Tras la serie de acusaciones que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho contra España por su gasto en defensa y por no apoyarlo en la operación contra Irán, el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, acudió a la cumbre de la OTAN de Ankara armado de datos.
Datos que cree que evidencian el pleno compromiso de España con la OTAN, a cuya cumbre en la capital turca asistía con los deberes hechos, tal y como afirmó en la rueda de prensa con la que cerró su participación en la reunión de líderes de la Alianza Atlántica.
La duda era si Trump reproduciría sus ataques a España, cosa que no hizo en sus primeras declaraciones al llegar a Ankara el martes, pero que sí puso de nuevo sobre la mesa antes de las sesiones de la cumbre.
Esta vez fue especialmente duro al considerar que España es “una causa perdida”, que “no tiene remedio” y donde “son mala gente”. Trump además reiteró su amenaza de romper relaciones comerciales con España.
Ante ellas, fuentes del Gobierno español dijeron que recibían esas críticas con tranquilidad, y volvían a recordar que Estados Unidos no puede romper relaciones comerciales con un socio de la Unión Europea (UE) porque esa relación es con los Veintisiete en conjunto.
Pedro Sánchez afirma que charla con Trump fue ‘de absoluta cordialidad’
Con esas manifestaciones en los prolegómenos de la reunión, podía aventurarse un choque con Sánchez en caso de que hubiera un cara a cara que finalmente no existió con testimonio gráfico de por medio.
Pero sí lo hubo puertas adentro, tal y como desveló el presidente del Gobierno español, precisando que fue una conversación informal y que, lejos de lo que podía preverse, se desarrolló “sin tirantez”, “con absoluta y total cordialidad” y con buenas palabras y amabilidad.
Los asuntos de los que hablaron lo propiciaron, porque Sánchez aseguró que en ningún momento Trump le hizo reproche alguno y protagonizaron un diálogo en el que hablaron del Mundial de Futbol, que se disputa en Estados Unidos, y de golf, un deporte al que es muy aficionado el presidente estadounidense. “Yo no lo practico tanto”, apostilló.
Pero incluso se evitó el roce en la charla futbolística, ya que, según Sánchez, no comentaron la polémica decisión de la FIFA de anular la tarjeta roja a un jugador de la selección estadounidense tras la presión de Donald Trump.
El desarrollo de esa conversación y el hecho de que no hubiera tampoco reproche alguno a España en las sesiones de la cumbre llevan al Gobierno español a recalcar que una cosa es lo que se dice en declaraciones públicas y otra la realidad.
Un socio fiable
Y la realidad, según Sánchez, es que su país cumple, que así lo reconocieron públicamente en la cumbre varios aliados, y que es un socio fiable, como lo demuestra su presencia de militares en misiones de la OTAN -aprovechó para anunciar que España se incorporará a la misión en Finlandia para proteger el Ártico- y que ha consolidado un gasto del 2 por ciento de su PIB en Defensa.
El propio presidente salió al paso de la amenaza de Trump de romper relaciones comerciales incidiendo en que la política comercial es común de toda la UE y le corresponde a la Comisión, que recordó que ya ha vuelto a dejarlo claro ante esta polémica.
Pero Sánchez, que felicitó a Estados Unidos por el 250 aniversario de su independencia, no quiso comentar la hipótesis de que Trump decidiera reducir la presencia de militares de su país en España al señalar que se trata de una decisión soberana que le corresponde a él y a sus fuerzas armadas.
En ese contexto, fuentes del Gobierno informaron que en Rota se está preparando todo para la llegada de un nuevo destructor de Estados Unidos después del verano, aunque instan a esperar para concretarlo a la evolución de los acontecimientos.
Sánchez repitió en diversas ocasiones su deseo de tener las mejores relaciones con Estados Unidos, y ante ese objetivo volvió a la reflexión general que se hace en el Gobierno ante las acusaciones de Trump: “Más allá de las declaraciones, lo importante son los datos”.




