Hace seis meses, los gobiernos de Estados Unidos y México chocaron por la decisión de obligar a las aerolíneas estadounidenses de carga a operar en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Ahora, el Departamento de Transporte (DOT) y las autoridades mexicanas llegaron a un acuerdo para que el AIFA reciba reconocimiento como parte integral de la oferta aeroportuaria de la Zona Metropolitana del Valle de México y de la conectividad binacional.
Jeanette Leyva Reus, columnista de El Financiero, explicó la relevancia de este anuncio y del “reconocimiento” por parte del gobierno estadounidense.
Por un lado, Leyva Reus considera que el anuncio “no es menor” y llega en un momento en el que México “no puede darse el lujo de más fricciones regulatorias”.
También considera que, tras el anuncio conjunto, disminuirán las tensiones, aumentarán los slots y quedará expuesto el compromiso de México sobre el tema.
Retos del AIFA pese al reconocimiento de EU
Sin embargo, aún falta que los aeropuertos de la zona metropolitana se ajusten a las reglas de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) para el uso de slots y así crear un mecanismo competitivo y transparente.
En caso de no cumplir esas reglas, ve posible que continúen las restricciones para aumentar frecuencias o abrir nuevas rutas para aerolíneas mexicanas como Aeroméxico, Volaris, Viva Aerobus y Mexicana.
Además, el reconocimiento “en papel” del AIFA abre más preguntas. Leyva Reus señala que esto no convierte a la terminal aérea en una opción viable para aerolíneas, operadores de carga y pasajeros.
Considera que el “verdadero reto” para que el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles sea parte integral de la oferta aeroportuaria de la Zona Metropolitana del Valle de México consiste en que la decisión política se convierta en una realidad operativa.
Explica que las aerolíneas de carga que llegan al AIFA “están contentas en general”, y varias mostraron interés en consolidar sus operaciones en esa terminal. En contraste, la demanda de pasajeros “sigue siendo baja”, pero para resolverlo no bastaría aumentar slots o facilitar operaciones, sino que las aerolíneas tendrían que encontrar incentivos comerciales para operar desde ahí.
“Esos incentivos no dependen solo de tarifas aeroportuarias, sino de algo más complejo: conectividad, accesibilidad y tiempo. Por eso, la estrategia del sistema aeroportuario del Valle de México sigue incompleta”, escribe Leyva Reus.
Afirmó que será responsabilidad de Roberto Velasco, secretario de Relaciones Exteriores, reconstruir la relación aérea bilateral luego de las decisiones abruptas que se tomaron en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, para recuperar una credibilidad que requiere tiempo.







