México intensificó las medidas contra aplicaciones de transporte como Uber y DiDi en sus aeropuertos, lo que generó complicaciones para los viajeros justo cuando se prepara para recibir la Copa del Mundo el próximo mes.
“Uber opera en más de 700 aeropuertos a nivel mundial, pero este tipo de operativos solo los estamos viendo en México en este momento”, afirmó Esteban Illades, director de comunicaciones corporativas de Uber México, que desplegó recientemente un equipo de abogados para intentar evitar más detenciones de sus conductores.
Presionadas por los taxis tradicionales, las autoridades aeroportuarias iniciaron en marzo el retiro de unidades y la aplicación de multas a conductores de plataformas. Aunque la fiscalización ha sido intermitente, esta semana se reforzará el operativo con un despliegue adicional de la Guardia Nacional.
El endurecimiento de la aplicación de la ley se produce mientras México se apresura a completar mejoras en los aeropuertos antes de la llegada de una oleada de visitantes a las tres ciudades mexicanas que albergarán un total de 13 partidos del Mundial.
Las concesionarias de taxis en los aeropuertos de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, que son las tres ciudades sede de la Copa del Mundo, solicitaron la intervención de la Guardia Nacional para restringir la operación de las aplicaciones de transporte compartido.
Los taxistas argumentan una competencia desleal debido a que las plataformas digitales no pagan derechos aeroportuarios ni enfrentan las estrictas licencias federales del sector tradicional, una problemática agravada por la saturación de las zonas de ascenso debido a las obras en curso. En contraste, defensores de las aplicaciones señalan que los taxis autorizados carecen de la capacidad necesaria para cubrir la demanda de pasajeros, citando que en el AICM apenas operan mil 500 vehículos para un flujo diario de 120 mil viajeros.

¿Caos Mundialista?
En una entrevista, el almirante de la Armada que dirige el aeropuerto Benito Juárez, uno de los más transitados de América Latina, afirmó que se trabaja en una solución para asignar zonas específicas de ascenso a los usuarios de aplicaciones.
“Si el pasajero quiere tomar un Uber desde el aeropuerto, y si Uber cumple con las normas operativas y los permisos del aeropuerto, este debe facilitar su uso en las zonas adecuadas”, declaró el almirante Juan José Padilla.
Las zonas de ascenso designadas en ambas terminales del aeropuerto podrían implicar caminatas más largas para llegar hasta ellas una vez que estén listas, en comparación con la ubicación de las compañías de taxis.
Pero Padilla no ofreció un calendario para las zonas de ascenso de las aplicaciones y se limitó a decir que forman parte de la renovación del aeropuerto de 10 mil millones de pesos. Alrededor del 80 por ciento de las obras estará terminado a finales de mayo, mientras que el resto se pospondrá hasta después de que termine el Mundial en julio, afirmó.
Muchos aeropuertos de otros países controlan de manera similar los ascensos en la acera, separando a los pasajeros de aplicaciones de los usuarios de taxis tradicionales.
Alrededor del 15 por ciento de las reservas brutas de Uber se realizan desde o hacia un aeropuerto, según declaró a Bloomberg el mes pasado el director de producto, Sachin Kansal.
Uber también lanzó una prueba piloto para instalar quioscos en determinados aeropuertos de Estados Unidos con el fin de captar a viajeros que desean solicitar un viaje, pero que quizá no tienen acceso inmediato a la aplicación.

En México, las medidas más estrictas provocaron protestas de algunos conductores de aplicaciones en Ciudad de México y Guadalajara.
Uber obtuvo una orden judicial de un juez federal para evitar sanciones a sus conductores en todo el país, aunque responsables de la Guardia Nacional han afirmado que no se aplica a los aeropuertos y han seguido imponiendo las prohibiciones.
Los ejecutivos de la empresa china DiDi también presionan para que se establezcan normas locales más claras que pongan fin a la confusión.
“El problema principal es que se tiene que modificar la ley para que se opere de manera ordenada y colaborativa”, afirmó Juan Andrés Panamá, director de DiDi para Latinoamérica. “Hemos avanzado en muchos otros lugares, pero sí, los aeropuertos están un poco retrasados en el sentido de la regulación”.
Illades, de Uber, señaló que disputas anteriores en otros países se resolvieron con la designación de zonas de ascenso para las aplicaciones. Hasta ahora, no se vislumbra ningún avance hacia una resolución en el principal aeropuerto de Guadalajara.







