Lo que comenzó como un puesto de garnachas en las calles de la CDMX hoy se perfila como una cadena que busca expandirse en México, Estados Unidos y Latinoamérica. La Casa de Toño analiza una operación valuada en más de 400 millones de dólares, la cual podría marcar un antes y un después para este famoso negocio de antojitos mexicanos.
Los orígenes de este negocio se remontan a hace cinco décadas, cuando un joven estudiante universitario llamado Marco Antonio Campos comenzó a vender quesadillas en un pequeño puesto instalado sobre una banqueta de la colonia Clavería.
Lo que inició con un anafre, un comal y dos mesas se transformó en una cadena con decenas de sucursales y en una de las marcas de comida mexicana más reconocidas, incluso visitada por la cantante española Rosalía.
¿Quién es Marco Antonio Campos, fundador de La Casa de Toño?
La historia sazonadora de La Casa de Toño comenzó gracias a Marco Antonio Campos, conocido por familiares y clientes simplemente como ‘Toño’. Cuando tenía 18 años, estudiaba la licenciatura en Derecho y decidió emprender un pequeño negocio de comida en la calle Floresta, ubicada en la colonia Clavería, alcaldía Azcapotzalco.
Marco Antonio Campos instaló un pequeño puesto de quesadillas con una cocina básica: un anafre, un comal, un escurridor, dos mesas y algunos refrescos eran suficientes para atender a sus primeros clientes.
Los guisos eran preparados por la madre de Antonio, con ayuda de la trabajadora que colaboraba en la casa familiar, mientras él atendía el negocio. Poco a poco, el sabor de las quesadillas comenzó a atraer a más vecinos de Clavería.
Aunque nunca se ha explicado públicamente qué lo llevó a iniciar el negocio, existen dos versiones sobre esa decisión. Uno de los relatos apunta a que ‘Toño’ buscaba generar ingresos para pagar sus estudios en la Universidad del Valle de México (UVM); y el otro señala que no se veía trabajando en una oficina y optó por emprender su propio proyecto.
Después de varios años de operación, las autoridades retiraron el puesto instalado en la vía pública. Lejos de significar el final del proyecto, ese momento abrió una nueva etapa para el negocio.
El padre de Marco Antonio le ofreció utilizar el zaguán de la casa familiar para continuar con la venta de comida. Ahí surgió el primer restaurante formal, ubicado en la calle Floresta y bautizado como Las Dos Poblanas, en honor a su madre y a su abuela, originarias de Puebla.

¿Cómo logró convertirse en una de las cadenas más exitosas de México?
Conforme aumentaban los clientes, el espacio dejó de ser suficiente. La familia comenzó a adaptar más habitaciones para instalar mesas y ampliar la cocina. En ese proceso se incorporaron dos platillos que con el tiempo se volvieron emblemáticos de la marca: el pozole y los flanes.
El éxito del puesto fue tal que Marco Antonio Campos dejó la carrera de Derecho para dedicarse de tiempo completo al restaurante, una decisión que cambió el rumbo de su vida y del negocio.
La demanda continuó creciendo hasta que Marco Antonio Campos compró la casa de su padre para convertir todo el inmueble en un restaurante, paso que marcó el inicio de la expansión del negocio.
Quienes acudían con frecuencia comenzaron a decir que iban “a la casa de Toño”, ya que el local operaba en el domicilio del propio Antonio. Con el paso del tiempo, ese nombre sustituyó al original y se convirtió en la identidad oficial del negocio.
El registro de la marca La Casa de Toño comenzó en la década de 1990 ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, lo que acompañó el crecimiento de la empresa hacia nuevas sucursales.
Tras consolidar el restaurante de Clavería, La Casa de Toño inició su expansión hacia otras zonas de la Ciudad de México. Las primeras sucursales llegaron a colonias como Santa María la Ribera, Marina Nacional, Lindavista y Narvarte, antes de extenderse al Estado de México.
Con el paso de los años, el pozole se convirtió en el platillo insignia de la cadena, aunque el menú también incluye quesadillas, sopes, flautas, enchiladas, chilaquiles, tostadas y otros antojitos mexicanos que mantienen el concepto con el que nació el negocio.
Actualmente, La Casa de Toño opera con 80 sucursales en la Ciudad de México y en la Zona Metropolitana del Valle de México, y que incluso apareció en la guía gastronómica de Tastle Atas.

¿Por qué La Casa de Toño analiza una venta por más de 400 millones de dólares?
Tras más de cinco décadas de operación, La Casa de Toño comenzó a explorar recientemente una posible operación valuada en más de 400 millones de dólares, con la intención de acelerar su crecimiento y consolidar su presencia fuera de México.
De acuerdo con presentaciones para inversionistas, la cadena contrató a BBVA México como asesor financiero exclusivo para llevar el proceso. En esos documentos se expone el potencial de expansión del negocio no solo en el país, sino también en mercados como Estados Unidos y otras regiones de Latinoamérica.
Entre los posibles interesados figuran grupos empresariales mexicanos, como Grupo Gigante, además de otros inversionistas que han mostrado interés en la marca en los últimos años. Incluso, según la información disponible, los accionistas han recibido de manera recurrente propuestas de compra.
El valor estimado de la operación supera ocho veces las ganancias ajustadas de la compañía, una cifra que coloca a La Casa de Toño por encima de otros operadores relevantes del sector restaurantero en la región.
Pese al interés generado, hasta ahora no existe un acuerdo definitivo. Las negociaciones se mantienen en etapa de análisis y dependen de las condiciones del mercado y de la estrategia que definan los actuales propietarios.
Si la operación se concreta, representará uno de los movimientos más relevantes en la industria restaurantera mexicana y abrirá una nueva etapa en la historia de una marca que comenzó como un puesto callejero de antojitos mexicanos.







