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China ‘desconoce’ a Trump y ordena a sus empresas ignorar las sanciones de EU: ‘No continuará el abuso’

China ordenó a las empresas a ignorar las sanciones de Trump vinculados al comercio de petróleo iraní, incluida la refinería Hengli Petrochemical (Dalian) que fue sancionada.

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China ordenó a empresas asiáticas ignorar sanciones de EU. (Foto: EFE)

China ordenó a sus empresas ignorar las sanciones de Estados Unidos, un acto de desafío sin precedentes que amenaza con atrapar a un vasto sector bancario en el fuego cruzado a medida que aumentan las tensiones entre las mayores economías del mundo.

Pekín ha criticado con frecuencia las sanciones unilaterales y las ha calificado de ilegítimas, pero también ha permitido discretamente que sus mayores empresas las cumplan, para evitar repercusiones en su propia economía y preservar el acceso al sistema financiero de Estados Unidos.

El anuncio —antes de una esperada reunión a finales de este mes entre el presidente Donald Trump y su homólogo, Xi Jinping— señala una postura mucho más agresiva.

China ordenó ahora a las empresas a no catar las sanciones de Estados Unidos contra refinadores privados vinculados al comercio de petróleo iraní, incluida la importante refinería Hengli Petrochemical (Dalian) Refinery, que fue sancionada el mes pasado.


“Si se permite que ese abuso continúe, alterará la estabilidad de la cadena de suministro energético de China y pondrá en riesgo la seguridad energética y los intereses de desarrollo del país”.

Dentro de China, los medios estatales y académicos que asesoran al gobierno buscaron presentar la represalia como una respuesta firme pero calibrada frente al exceso de poder de Estados Unidos.

Un comentario en la aplicación del Diario del Pueblo, órgano del Partido Comunista, la calificó como “un paso decisivo” en el uso de instrumentos legales para frenar lo que denominó la “jurisdicción extraterritorial” de EU.

¿Por qué China ordenó a sus empresas ignorar las sanciones de Trump?

La medida de Pekín pondrá a prueba el sistema de sanciones de Estados Unidos en un momento en que ya enfrenta presión, mientras Washington oscila en sus restricciones contra Rusia, Venezuela e Irán.

Con la guerra de Trump contra Irán tensando sus alianzas globales, China ha aprovechado la oportunidad para defender una parte clave de su sistema económico mientras amplía su arsenal de herramientas económicas.

El gobierno de Xi ha intensificado progresivamente el uso de herramientas alternativas, desde tierras raras hasta tecnología. La semana pasada, bloqueó la compra por 2 mil millones de dólares de la startup de inteligencia artificial Manus por parte de Meta Platforms, frustrando la operación incluso después de haber sido cerrada.

Quieren tener la mayor cantidad posible de palancas”, dijo Ja Ian Chong, profesor asociado de ciencia política en la Universidad Nacional de Singapur, sobre la decisión de instruir el desafío. “Esto debe verse en el contexto de controles crecientes. No es un hecho aislado”.

China está desplegando una medida de bloqueo introducida en 2021 destinada a proteger a sus empresas de leyes extranjeras que consideran injustificadas. Los refinadores —incluido Hengli y otros procesadores privados— enfrentanban congelamientos de activos y prohibiciones de transacciones.

Las instituciones financieras que trabajan con Hengli y empresas relacionadas han estado intentando comprender la decisión y buscar claridad del regulador bancario.

Los feriados públicos en China esta semana les dan algo de tiempo, ya que la actividad está en pausa, al igual que el período de gracia otorgado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro.

Hengli Petrochemical, matriz cotizada en Shanghái de la refinería sancionada en Dalian, dijo en abril que proyectaba asegurar un crédito bancario total de 235 mil millones de yuanes (34 mil 400 millones) para sí misma y todas sus unidades este año, parte del cual sería de carácter renovable.

Los procesadores privados de China han demostrado mayor disposición a asumir el riesgo de las sanciones de Estados Unidos, aprovechando el petróleo con descuento de Irán, Rusia y Venezuela.

Aunque el sector incluye grandes empresas como Hengli, suele depender menos del sistema financiero de Estados Unidos que las refinerías estatales. Sin embargo, los principales actores mantienen vínculos estrechos con los grandes bancos estatales de China.

Las alternativas para los bancos pueden incluir transacciones en yuanes, lo que las hace menos visibles para las autoridades de Estados Unidos. Bajo la orden de bloqueo, las empresas también pueden solicitar exenciones y podrían obtener aprobación si demuestran que el cumplimiento causaría dificultades o inconvenientes excepcionales.

“A juzgar por sus disposiciones específicas, la orden de prohibición se dirige principalmente a las sanciones concretas de Estados Unidos impuestas a determinadas empresas chinas”, escribió Ji Wenhua, profesor de derecho que ha asesorado al Ministerio de Comercio, en un artículo de opinión en el Economic Daily.

“Su objetivo central es anular su efecto legal dentro del territorio chino, en lugar de recurrir simultáneamente a medidas de represalia más agresivas”.

Las medidas de Estados Unidos restringen de forma ilegal el comercio normal con terceros países y violan normas internacionales, dijo el Ministerio de Comercio en un comunicado el sábado. Prohibió el reconocimiento, la ejecución y el cumplimiento de las sanciones dirigidas a cinco empresas.

El gobierno chino se ha opuesto sistemáticamente a las sanciones unilaterales que carecen de autorización de las Naciones Unidas y de base en el derecho internacional”, señaló la entidad.

Si bien es poco probable que la medida de bloqueo descarrile la cumbre entre Xi y Trump, la reacción de Washington indicará si el asunto escala, según analistas de Eurasia Group.

“Las refinerías trabajan principalmente con bancos chinos que aún no han sido sancionados directamente”, escribieron los analistas liderados por Dominic Chiu en una nota.

“Si Estados Unidos extiende sanciones secundarias a esas instituciones, o a grandes entidades estatales, Pekín probablemente respondería con contramedidas más contundentes”.

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