Ante la marcha pacífica realizada hoy en Guadalajara, en la que participaron miles de ciudadanos de la zona metropolitana, expresamos nuestra solidaridad con las familias que desde hace meses enfrentan problemas de calidad del agua y un suministro insuficiente o inexistente.
La participación de adultos mayores, jóvenes y familias enteras refleja la profundidad de un reclamo legítimo: garantizar el derecho humano al agua. Esta expresión ciudadana debe ser escuchada y atendida, y obliga a todas las autoridades a actuar conforme a sus responsabilidades.
La represión nunca debe ser la respuesta de un gobierno ante el descontento social. El diálogo y la búsqueda de soluciones deben orientar la atención de un problema que es resultado de décadas de abandono y desatención.
Es indispensable avanzar en soluciones de fondo que garanticen agua limpia, potable, de calidad y un abastecimiento suficiente y continuo. Asimismo, debe atenderse el rechazo expresado por la ciudadanía a que se siga avanzando en la privatización del agua.
Como partido y movimiento, nos comprometemos a trabajar, desde el ámbito de nuestras responsabilidades, junto con la población y para construir soluciones duraderas, sin hipotecar el futuro de las próximas generaciones ni entregar los recursos del pueblo a intereses privados.
El agua es un derecho humano y un bien público. Garantizar su acceso debe ser una prioridad.




