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‘No me importaba el dinero’: Armando Hernández revela cuánto ganó como ‘Genaro’ en ‘Amarte duele’

Armando Hernández ha participado en cintas como ‘The Valet’ y en ‘Amarte duele’, a la que llegó casi por casualidad.

El actor Armando Hernández, quien recientemente participó en la cinta El Valet (2022) al lado de Eugenio Derbez también ha sido reconocido por su papel en Amarte Duele (2002), a la cual llegó casi por casualidad.

Un día acompañó a Luis Fernando Peña al lugar donde estaban decidiendo el reparto y ese día le ofrecieron el papel, “me dijeron que me aprendiera los diálogos de Genaro y salí con un guion de la nada. Nos regresamos en micro como en la película, en vez de un cómic era un guion”, relató en una entrevista en el canal de YouTube de Yordi Rosado.

Luis Fernando Peña se convirtió en Ulises y Armando Hernández en Genaro en aquella icónica película que coprotagonizó Martha Higareda (Renata).

“El día de la audición llegó Martha Higareda y pudimos hacer un par de escenas con ella y Poncho Herrera; y que nada, me quedo, pero para ese entonces yo estaba trabajando en una aerolínea”

Después de que se estuvo formando por tres meses para conseguir el trabajo en la aerolínea, justo cuando por fin le dieron el trabajo también se quedó con el papel de Genaro.

“Me pagaron 35 mil pesos (en Amarte duele) y en la línea aérea ganaba como 900 pesos a la quincena, casi dos mil pesos por mes. Era mi segunda película y yo no sabía nada, no me importaba el dinero yo sólo quería tomar la oportunidad. Me quería quitar la espina de la primera película y fue un éxito, yo no sabía lo que venía”, agregó.

La vida de Armando Hernández antes de ‘Amarte duele’

Armando tiene 39 años y es originario de la Ciudad de México, se ha abierto camino en el mundo del cine con producciones como Amar te Duele o El César. Ha tenido la oportunidad de trabajar con otras de las grandes personalidades como Joaquín Cosío en la serie de televisión Los Héroes del Norte.

En la entrevista con Yordi Rosado relató varios momentos complicados de su vida dentro y fuera de su vida en la actuación.

Su interés en el cine llegó cuando enfermó y tuvo que quedarse en casa, en ese tiempo vio Rocky IV, “la película que más me marcó”.

Cuando estudiaba la secundaria sus papás se divorciaron y después de que tuvo un malentendido con su padre se salió de su casa a los 12 o 13 años, a esa edad vivió en la calle durante varios días hasta que su hermana le ofreció refugio: “Me salí de la casa sólo con mi diablito de Space Jam y nada más... Salí tan dolido y lastimado que no pensé en ello, dormía en donde fuera.”

‘El más famoso de la colonia’

Su primer papel lo obtuvo después de conocer a Alejandro Reza (director de casting) mientras actuaba en una pastorela, él lo llevó como extra a una producción del cineasta Alejandro González Iñárritu “salí dos segundos pero me volví el más famoso de la colonia.”

Después llegó la oportunidad de actuar en De la calle (2001), “Terminó la película, regreso a mi trabajo y se estrena en Guadalajara. Todos empezaron a ganar premios, menos yo. En ese momento sentía que yo la había regado”. En ese momento llegó Amarte Duele.

Después de su papel como Genaro, lo invitaron a hacer su primer protagónico en Fuera del Cielo (2006), en la cual había una escena que lo tenía muy nervioso: debía llorar.

“Llegó el día de la escena... había un despliegue técnico muy impresionante y yo sólo me abrumaba más. Se acercó el asistente de dirección y me dijo ‘Armando, cuando tu digas’, fueron palabras mágicas: volteo y todo el mundo me estaba esperando, era lo que estaba buscando. Me salieron las lágrimas felices y las ocupe para interpretar un llanto de tristeza”.

Más tarde, en Amaneceres Oxidados (2010) su personaje de nuevo debía tener llanto, por lo que recurrió a un recuerdo: le pidió a alguien de su confianza que le consiguiera una bolsa de arroz y se la mostraran cuando debía llorar, así sucedió.

¿Por qué? El actor relató con Yordi: “Cuando salí de mi casa y viví en la calle unos días, en la glorieta de La Raza había una caja de Galletas María y dentro había una bolsa de arroz: eso fue lo primero que comí en días después de que salí de mi casa. Recordar ese momento me ayudó a sacar la emoción para poder llorar en la escena. Era arroz echado a perder, pero era el mejor alimento que he probado en mi vida”.

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