El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, escenificaron este jueves en China su voluntad de cooperación, pero los principales anuncios quedaron pendientes tras una agenda marcada por Taiwán, Irán y la presencia de los gigantes empresariales estadounidenses.
La primera jornada completa de Trump en Pekín, que dejó una reunión de más de dos horas con Xi, estuvo marcada por cinco ejes principales.
¿Por qué China amenazó a Trump y qué tiene que ver Taiwán?
Xi situó Taiwán como “el asunto más importante” de la relación bilateral y advirtió a Trump de que una “mala gestión” de la cuestión podría llevar a China y Estados Unidos al “choque” o incluso al “conflicto”, según la agencia estatal Xinhua.
El mandatario chino afirmó además que la “independencia taiwanesa” y la paz en el estrecho de Formosa son “incompatibles”, aunque de momento no hay constancia en los comunicados de una respuesta directa de Trump a las advertencias, tras semanas de especulaciones acerca de si Xi lo presionaría para limitar las ventas de armas a la isla autogobernada, cuya soberanía reclama China.
Sin embargo, Rubio afirmó que Xi ya había planteado este tema a Trump en el pasado. Rubio también declaró que Estados Unidos planteó su postura sobre Taiwán con “ambigüedad estratégica” porque no desea un conflicto por la isla, que China anhela reunificarse con el continente. No ha descartado el uso de la fuerza para lograrlo.
“Creemos que sería un error garrafal imponerlo por la fuerza o por cualquier otro medio similar. Habría repercusiones a nivel mundial, no solo en Estados Unidos. Y ahí lo dejamos”, dijo Rubio.
¿Qué le dijo Xi Jinping a Trump sobre Irán?
Xi y Trump coincidieron en que Irán no debe tener “nunca” armas nucleares y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin cobrar derechos de paso, según un comunicado de la Casa Blanca sobre el contenido de esta primera reunión.
El asunto ganó peso en los días previos a la visita después de que Washington pidiera a Pekín un papel más activo ante Teherán, al considerar que el bloqueo de Ormuz afecta directamente a los intereses energéticos y comerciales de China, ya que por esa vía pasan aproximadamente el 45 por ciento de sus importaciones de gas y petróleo.
La presencia de grandes ejecutivos estadounidenses marcó el tono económico de la visita: directivos como Elon Musk (Tesla); Tim Cook (Apple) o Jensen Huang (Nvidia) acompañaron a Trump en la ceremonia de bienvenida e incluso accedieron al salón del Gran Palacio del Pueblo donde se celebró la reunión entre las delegaciones, algo poco habitual en este tipo de encuentros.
Xi afirmó ante los empresarios que las puertas de China “solo se abrirán cada vez más”, mientras Trump sostuvo que había llevado a Pekín a los máximos responsables de las empresas invitadas como muestra de “respeto” hacia China y su líder.
Xi y Trump desplegaron un tono cordial desde el inicio de la cita y durante sus interacciones: el líder chino defendió que ambos países deben ser “socios y no rivales”, mientras el republicano elogió a su anfitrión como “un gran líder” y aseguró que ambos mantienen una relación “fantástica”.
Con información de AP





