Mundial 2026

El Azteca se volvió ‘pachanguero’: Así celebraron juntos Colombia y Uzbekistán; ‘la victoria es la amistad’

La afición colombiana convirtió el Estadio Ciudad de México en una extensión de casa durante el triunfo 3-1 sobre Uzbekistán, en una noche marcada por la convivencia entre seguidores de ambos países.

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Aficionados de Colombia y Uzbekistán compartieron cánticos y fotografías a la salida del Estadio Ciudad de México tras el triunfo cafetero en el Mundial 2026. (Foto: Cuartoscuro.com). (Edgar Negrete Lira)

Pum, pum, pum, pum... En medio de la ‘fiebre amarilla’ que contagió al Estadio Ciudad de México —y esta vez no era del Club América— una porra azul de al menos 100 personas con tambores marchaba en su lugar, tratando de ganar una guerra perdida en las tribunas, donde la mayoría de los 80 mil 824 espectadores gritaba “¡Colombia, Colombia!“.

Los uzbekos no se desanimaron al llegar al Estadio Azteca, que por una noche fue “pachanguero, luz de nuevo cielo”, cual isla colombiana en medio de México. Sus trajes medievales, sus gorros verdes (tubeteikas) y sus sombreros de lana (chugurma) le competían a una mayoría de vueltiaos del Caribe, pelucas de Carlos Valderrama y hasta a alguna playera de Betty, la fea; mientras que su plov uzbeko buscaba un tiro con el café colombiano, según sus pancartas.

Pocos, pero ruidosos, celebraron el único gol de su selección gracias a Abbosbek Fayzullaev al minuto 60; además, sufrieron los tres goles que cayeron en su portería, protagonizados por Daniel Muñoz (40‘), Luis Díaz (65‘) y Jáminton Campaz (90+9)... aunque quizá al que le dolió más el rumbo de la pelota fue al camarógrafo que fue alcanzado por un balonazo casi al final del partido.

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Seguidores uzbekos viajaron miles de kilómetros para acompañar a su selección, que cayó 3-1 ante Colombia en la fase de grupos del Mundial 2026. (Foto: Cuartoscuro.com). (Edgar Negrete Lira)

Ganó el futbol: Aficionados celebran juntos en el Colombia vs. Uzbekistán

Así que con semejante resultado algunos uzbekos salieron del estadio cabizbajos y furiosos, pero otros se encontraron con una agradable sorpresa: los fans colombianos empezaron a gritar a su lado “¡Uzbekistán, Uzbekistán!“. ¡Y se armó el quilombo, Marceeee! Con cumbias y más tambores a la salida.

“¡Uzbekistán, Uzbekistán!“, animaron en las gradas los parceros a un niño que lloraba cuando Colombia le anotó a su equipo; “Jugaron muy bien”, dijo una aficionada mientras pasaba al lado de un grupo de tristes ‘Lobos Blancos’.

“Ellos dicen ‘gracias por el partido’. Son súper amigables y creo que la mayor victoria en cada Copa del Mundo, en cada partido, es el deporte y la amistad”, dice en entrevista Alexander. “Es un poco decepcionante pero al mismo tiempo estás muy orgulloso de tu equipo, de que hayan eh alcanzado este evento. Con cualquier resultado nuestra nación estará muy orgullosa y feliz por ellos”.

Alexander viajó desde Tashkent, capital de Uzbekistán, para seguir a su equipo y considera que la apabullante hinchada tricolor era de esperarse: “No todos son colombianos, estamos en América Latina. Mucha gente simplemente apoya a Colombia porque la cultura y la nación son muy similares”.

Aunque varios se pusieron la camiseta amarilla por afinidad latina —y quizá hasta por un amor desmedido a Shakira y a Betty, la fea—, Carlos Chávez, originario de un pueblo cerca de Bogotá, considera que era de esperarse la pasión que llevó a los colombianos a convocarse en el Ángel de la Independencia incluso antes del partido.

“Siempre hay mucha afición que acompaña a la selección. El futbol es un deporte muy querido y muy amado en nuestro país, es la pasión de todos nosotros y lo vivimos y lo sentimos, acompañamos nuestra selección hasta donde podamos. Gane, pierda o empate”, destaca.

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La marea amarilla dominó las tribunas del Estadio Ciudad de México, donde más de 80 mil aficionados impulsaron a Colombia frente a Uzbekistán. (Foto: Cuartoscuro.com). (Edgar Negrete Lira)

Andrés, un colombiano que vive en España y se gastó 5 mil euros (casi 100 mil pesos) en ir con su novia mexicana al partido, considera que los de su país siempre se sienten muy bien aquí: “La cultura nos encanta, la comida, la gente sobre todo. Yo digo siempre me siento como un mexicano siempre que vengo”.

“Estamos regaditos por muchas partes del mundo y pues México y Colombia son son hermanas y aquí estamos apoyando la selección”, agrega otra aficionada que vive en este país desde hace un año y tuvo la suerte de encontrarse con su selección.

Lina también destaca que en México se han sentido “como locales”: “Hemos visto gente con camisetas de Colombia en todas partes y además los mexicanos nos han hecho sentir como en casa”.

Sentmiento que también acompañó a la selección de Uzbekistán, la cual dejó un recado en los vestidores del estadio: “¡Muchas gracias México! Mucha suerte en el Mundial. Rahmat (’Gracias’ en uzbeko)“.

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El cantante Maluma estuvo en Uzbekistán vs Colombia correspondiente al Grupo K de la Copa Mundial de la FIFA 2026, en el Estadio Ciudad de México. FOTO: EDGAR NEGRETE LIRA/CUARTOSCURO.COM (Edgar Negrete Lira)

Un Mundial entre manifestaciones, micheladas de banqueta y tranzas

El ambiente mundialista rodea al Coloso de Santa Úrsula desde el andén del Tren Ligero, donde sonó ‘Cali, pachanguero’ y el conductor animó a los pasajeros a entrar en ambiente: “¡Parceros, van muy callados!”.

Además, en las calles cercanas también se arma la fiesta, con tacos de 15 pesos y vasos de cerveza temáticos del Mundial en 120 pesos, lejos de los altos costos de comer en el Estadio CDMX, donde una michelada cuesta 430 pesos y la orden de tres tacos alcanza los 250 pesos.

Sin embargo, algunos vecinos de la zona, como Gustavo, tienen una perspectiva más completa del cuadro mundialista. “Muy bien por la fiesta, pero se siente feo ver cómo gritan las mamás de los desaparecidos. Yo pensé que hoy también estarían aquí”.

Las madres buscadoras marcharon en la inauguración del Mundial 2026 en el Azteca, llamaron la atención hacia la crisis que enfrenta el país: “¿La pelota vuelve a casa y nuestros desaparecidos cuándo?”. Su grito cuando menos encontró la empatía de algunas personas.

Si fuera yo, mi mamá allá estaría”, agrega Gustavo, con michelada en mano, mientras ve pasar a los miles de aficionados en compañía de su perro, el cual viste una playera de la Selección y persigue sombras, ajeno al ajetreo.

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La convivencia entre hinchas de Colombia y Uzbekistán dejó una de las postales más emotivas de la Copa del Mundo, con muestras de respeto y amistad tras el partido. (Foto: Cuartoscuro.com). (Edgar Negrete Lira)

Además del contradictorio sentimiento mundialista, algunos aficionados se han encontrado con un lado menos amable. Germán Plazas, quien lleva 4 mil 500 dólares (y contando) para seguir a Colombia por CDMX y Guadalajara, lamenta que también hay personas que se aprovechan de los turistas.

“Hoy tuvimos una experiencia un poco un poco triste. Tomamos un taxi desde el Zócalo que nos dejó a 5 millas y nos cobró 470 dólares (alrededor de 8 mil pesos) (...) Eso existe en todas partes. No vamos a decir que solo son ustedes los mexicanos. Existe en todas partes. Ya aprendimos (...) El resto, todos son muy amables, muy queridos”.

Alexander considera que la Copa del Mundo es “una gran oportunidad mostrar la cultura local, compartir eh las tradiciones y crear la imagen de la cultura en la que viven”. Y eso también está lleno de contrastes.

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