Economía

T-MEC sería palanca no comercial para EU más allá del 1 de julio

En un análisis, JP Morgan proyectó que el esquema trilateral seguirá para la región.

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Estados Unidos usaría el T-MEC como palanca para lograr otros acuerdos en seguridad y para evitar la influencia de China. (EFE)

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que inicia formalmente el próximo 1 de julio, no solo definirá ajustes comerciales para la región, sino que también podría convertirse en una herramienta de presión para abordar temas ajenos al comercio, advirtió JP Morgan.

En un análisis elaborado por Nur Cristiani, directora de Estrategia de Inversión para América Latina de JP Morgan, y Mary Sangurima, estratega global de inversiones de la firma, la institución financiera consideró que el T-MEC, una vez renovado, seguirá siendo el principal marco económico de Norteamérica, aunque anticipó que Washington utilizará cada vez más la relación comercial como una palanca para impulsar objetivos relacionados con seguridad, migración y control de cadenas de suministro.

“Más allá del 1 de julio, es probable que la relación comercial en general siga utilizándose como palanca en asuntos no comerciales, lo que añade una capa persistente de incertidumbre a las decisiones de inversión en los tres países”, señaló el reporte.

El banco destacó que está en juego un flujo comercial de bienes valuado en 1.5 billones de dólares anuales, equivalente a aproximadamente 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos, por lo que el resultado de la revisión será determinante para los sectores manufacturero, industrial, de infraestructura y logística.


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(El Financiero)

Jp Morgan apuesta a continuidad del T-MEC

A pesar de las especulaciones sobre posibles cambios profundos al T-MEC, JP Morgan estimó que el escenario más probable es la continuidad del esquema trilateral entre la región Norteamérica, conformada por México, EU y Canadá.

La institución argumentó que las cadenas de suministro de Norteamérica se encuentran altamente integradas tras más de tres décadas de apertura comercial, particularmente en industrias como la automotriz, donde insumos y componentes cruzan varias veces las fronteras antes de convertirse en productos terminados.

Además, recordó que una eventual ruptura del tratado requeriría nuevas negociaciones, cambios legislativos y varios años de implementación en los tres países, además de que reduciría la capacidad de Washington para influir en prioridades estratégicas regionales como el nearshoring, la resiliencia de las cadenas de suministro, así como la relación comercial de México con países asiáticos como China.

“Creemos que el riesgo de una rescisión total es menor de lo que parece”, indicó el análisis.

Respecto a los temas que podrían concentrar las negociaciones, JP Morgan prevé un endurecimiento de las reglas de origen y de los mecanismos de verificación para evitar el ingreso indirecto de productos vinculados con China al mercado estadounidense.

La institución también anticipó una mayor supervisión sobre las cadenas de suministro tecnológicas. México se convirtió recientemente en el principal exportador de productos de tecnología avanzada hacia Estados Unidos, superando a China, lo que ha incrementado el interés de las autoridades estadounidenses por distinguir entre manufactura regional y simple ensamblaje de componentes importados.

El reporte señaló que continúan las diferencias sobre el trato que México otorga a empresas estatales y privadas, así como las preocupaciones relacionadas con protección de inversiones, acceso al mercado y mecanismos de solución de controversias.

En el análisis, JP Morgan destacó que las reformas judiciales implementadas en México durante 2024 han despertado inquietudes entre inversionistas estadounidenses y canadienses respecto a la independencia de los tribunales y la certeza jurídica para inversiones de largo plazo en el país.

Sin embargo, el banco considera que la dimensión más relevante de la revisión podría encontrarse fuera del ámbito estrictamente comercial.

“Si bien el comercio puede ser el tema formal de la revisión, la seguridad está adquiriendo cada vez más importancia”, advirtió.

De acuerdo con el análisis, temas como seguridad fronteriza, migración, tráfico ilícito y actividad de los cárteles han ganado peso en la relación bilateral entre Washington y Ciudad de México, influyendo cada vez más en el entorno político donde se desarrollan las negociaciones comerciales.

Por ello, JP Morgan concluyó que la revisión probablemente se enfocará menos en ampliar el comercio exterior y más en fortalecer los requisitos para acceder a los beneficios del T-MEC, mientras que los gobiernos continuarán utilizando el marco económico regional para avanzar objetivos estratégicos más amplios.

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