Cientos de familias resintieron en las últimas tres semanas el aumento de precio de uno de los productos que forma parte de la dieta cotidiana: el jitomate.
En algunos comercios, el kilo de jitomate alcanzó al menos los 55 pesos, lo que representa un golpe al bolsillo de los mexicanos. El año pasado, el precio rondaba los 25 pesos. Por ello, el gobierno federal atribuye el aumento a heladas atípicas.
Sin embargo, el fenómeno no responde solo a un cambio de temporada, sino a una problemática más compleja.
¿Por qué el precio del jitomate se disparó?
Enrique Quintana, director general editorial de El Financiero, abre el panorama sobre cuáles son los factores que impactan en el precio del jitomate.
El análisis se centra en el norte del país, en Sinaloa, principal productor de esta hortaliza. En su columna “El singular caso del jitomate”, señala que México presenta una alta dependencia de esta entidad. Cuando la producción cae, no existe un sustituto inmediato que compense la baja.
Quintana retoma datos de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (Caades), que estimó que entre 2025 y 2026 la superficie cultivada disminuyó 20 por ciento, aunque otras fuentes señalan hasta 30 por ciento.
A finales de marzo de 2026, las presas de la región registraron niveles críticos. Reportaron entre 19.9 y 21.5 por ciento de su capacidad, frente al 37 por ciento del año anterior.
A este escenario se suma la inseguridad en la región, donde grupos vinculados al extinto Cártel de Sinaloa, como ‘Los Chapitos’ y ‘La Mayiza’, afectan la actividad agrícola.
“Estos factores, combinados con los altos costos de producción y las tensiones comerciales, influyeron en la decisión de reducir la siembra y generaron costos adicionales a lo largo de la cadena de abasto”, explicó Enrique Quintana.
¿Qué otros estados cultivan jitomate?
El director editorial de El Financiero señaló que estados como Michoacán, Jalisco y Baja California también producen jitomate; sin embargo, no logran compensar una caída en Sinaloa.
El gobierno federal busca contener los precios y evitar un impacto mayor en la inflación. No obstante, el problema de fondo radica en la dependencia productiva de una sola región, la cual enfrenta escasez de agua y problemas de seguridad.
Esta situación deja una advertencia: México requiere equilibrar su vocación exportadora con la necesidad de garantizar el abasto interno, además de considerar posibles efectos externos, como el impacto de la guerra en Irán en los mercados.







