Las exportaciones mexicanas repuntaron 27.7 por ciento anual en marzo, su mayor avance en cuatro años, y alcanzaron un monto récord de 70 mil 727 millones de dólares, impulsadas por las ventas de la industria manufacturera hacia Estados Unidos, particularmente las de equipo de cómputo y electrónicos.
Con este monto, las exportaciones totalizaron 175 mil 586 millones de dólares en el primer trimestre, un monto sin precedente para un periodo similar, y 17.9 por ciento mayor a tasa anual.
De acuerdo con las cifras de la balanza comercial del INEGI, el dinamismo reportado en marzo se explicó casi en su totalidad por el avance de 43.7 por ciento en las ventas al exterior de la industria manufacturera no automotriz, el mayor avance en casi cinco años, desde mayo de 2021. También anotaron un monto histórico, con 47 mil 361.5 millones de dólares.
Las exportaciones automotrices crecieron 2.0 por ciento, luego de dos meses consecutivos a la baja. En total, las exportaciones manufactureras crecieron 29.5 por ciento.
Por su parte, las exportaciones extractivas repuntaron 95.3 por ciento, y las agropecuarias subieron 0.7 por ciento, mientras que las petroleras cayeron 20.4 por ciento.
Para Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex, el nivel de las exportaciones refleja un componente estructural importante ligado al comportamiento de la economía de Estados Unidos y, en particular, a la demanda asociada con la revolución tecnológica e inteligencia artificial.
Señaló que parte del dinamismo en componentes, electrónicos y manufacturas vinculadas a cadenas tecnológicas empieza a reflejar un primer impacto positivo de esa transformación sobre México, dada su integración con la industria estadounidense.
Andrés Abadía, economista en jefe para América Latina de Pantheon Macroeconomics, señaló que el principal motor detrás del repunte sigue siendo la demanda de Estados Unidos, aunque también empiezan a observarse señales de relocalización productiva en algunos nichos manufactureros.
Explicó que el dinamismo en electrónicos, maquinaria y la elevada integración de México en cadenas regionales de suministro explican buena parte del salto exportador, mientras el nearshoring ayuda a sostener el crecimiento, aunque todavía no puede hablarse de un boom generalizado.
Janetth Quiroz, directora de análisis económico de Grupo Financiero Monex, señaló a El Financiero TV que el dinamismo de las exportaciones se explica por las ventas al exterior de las manufacturas que no corresponden al sector automotriz, particularmente por las de equipo de cómputo, que ha sido uno de los sectores en los que se ha visto beneficiado México en el tema arancelario, con respecto a otros países, en la actual política comercial implementada por EU.
Superávit no petrolero récord
En el intercambio de mercancías, México reportó en marzo un superávit comercial de 5 mil 932 millones de dólares, el más elevado desde diciembre de 2020 y 80.3 por ciento mayor al de marzo del año pasado, mientras la balanza no petrolera registró un saldo positivo histórico de 8 mil 320 millones de dólares, compensando con ello el déficit energético.
Aunque las importaciones crecieron 24.3 por ciento, con un alza de 7 por ciento en bienes de capital que apunta a mejor inversión, el foco estuvo en el dinamismo exportador, que refuerza a México como un eslabón estratégico en las cadenas de suministro de Norteamérica.
Según los registros del INEGI, las importaciones de bienes intermedios crecieron 27.2 por ciento, mientras que las de consumo aumentaron 19.3 por ciento.
Avizoran riesgos
Pese al buen desempeño que ha registrado el comercio exterior, los analistas advirtieron que persisten riesgos. Una desaceleración en Estados Unidos, mayor incertidumbre comercial en torno al T-MEC, nuevos aranceles o cuellos de botella internos relacionados con energía, agua, infraestructura y seguridad podrían limitar una expansión más profunda.
También el tipo de cambio aparece en el radar, ya que un peso apreciado podría restar competitividad a algunos sectores exportadores, particularmente manufactureros, en un momento en que preservar participación en cadenas de suministro regionales resulta clave.







