección y que la policía no acudió tras su llamada al 911.
La agresión ocurre después de que Uscanga denunciara amenazas relacionadas con su activismo y luego de sufrir un primer ataque en Jalisco en noviembre de 2025.
“Se supone que tengo protección”, reclamó Uscanga después de ser atacada dentro de su casa durante la madrugada del miércoles 23 de septiembre. La madre buscadora relató que los agresores forzaron la puerta de su vivienda, la golpearon en el rostro y el cuerpo y le provocaron dos heridas en el vientre.
Así fue el ataque contra la madre buscadora Beatriz Uscanga
De acuerdo con su relato, el ataque ocurrió alrededor de la 1:15 de la madrugada, cuando se encontraba en su domicilio junto con su madre y su hija. Uscanga señaló que llamó al 911 en dos ocasiones y que le informaron que las unidades se dirigían a su casa, pero ninguna patrulla llegó.
Uscanga explicó que se encontraba dormida cuando comenzó a escuchar ruidos en la entrada de su casa. Al notar que intentaban forzar la puerta, corrió hacia ella en un intento por impedir que ingresaran.
“Me puse ahora sí a apretar la puerta, a todo lo que podía, hasta que pudieron ingresar, porque se rompió el marco”, contó durante una entrevista con Azucena Uresti.
Una vez que los agresores lograron entrar, comenzó la agresión física. Uscanga relató que recibió golpes en el rostro y que, cuando consiguió encender la luz, pudo ver que los hombres llevaban pasamontañas y vestían de negro.
Fue entonces cuando, según su testimonio, uno de ellos la atacó con una navaja y le provocó dos heridas en el abdomen.
La madre buscadora también aseguró que los agresores intentaron sacarla de su vivienda. Después escuchó que uno de ellos salió, cerró la puerta de un vehículo y se retiró rápidamente, mientras también escuchaba una motocicleta.
Uscanga sostiene que no se trató de un robo porque, según dijo, los hombres no se llevaron objetos de su casa y el ataque habría estado dirigido directamente contra ella.
La madre buscadora relató que la policía finalmente acudió hasta la tarde del miércoles, varias horas después del ataque. Según su testimonio, los elementos que llegaron desconocían que había sido agredida.
Uscanga contó que los agentes observaron los golpes y las heridas que todavía presentaba y tomaron fotografías que, le dijeron, serían llevadas a la Fiscalía para dar seguimiento al caso y determinar la continuidad de sus medidas de protección.
Beatriz Uscanga ya había denunciado amenazas
La madre buscadora aseguró que las amenazas en su contra comenzaron después de que inició el activismo para buscar a su hijo Sebastián, quien desapareció en Jalisco cuando tenía 18 años.
Sebastián desapareció el 4 de septiembre de 2025 después de viajar a Jalisco tras recibir una supuesta oferta de empleo. Uscanga se trasladó a esa entidad para participar en labores de búsqueda.
Relató que en noviembre de ese mismo año sufrió un primer ataque en Jalisco, cuando fue golpeada después de salir de una misa y recibió amenazas para que abandonara el estado.
Ya en Veracruz, dijo, continuó recibiendo amenazas: afuera de su casa llegaron a colocar coronas de difuntos y también encontró mensajes intimidatorios en su puerta.
Uscanga aseguró que las autoridades ministeriales, la Fiscalía y las autoridades municipales tenían conocimiento de estas amenazas.
La madre buscadora expresó su sospecha de que el ataque pudiera estar relacionado con las autoridades debido a su activismo y a las denuncias que ha realizado.
“Yo siempre he denunciado desde el principio de la desaparición de mi hijo, todas las malas cosas que veo, todas las malas diligencias con las madres”, señaló.
‘Lo que me pase, yo los hago responsables’
Después de la agresión, Uscanga dijo que permanece en su casa porque no quiere dejar solas a su madre y a su hija. Sostuvo que no dejará de denunciar estas situaciones y consideró que el ataque más reciente marca un punto de quiebre frente a las amenazas que había recibido anteriormente.
“Creo que esto que me pasó ya es un ataque directo y ya es el segundo y no lo voy a dejar pasar”, afirmó.
Por ello, lanzó un señalamiento dirigido a las autoridades encargadas de su protección: “Lo que me pase, yo los hago responsables a ellos en su totalidad”.
El caso ocurre en medio de las denuncias que Uscanga ha realizado por el reclutamiento forzado de jóvenes, un tema sobre el que también ha exigido acciones de las autoridades.







