La calificadora S&P Global Ratings revisó de estable a negativa la perspectiva de calificación crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de Comisión Federal de Electricidad (CFE), en una decisión que ocurre por primera vez en casi cuatro años y que refleja el deterioro de la perspectiva soberana de México.
La agencia explicó que la modificación responde al menor dinamismo económico, restricciones presupuestarias y al riesgo de una consolidación fiscal más lenta de lo previsto, factores que podrían incrementar la deuda pública y la carga financiera del país.
“Las perspectivas negativas reflejan las de la deuda soberana e indican que podríamos rebajar nuestras calificaciones en los próximos 12 a 24 meses si tomáramos una medida de calificación similar para México”, señaló la calificadora.
S&P indicó que el apoyo fiscal continuo del Gobierno federal a Pemex y CFE también podría aumentar la rigidez de las finanzas públicas mexicanas. “El esperado apoyo fiscal sustancial y continuo a Pemex y CFE podría seguir agravando la rigidez fiscal de México”, advirtió la firma.
Pemex mantiene grado de inversión, pero S&P advierte alta fragilidad financiera
En el caso de Pemex, la agencia reafirmó sus calificaciones crediticias, pero mantuvo una visión crítica sobre la situación financiera de la petrolera. S&P recordó que la empresa recibió alrededor de 69 mil 800 millones de dólares en apoyos gubernamentales entre 2019 y 2025.
No obstante, subrayó que el perfil crediticio individual de la empresa permanece en niveles altamente especulativos. “Su estructura de capital es insostenible, dada su escasa liquidez y su elevado apalancamiento”, indicó la calificadora.
La agencia añadió que Pemex reportó una razón deuda/EBITDA de 5.8 veces y un flujo de caja operativo libre negativo durante el primer trimestre de 2026.
Asimismo, S&P modificó a negativa la perspectiva de las subsidiarias PMI Trading DAC, PMI Norteamérica, Mex Gas Supply y Deer Park Refining, debido a que forman parte estratégica de las operaciones consolidadas de Pemex.
A pesar de esta revisión, S&P continúa siendo la calificadora que mantiene la evaluación más favorable para Pemex (en comparación con Moody’s y Fitch Ratings), al conservar una nota de BBB, con lo que la petrolera aún se mantiene dentro del grado de inversión.
Perspectiva negativa para CFE pese a su rol estratégico
Respecto a CFE, la calificadora sostuvo que la empresa eléctrica continúa siendo estratégica para el Gobierno mexicano debido a que controla la transmisión y distribución eléctrica del país, además de suministrar energía a usuarios residenciales y de alto consumo.
“Sigue desempeñando un papel fundamental en las políticas públicas del gobierno mexicano”, señaló S&P sobre la empresa encabezada por Emilia Calleja.
La agencia también cambió a negativa la perspectiva de CFE International y de CFE Fibra E, al considerar que sus operaciones dependen directamente de la situación financiera y regulatoria del Estado mexicano.
Finalmente, S&P reiteró que las calificaciones de Pemex, CFE y sus subsidiarias seguirán evolucionando en línea con la nota soberana de México, por lo que un eventual deterioro en la calidad crediticia del país podría traducirse en recortes adicionales para ambas empresas productivas del Estado.







