En relación con la información publicada el 7 de junio de 2026 respecto a las modificaciones al Programa Anual de Auditorías para la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2025, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) considera necesario realizar las siguientes precisiones:
Primera. El nuevo modelo de fiscalización integral representa una evolución metodológica que sitúa a la ASF a la altura de las mejores prácticas internacionales en materia de auditoría gubernamental. Se trata de un proceso técnico, planificado y robusto, que integra en un solo ejercicio de revisión exhaustiva el cumplimiento legal de la totalidad del gasto público, la gestión financiera y el desempeño de los proyectos y programas de cada ente revisado. Lejos de simplificar la fiscalización, este enfoque la profundiza: articula en una arquitectura coherente lo que antes se examinaba de forma fragmentada y aislada.
Segunda. El nuevo modelo amplía sustantivamente la cobertura de revisión. Anteriormente, una dependencia podía ser objeto de la revisión de solo algunas obras en particular; con el esquema integral se revisarán todas las obras, programas o proyectos de esa dependencia, es decir: la revisión de la totalidad del gasto de manera consolidada.
Tercera. El número de auditorías por ente no equivale al alcance de la revisión. En el caso de Petróleos Mexicanos, por ejemplo, el esquema anterior contemplaba 33 auditorías sobre temas específicos, lo que implicaba revisar únicamente 33 muestras acotadas de su operación. La auditoría integral, en cambio, no se limita a esos temas: revisará la totalidad de los ingresos, el gasto, los contratos, las inversiones y el desempeño de la empresa y sus filiales. Un solo informe integral no significa menos fiscalización, sino una revisión que abarca el universo completo de la actividad del ente, y no una selección de casos.
Cuarta. Por primera vez, todas las dependencias federales serán fiscalizadas. Al concentrar el trabajo en revisiones integrales, se reducen trámites administrativos redundantes y se incrementa de forma sustantiva el alcance de la fiscalización.
El propósito de este cambio es claro: en lugar de auditar una muestra acotada de proyectos, se auditará la integralidad del gasto y la operación de cada ente público. La fiscalización deja de basarse en muestras parciales para abarcar la totalidad de la actividad revisada. Se revisará a todos, y se revisará todo.
La Auditoría Superior de la Federación reitera su compromiso con la vigilancia rigurosa del gasto público y con la rendición de cuentas, con el combate a la corrupción, y reafirma que este nuevo modelo fortalece la fiscalización del gasto público en el país.







