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Acusan abandono del gobierno en La Guaira tras sismos en Venezuela; sube a 2,295 la cifra de muertes

Familias y rescatistas extranjeros buscan entre los escombros a posibles sobrevivientes en La Guaira, tras los sismos; mientras, acusan que funcionarios del gobierno ‘se toman selfies’.

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Integrantes de cuerpos de rescate continúan con la búsqueda de sobrevivientes en Caracas, tras los terremotos en Venezuela. (EFE)

El número de fallecidos por los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurridos en Venezuela hace una semana se elevó a 2 mil 295, mientras que la cantidad de heridos subió a 11 mil 267, informó este miércoles el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez.

Angelica Mundrain quiere que los cuerpos de su hijo, su sobrina y su sobrino sean recuperados de entre los escombros de su apartamento, que se derrumbó frente a la playa tras los terremotos en Venezuela. Ha pasado cada minuto de los últimos seis días esperando la maquinaria pesada que se requiere para retirar las losas de concreto y el metal retorcido en los que quedaron atrapados.

Otros sobrevivientes del terremoto en Venezuela también esperan.

Ellos, como otros en todo el estado norteño de La Guaira, tienen la misma pregunta: ¿quién está al mando? El gobierno, que se autodefine como socialista y durante mucho tiempo se enorgulleció de ser protector y proveedor, no ha sido ni lo uno ni lo otro cuando más importaba, dijeron muchos.


Los potentes terremotos consecutivos en Venezuela del 24 de junio han puesto en primer plano la incapacidad del partido que ha gobernado el país durante 27 años, ahora con la presidenta interina Delcy Rodríguez al frente, para llevar a cabo funciones básicas del Estado.

“Nos sentimos abandonados”, dijo Mundrain el martes, sentada en una silla en la calle frente a lo que quedaba del edificio de 11 pisos que alguna vez fue su hogar. “Nos sentimos desamparados. Lo que hemos visto es una falta de organización, de empatía, de todo”.

En las críticas 72 horas posteriores a que edificios residenciales, locales de comida, farmacias, hoteles y tiendas de conveniencia se derrumbaran en el estado de La Guaira, Caracas y regiones aledañas, la respuesta sobre el terreno se centró, principalmente, en dirigir el tráfico, con agentes de policía, de inteligencia y miembros de las fuerzas armadas apostados en las intersecciones.

Los residentes asumen tareas de rescate y recuperación ante el fracaso del gobierno

Los civiles, en su mayoría solos y algunos con ayuda de rescatistas extranjeros, buscaban a sus seres queridos entre montones de escombros. Las ambulancias quedaron atrapadas en atascos de tráfico de varios kilómetros de longitud. Los hospitales carecían de suministros y de personal. El personal de emergencia respondió con poco o ningún equipo.

Una semana después, muchos residentes de comunidades costeras de La Guaira atribuían la mayoría de los rescates y recuperaciones a otros venezolanos y a equipos extranjeros con conocimientos y dispositivos como cámaras térmicas y detectores de sonido, además de perros entrenados. También señalaron que, mientras civiles y rescatistas extranjeros trabajaban, hombres y mujeres con uniformes venezolanos se quedaban mirando y trabajadores del Estado se tomaban selfis.

El profesor David Smilde, de la Universidad de Tulane, que ha estudiado Venezuela durante tres décadas, dijo que la tragedia ha dejado claro que la impactante captura del 3 de enero del entonces presidente Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos no fue un hecho aislado “en el que el Estado venezolano no fue capaz de defenderse en absoluto”.

“Tampoco puede hacer algo tan básico como empezar a excavar para sacar a la gente”, señaló, y añadió que eso debería ser un motivo de preocupación para Rodríguez, quien asumió el cargo después de que Maduro fuera depuesto y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico.

Smilde dijo que la pésima respuesta está vinculada a la enorme cantidad de personas que han abandonado el sector público debido a los salarios extremadamente bajos, así como a la corrupción, como la de muchas personas que figuran en la nómina del gobierno pero que no han trabajado en meses o años. En un gobierno funcional, agregó, las personas tienen deberes específicos para diseñar protocolos donde se detallen los procedimientos en caso de emergencias, incluidos los terremotos.

“Es como intentar tener un equipo de béisbol con tres personas en el campo. No sabes quién va a ser el lanzador, quién va a estar como receptor y quién va a ser jardinero”, dijo, refiriéndose a la falta de organización del gobierno.

Con información de EFE.

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