Estados Unidos y China miden sus fuerzas en el sector de la inteligencia artificial (IA) con dos enfoques opuestos: mientras grandes empresas estadounidenses abogan por un modelo cerrado y la autorregulación, las tecnológicas chinas apuestan por el código abierto bajo un estricto marco de normativas estatales.
En el trasfondo de las recientes alertas sobre la posibilidad de que la IA acabe con la humanidad en un futuro cercano, está la lucha entre grandes laboratorios de IA estadounidenses que abogan por modelos cerrados (Anthropic y OpenAI) y competidores chinos como DeepSeek, Moonshot, Alibaba o Zhipu que han apostado por el código abierto, una fórmula que permite a desarrolladores y compañías descargar, adaptar y desplegar sistemas de IA en sus propios servicios y cuyo único gran costo es el de la computación propia.
Este verano, Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, aseguró que su temor con los modelos abiertos es que sean los chinos los que consigan posicionarse como hegemónicos y que ese tipo de IA pueda usarse para ciberataques o ataques biológicos, ya que “es muy difícil aplicar barreras de seguridad o monitorear el uso”.
Casualmente, después de que el exempleado de Anthropic y OpenAI Jacob Coxon alertara la semana pasada de la posibilidad de que la IA causara la extinción de la humanidad, Amodei publicó un ensayo en el que alertaba del riesgo de “perder el control de los sistemas de IA” y pedía un desarrollo más lento de esta tecnología, al que se sumaron Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (xAI) y Demis Hassabis (Google DeepMind).
¿Qué sabemos del informe de Anthropic sobre la IA?
En la misma semana, Anthropic publicó un informe en el que reveló que, gracias a la capacidad de sus modelos para monitorizar el uso que hacen sus usuarios, detectó intentos de desarrollo de armas biológicas, ataques terroristas y operaciones de desinformación orquestadas por adversarios de Estados Unidos.
Ese tipo de supervisión es, según algunos críticos, lo que habría permitido a OpenAI resolver uno de los mayores desafíos matemáticos modernos, después de haberse apoyado subrepticiamente en el trabajo que los principales investigadores habían hecho en la herramienta Codex de OpenAI.
El fundador de Moonshot, Yang Zhilin, ha defendido en declaraciones a la prensa local el potencial de los modelos abiertos, asegurando que, “si los modelos pueden alcanzar el mismo nivel, el código abierto será una victoria absoluta”, en un momento en el que algunos servicios chinos ya muestran un rendimiento casi similar al de los estadounidenses más avanzados, según comparativas especializadas.
‘Código abierto determinará panorama en la era de la IA’
En la misma línea, el directivo de la tecnológica Honor, Wang Ai, señaló que la industria transita hacia una “competencia de ecosistemas” y consideró que el código abierto “determinará el panorama competitivo en la era de la IA”.
La apuesta por modelos más eficientes está vinculada además a las limitaciones de China en capacidad de cálculo.
El fundador de DeepSeek, Liang Wenfeng, ha afirmado que la mayor diferencia con Estados Unidos no es de talento ni tecnológica, sino los recursos de computación, condicionados por las restricciones estadounidenses al acceso chino a chips avanzados.







