La economía mexicana apunta a un crecimiento de 1.7 por ciento anual en junio, impulsada principalmente por los servicios, y de concretarse la cifra, se confirmaría una recuperación en el segundo trimestre, con su mejor desempeño en poco más de dos años.
De acuerdo con estimaciones del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del Inegi, el avance de mayo sería de 1.6 por ciento, tras el repunte de 2.2 por ciento durante abril.
Así, las cifras perfilan un crecimiento anual de 1.8 por ciento en el segundo trimestre, muy por arriba del 0.3 por ciento del primer trimestre, y además sería la cifra más elevada desde el primer trimestre de hace dos años.
En la primera mitad del año acumularía un crecimiento económico de 1.1 por ciento, por encima del 0.4 por ciento del primer semestre del 2025.
Al interior de la economía, las actividades secundarias pasarían de un crecimiento anual nulo en mayo a uno de 0.5 por ciento en junio, mientras que las terciarias mantendrían una expansión de 2.2 por ciento en ambos meses.
En su comparación mensual, el IOAE anticipó que la actividad económica habría retrocedido 0.3 por ciento en mayo, para posteriormente recuperar dinamismo con un avance de 0.2 por ciento en junio.
Andrés Abadía, economista en jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics, señaló que las cifras apuntan a una economía que pierde algo de dinamismo, aunque todavía sin señales de una contracción abrupta.
Explicó que el fuerte crecimiento observado en abril probablemente sobreestimó la fortaleza subyacente de la actividad y que los resultados de mayo y el estimado para junio reflejan una normalización posterior.
Añadió que la moderación responde principalmente a una demanda interna menos vigorosa. El consumo de bienes ha perdido impulso, y los servicios mantienen una mayor resiliencia. Consideró que la inversión continúa siendo el principal foco de debilidad, afectada por la incertidumbre relacionada con la revisión del T-MEC y un entorno externo aún complejo.

Efecto rebote de la economía en México
Jesús Anacarsis López, subdirector de Análisis Económico de Grupo Financiero Base, señaló a El Financiero TV, que el crecimiento de la economía previsto para el segundo trimestre no debe interpretarse como el inicio de una etapa de expansión sostenida, sino como un efecto de rebote tras la debilidad observada al inicio del año.
Añadió que persisten señales de fragilidad en indicadores como el consumo, la inversión y el mercado laboral, por lo que Base mantiene sin cambios su expectativa de un crecimiento de 1 por ciento para la economía mexicana en 2026.
En tanto, Samuel Martínez, economista de Actinver, destacó que el comercio y los servicios continúan siendo el principal soporte de la actividad, mientras que la industria, en especial las manufacturas y la construcción, mantiene un desempeño más limitado.
Indicó que el inicio del Mundial 2026 pudo aportar un impulso adicional a actividades relacionadas con restaurantes, alojamiento, transporte y entretenimiento durante junio; sin embargo, el avance mensual de apenas 0.2 por ciento tanto en la industria como en los servicios sugiere que dicho efecto fue acotado.
Con ello, la economía habría recuperado parte del terreno perdido en mayo y cerrado el segundo trimestre con una expansión moderada.
Incertidumbre limitará avance de la economía
De cara a la segunda mitad del año, Abadía consideró que, de confirmarse un crecimiento anual cercano a 1.7 por ciento en junio, el panorama seguiría siendo el de una expansión, aunque modesta y desigual entre sectores.
Señaló que la menor inflación y el efecto rezagado de los recortes en las tasas de interés podrían brindar cierto respaldo al consumo; sin embargo, advirtió que resulta difícil anticipar una aceleración sostenida mientras la inversión privada permanezca contenida por la incertidumbre y el entorno externo.
Martínez estimó que el desempeño del segundo trimestre habría compensado el retroceso registrado al inicio del año y proporcionaría una base más favorable para el resto del año.
No obstante, sostuvo que el consumo continuará siendo el principal soporte del crecimiento, acompañado por una recuperación gradual de la inversión, por lo que Actinver mantiene su expectativa de un crecimiento de 1.2 por ciento para el Producto Interno Bruto este año.







