Pese a su regreso a España, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, continúa con sus críticas hacia México y su defensa de La Conquista española. Esta vez, la funcionaria lanzó un cuestionamiento a la presidenta Claudia Sheinbaum respecto al predio ubicado en la calle República de Guatemala número 24, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Durante su discurso ante la Asamblea de Madrid, Díaz Ayuso pidió “preguntarle a la presidenta mexicana y a los mexicanos” qué hay bajo tierra en ese punto cercano al Zócalo capitalino, al asegurar que el sitio resguarda parte de la historia previa al mestizaje entre ambos pueblos.
“Pregúntenle a la presidenta mexicana y a los mexicanos, qué hay en la calle Guatemala 24 en Ciudad de México, qué hay bajo tierra. Pregúntenle cuál es el pasado de México antes de que nos uniéramos en mestizaje que es lo que he defendido en mi gobierno, porque es la verdad y la historia de todos”, declaró.
La presidenta madrileña también preguntó a la presidenta Sheinbaum por qué este lugar no está abierto al público y acusó a grupos de izquierda de “retorcer la historia de España”.
“Pregúntenle a Sheinbaum qué hay debajo y por qué no lo abre al público, porque a lo mejor habrá que empezar a pedir disculpas por tanta mentira y por tanto agravio (...) En México todos son bienvenidos, voten a lo que voten, a ver si tienen lecciones y toman nota de cómo trabajamos nosotros. Lo cortés no quita lo valiente.”, agregó.
¿Qué hay debajo de la calle República de Guatemala Número 24 en la CDMX?
¿Pero a qué inmueble se refería Díaz Ayuso? Se trata del Huei Tzompantli, donde arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hallaron vestigios de esta estructura ceremonial de México-Tenochtitlan, utilizada por los mexicas para exhibir los cráneos de personas sacrificadas en rituales religiosos.
El hallazgo se realizó entre 2015 y 2017, durante trabajos de recimentación de un inmueble en la calle República de Guatemala, cuando especialistas del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH llevaron a cabo excavaciones en la zona.
De acuerdo con el INAH, lo encontrado corresponde al extremo noreste de una plataforma ceremonial orientada de norte a sur, de aproximadamente 70 centímetros de altura. Los especialistas estiman que el Huei Tzompantli completo pudo medir entre 36 y 40 metros de largo y entre 12 y 14 metros de ancho.
La estructura perteneció a las etapas VI y VII del Templo Mayor, es decir, entre los años 1486 y 1521, poco antes de la caída de México-Tenochtitlan ante los españoles.
La torre de cráneos mexica
Uno de los descubrimientos más impactantes del Huei Tzompantli fue una torre circular construida con cráneos humanos unidos con cal y arcilla, colocados en círculos concéntricos.
El INAH informó que una muestra de 179 cráneos fue retirada para su análisis antropológico. La mayoría correspondía a hombres jóvenes, aunque también se identificaron restos de mujeres e infantes.
Investigaciones posteriores elevaron la cifra de restos contabilizados a más de 650 cráneos, de los cuales alrededor de 25 por ciento pertenecían a mujeres y niños, un hallazgo que sorprendió a los especialistas porque durante años se creyó que los tzompantlis estaban integrados únicamente por guerreros capturados.
Según el portal oficial de la Ciudad de México, los tzompantlis eran comunes en diversas culturas mesoamericanas y servían para exhibir las cabezas de cautivos de guerra, víctimas de sacrificios e incluso equipos de pelota derrotados.


¿Por qué el Huei Tzompantli no está abierto al público?
Desde su hallazgo, el Huei Tzompantli fue restringido al público debido a su estructura compleja y a los trabajos de investigación que aún se realizan en el lugar.
Al tratarse de un monumento ritual integrado por cráneos humanos y conservada in situ, su acceso está limitado a labores de investigación, análisis y conservación, con el fin de evitar cualquier afectación física o alteración.
Además, el sitio forma parte de una investigación científica en curso que ha implicado el estudio de al menos 214 cráneos mediante técnicas como análisis de isótopos estables y ADN antiguo. Estos trabajos buscan reconstruir la procedencia y características biológicas de los restos para su preservación.







