La Fiscalía General de la República (FGR) informó que obtuvo una sentencia condenatoria de 105 años de prisión contra Santiago “N”, conocido como “El Carrete”, quien durante casi una década figuró como uno de los principales líderes de la organización criminal “Los Rojos”.
Además de la pena privativa de la libertad por los delitos de delincuencia organizada —bajo las hipótesis de delitos contra la salud y secuestro— y secuestro en agravio de una víctima, el juzgador federal determinó imponerle el pago por concepto de reparación del daño, la suspensión de sus derechos políticos y civiles, así como una amonestación pública.
¿Quién es ‘El Carrete’ y qué delitos cometió?
El historial criminal de Santiago “N” se remonta a los años posteriores al abatimiento de Arturo Beltrán Leyva, en 2009.
Tras la fragmentación del cártel dominante en el centro del país, “El Carrete” impulsó la consolidación del grupo “Los Rojos” y asumió el mando entre 2012 y 2013.
Desde entonces y hasta su aprehensión, coordinó operaciones delictivas principalmente en Morelos y la sierra de Guerrero.
Bajo su liderazgo, la agrupación se dedicó a la siembra, producción y trasiego de amapola y heroína hacia Estados Unidos.
También implementó un régimen de terror basado en la extorsión sistemática a comerciantes y presidentes municipales, homicidios cometidos con extrema violencia y el secuestro de empresarios y ciudadanos.
¿Cuál es su relación con el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa?
Su área de influencia convirtió a municipios de Morelos, como Amacuzac, Jojutla y Puente de Ixtla, en zonas de alto riesgo debido a las disputas territoriales contra grupos criminales rivales.
El nombre de “El Carrete” y la estructura de “Los Rojos” quedaron vinculados mediática y judicialmente al contexto del enfrentamiento en Guerrero que derivó en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en septiembre de 2014.
¿Cómo fue la detención de ‘El Carrete’?
Durante años, Santiago “N” logró evadir múltiples operativos federales al refugiarse en las zonas altas y de difícil acceso de la sierra guerrerense. Sin embargo, el cerco de las instituciones de seguridad nacional se cerró en agosto de 2019.
En una operación conjunta coordinada por la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Policía Federal y el Centro Nacional de Inteligencia, las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo terrestre y aéreo en el municipio de Leonardo Bravo, Guerrero.
Tras registrarse enfrentamientos armados en comunidades de la sierra, los efectivos federales lograron capturar al objetivo prioritario sin que se detonaran disparos al momento de su intercepción. Junto a él fue asegurado su principal operador logístico.
Posteriormente, tras su detención inicial y traslado a centros federales de readaptación social, elementos de la Policía Federal Ministerial (PFM) cumplimentaron formalmente, en agosto de 2019, el mandamiento de captura por reclusión en el interior del Centro Federal de Readaptación Social Número 13 “CPS-Oaxaca”.
Con esta sentencia definitiva, de más de un siglo de encarcelamiento, la FGR cierra formalmente uno de los capítulos más sangrientos vinculados con las estructuras delictivas de la última década en la región centro-sur de México.







