De pronto, el ruido de los motores, el olor a combustible y la velocidad que acompañaban a Paolo Barilla cada vez que se subía a un monoplaza de Fórmula 1 cesaron. El milanés cambió la adrenalina por una vida de spaghetti, fusilli y fettuccine.
A sus 30 años decidió que era suficiente del deporte motor —después de todo, ya había corrido junto a los grandes del automovilismo, como Ayrton Senna—. Así, cambió su overol por traje, corbata y zapatos formales para ingresar a la compañía familiar.
Un negocio que puede ser todo, menos pequeño. 84 años antes, su bisabuelo había fundado una de las compañías de alimentos más importantes del mundo: Barilla, la compañía de pastas.
¿Quién es Paolo Barilla, expiloto? Así fue su carrera en el automovilismo
La familia Barilla era bien conocida en la industria alimentaria. En 1877, Pietro Barilla transformó su fábrica de pan en Parma en una de las industrias de pasta más importantes, al revolucionar el mercado con un horno de cocción continua y máquinas que combinaban las funciones de mezclado, amasado y prensado.
Sin embargo, la fama que la familia de Paolo tenía en el sector gastronómico no era la misma en el automovilismo. Barilla comenzó desde muy joven, igual que otros pilotos: en el karting.
A los 14 años, el joven Paolo se puso detrás de un volante y rápidamente demostró el talento que tenía para el deporte motor, ya que un año después triunfó en el Campeonato Italiano de Karting de 100 cc, de acuerdo con Minardi.
Paolo estuvo en el karting durante cinco años, hasta que participó en la Fórmula Abarth, donde, de acuerdo con sus palabras, su determinación lo llevó a ser el piloto con más puntaje.
“Era autodidacta, es decir, no tenía a nadie cerca. Dediqué la primera parte de la temporada al aprendizaje, pero una vez que me familiaricé con el coche, fui remontando posiciones hasta llegar al grupo de cabeza”, dijo en entrevista con Minardi.

Su buen desempeño lo hizo llegar a Fórmula 3 en 1981, donde tuvo una temporada exitosa: “En las primeras cuatro carreras conseguí 28 puntos gracias a dos victorias y dos podios. En las carreras restantes, solo logré 12 puntos”, comentó.
Su buen desempeño llegó hasta oídos de Gian Carlo Minardi, quien lo contactó para pedirle que corriera con la escudería italiana dos carreras, pero en esta ocasión de Fórmula 2.
“La F2 era un buen objetivo para mí porque tenía el doble de potencia que la F3. Para un novato como yo, las dos primeras carreras fueron buenas, luchando en la mitad del grupo. Por lo tanto, al año siguiente decidí continuar con el equipo Minardi”, dijo.
Aunque logró correr en Fórmula 2, Barilla reconoció que su temporada pasó “sin pena ni gloria”, por lo cual, después de obtener los permisos necesarios, viajó para correr el Campeonato Japonés de Fórmula 3000.
Además, se aventuró a correr en una de las carreras de resistencia más importantes: las 24 Horas de Le Mans a bordo de un Porsche 956. Paolo Barilla no solo participó, sino que ganó junto a Klaus Ludwig y John Winter, miembros de su equipo.
¿Por qué Paolo Barilla dejó la Fórmula 1?
En 1989, uno de sus más grandes deseos como piloto tocó a su puerta: Minardi le llamó para preguntar si quería correr en la Fórmula 1 como sustituto de Martini, quien se había lesionado.
“La Fórmula 1 es el sueño que tenía de niño. Fue un hecho importante”, dijo para MotorSport Italia. Es así que, cuando recibió la propuesta, no dudó ni un segundo en aceptarla: “Además, corrimos en Suzuka, un circuito que conocía como la palma de mi mano”, agregó para el sitio web de Minardi.
Aunque todo parecía estar a favor de Paolo Barilla, los problemas iniciaron en el momento en el que subió al monoplaza, ya que el auto estaba hecho a la medida de Martini, con quien el milanés compartía diferencias importantes de tamaño.
“En la clasificación solo pude dar una vuelta debido a mis molestias, mientras que en la carrera se me rompió el embrague”, comentó. El atropellado debut de Barilla en la Fórmula 1 ocurrió en el Gran Premio de Japón de 1989.

Una carrera por demás recordada por el choque entre Ayrton Senna y Alain Prost, quienes para ese momento eran compañeros de McLaren. Tras esta, Barilla continuó corriendo algunas carreras más.
“Al año siguiente, estuve junto a Martini con el M190. El nuevo coche también era demasiado pequeño para mi estatura. La temporada empezó con dificultades, pero decidí continuar de todos modos. La temporada terminó de forma poco gloriosa”, recordó para Minardi.
Paolo Barilla afirma que su paso por la Fórmula 1 fue grato: “Si no lo hubiera logrado, me habría perdido algo”, dijo. No obstante, en el poco tiempo que estuvo en la máxima categoría del deporte motor se dio cuenta de que no era lo suyo.
“Comprendí que ese ambiente no era para mí porque no reflejaba mi personalidad. Para permanecer en la F1 hay que ser muy decidido, estar preparado para todo. Hay que asegurarse de que todos te escuchen, manteniendo la tensión alta dentro del equipo”, comentó. Es así que finalmente abandonó el automovilismo.
¿Cómo ingresó Paolo a Barilla, la compañía familiar?
A sus 30 años, Paolo Barilla ingresó a la empresa de pastas, que para ese momento ya había cosechado un sinfín de éxitos. Aunque la empresa fue fundada por su bisabuelo y su padre estuvo al frente de la compañía, el expiloto comenzó con un puesto regional.
En 1991, Paolo comenzó a trabajar en Barilla Francia, filial del Grupo, y fue tres años después, en 1994, cuando fue nombrado vicepresidente del Grupo Barilla, cargo que aún ostenta.
Aunque Paolo dejó el automovilismo, todavía conserva un vínculo con este ambiente, ya que en 2025 la Fórmula 1 anunció a Barilla, la empresa de pasta, como la socia oficial de la máxima categoría del deporte motor.







