¿Dónde están los restos de Maximiliano de Habsburgo? Este personaje se podría sumar a la lista de nombres incómodos de la historia de México, como ocurre con Hernán Cortés, cuya tumba está en nuestro país.
Sin embargo, a diferencia del conquistador español, el cuerpo de Maximiliano I de México, como se le conoce, fue trasladado a la Cripta Imperial de Viena, en Austria, tras su fusilamiento en Querétaro.
El archiduque austriaco llegó a México para asumir el trono del llamado Segundo Imperio Mexicano, un proyecto impulsado por Napoleón III con el objetivo de establecer una monarquía afín a Francia en territorio mexicano.
Sin embargo, las cosas se salieron de control y Maximiliano terminó fusilado en Querétaro pese a que era un liberal e incluso conservó las Leyes de Reforma, del entonces presidente Benito Juárez.
Tras su muerte, los restos del emperador fueron utilizados como símbolo político de la derrota imperial. Su cuerpo fue exhibido, embalsamado y convertido en objeto de curiosidad pública; incluso circularon fotografías y postales post mortem antes de que finalmente fuera repatriado a Austria.
¿Por qué Maximiliano de Habsburgo llegó a México como emperador?
Corría el año de 1862 y México enfrentaba una severa crisis financiera que lo mantenía endeudado con varias potencias europeas, entre ellas Francia.
Con esto en mente, Napoleón III envió tropas al país y promovió la llegada de Maximiliano para encabezar un proyecto monárquico en territorio mexicano. Aunque al principio no quería, finalmente aceptó la corona.
El objetivo era instaurar el llamado Segundo Imperio Mexicano, una iniciativa respaldada por sectores conservadores y por la Iglesia Católica, que buscaban frenar el avance del liberalismo impulsado por el gobierno del presidente Benito Juárez.
Sin embargo, el esposo de Carlota comenzó a realizar y apoyar políticas liberales, como la libertad de culto, lo que no les gustó a quienes en un inicio le tendieron la mano, según Quadratín.
Maximiliano, de 31 años y Carlota, de 23, se instalaron en el Castillo de Chapultepec, en la Ciudad de México en 1864. Para 1867, él decidió moverse a Querétaro, lo que para Juárez significó una oportunidad para debilitarlo.

¿Quién fusiló a Maximiliano?
El 15 de mayo de 1867, Juárez y los republicanos pusieron en marcha un plan para derrocar al segundo emperador de México. Las acciones estuvieron encabezadas por el general Mariano Escobedo.
Las tropas tomaron por asalto la ciudad de Querétaro y capturaron a Maximiliano. Lo llevaron a juicio acusado de:
- Traición a la República.
- Violar la soberanía de México.
- Asesinar a mexicanos.
- Adoptar un título real falso.
- Violar la Constitución de 1857.
- Promulgar el decreto del 3 de octubre de 1865, que condenaba a muerte a las personas que lucharan en contra del Imperio y sus aliados.
El tribunal lo declaró culpable y lo sentenció a pena de muerte.
¿Cómo y dónde murió Maximiliano de Habsburgo?
El 19 de junio de 1867, Maximiliano de Habsburgo fue fusilado junto con sus generales Tomás Mejía y Miguel Miramón en el Cerro de las Campanas, en Querétaro.
El último emperador de México murió tras recibir seis impactos de bala en el pecho, el abdomen y el corazón.
Según narra Héctor de Mauleón en el texto publicado en Nexos, El embalsamamiento de Maximiliano, el austriaco fue envuelto en una sábana y depositado en un ataúd.
Detalla también que esa misma mañana los restos fueron mandados al Convento de Capuchinas en Querétaro.
¿Cuál fue la ruta de los restos de Maximiliano de Habsburgo?
Por órdenes de Juárez, el cuerpo fue embalsamado para después ser llevado a la CDMX. El proceso llevó una semana y camino a la capital, el carro volcó en un arroyo.
Héctor de Mauleón cuenta que el embalsamamiento no fue el mejor y que el cadáver se mojó, por lo que los restos de Maximiliano se convirtieron ‘en un soberano desastre’.
Por esa razón, se ordenó un segundo embalsamamiento, ya que supusieron que los restos del segundo emperador viajarían a Austria luego de ser reclamados.
El segundo proceso realizado a los restos mortales de Maximiliano se hizo en lo que hoy es el Museo Nacional de Arte (MUNAL), en Tacuba 8. En ese entonces era el hospital de San Andrés.

Finalmente, el cuerpo de Maximiliano salió de México en el mismo barco en el que llegó: la fragata de guerra Novara.
Maximiliano de Habsurgo: ¿Dónde está su tumba?
Los restos mortales de Maximiliano de Habsburgo y de Carlota están en la Cripta Imperial de Viena (Kaisergruft), en Austria, debajo de la Iglesia de los Capuchinos.
El recinto alberga más alrededor de 150 criptas de la familia Habsburgo, según el sitio web, que además destaca que los artistas más importantes son quienes han diseñado las salas.
Se detalla que aquí se realizaron funerales hasta el 2023.

¿Se puede visitar la tumba de Maximiliano de Habsburgo?
La tumba de Maximiliano sí se puede visitar, ya que Cripta Imperial de Viena es un importante atractivo turístico.
El sitio web del lugar explica que el la Cripta abre todos los días, de 10:00 a 18:00 horas y que solo permanece cerrada el 1 y 2 de noviembre, además de los días festivos de diciembre.

¿Cuánto cuesta visitar la tumba de Maximiliano de Habsburgo?
Las entradas para ingresar a la Cripta Imperial de Viena se venden en línea, por si planeas visitarla en tu próximo eurotrip.
En el sitio web se detalla el costo de la entrada para adultos, visitas guiadas, grupos familiares, escolares y niños.
El boleto de adultos para visitar la Cripta Imperial de Viena tiene un costo de 15 euros o unos 300 pesos, de acuerdo con el tipo de cambio.
Además, hay descuentos para estas personas:
- Mayores de 65 años.
- Estudiantes menores de 27 años.
- Personas con alguna discapacidad.

¿Qué dijo Juárez cuando vio el cadáver de Maximiliano?
Cuando el cuerpo de Maximiliano llegó a la ciudad y el gobierno de Juárez ordenó embalsamarlo por segunda vez, el mandatario acudió al hospital donde se realizó el proceso.
Al entrar, vio tendido el cadáver del emperador y según el ensayo Sobre su cadáver: diplomacia entre México y Estados Unidos, y la ejecución de Maximiliano de Habsburgo en México, 19 de junio de 1867 Juárez dijo estas palabras: “Era alto este hombre (medía 1.87); pero no tenía buen cuerpo: Tenía las piernas muy largas y desproporcionadas. No tenía talento, porque aunque la frente parece espaciosa, es por la calvicie”.
El ensayo también agrega que el fusilamiento de Maximiliano no fue un triunfo republicano o de Juárez.
“La ejecución, el cadáver y la memoria de Maximiliano dieron luz a una narrativa distinta de la del triunfo del nacionalismo mexicano. En ésta, Maximiliano se vuelve símbolo de las tragedias de guerra y la inmortalidad del legado real”, se asegura.
El ensayo también documenta que después del fusilamiento de Habsburgo, en toda la CDMX había vendedores de postales con una fotografía del cuerpo completo de Maximiliano, embalsamado, vestido y con ojos de porcelana.
“Analizada por varios académicos, la popularidad de estas fotografías convertidas en postales, que incluían imágenes del cadáver y la camisa ensangrentada de Maximiliano de Habsburgo, sugiere no sólo una fascinación morbosa por el cadáver, sino incluso una veneración religiosa”, destaca el ensayo.







